La sensación de que cada vez más personas a nuestro alrededor no pueden tolerar la lactosa, el gluten u otros alimentos cotidianos es una realidad que se palpa tanto en los supermercados como en las consultas médicas. Frente a la duda recurrente de si estamos ante una moda o un problema de salud genuino, el farmacéutico y nutricionista Javier Fernández Ligero (@nutriligero) aclara que el aumento de las intolerancias alimentarias es un hecho comprobado que responde, fundamentalmente, a un profundo cambio en nuestro entorno y en nuestra forma de vida. Lejos de ser una casualidad, el experto señala que hemos creado el caldo de cultivo perfecto para desestabilizar nuestro sistema digestivo.
El estrés y la dieta moderna, enemigos de la digestión
El origen principal de este fenómeno se encuentra en el estilo de vida actual, marcado por un ritmo vertiginoso que impacta de lleno en nuestra salud intestinal. El nutricionista subraya que vivir en un estado de estrés casi constante altera profundamente el equilibrio de nuestro organismo. Este factor, unido a la adopción de una dieta moderna basada en gran medida en alimentos ultraprocesados, supone un castigo diario para el sistema digestivo.
[CONSULTORIO] ¿Tienes dudas sobre alimentación o hábitos saludables? Envía tu consulta a lector@noticiasdenavarra.com y el especialista Javier Fernández Ligero las responderá.
La redacción de DIARIO DE NOTICIAS seleccionará las preguntas de los lectores que se publicarán en noticiasdenavarra.com, siempre acompañadas de la respuesta del nutricionista.
El consumo habitual de azúcares refinados, la ingesta masiva de grasas de mala calidad y la presencia de diversos conservantes químicos logran desregular la microbiota intestinal, mermando nuestra capacidad natural para digerir y procesar correctamente los alimentos más básicos.
El impacto silencioso de los medicamentos
Otro de los factores determinantes en la proliferación de intolerancias es el uso generalizado y, en ocasiones, abusivo de ciertos medicamentos. Fernández Ligero pone el foco especialmente en el impacto que tienen los tratamientos con antibióticos y el consumo frecuente de antiácidos.
Estos fármacos, aunque necesarios para tratar dolencias específicas, actúan como una bomba para el equilibrio bacteriano del estómago y los intestinos. Al alterar o destruir gran parte de la flora intestinal beneficiosa, el cuerpo pierde su línea de defensa principal, favoreciendo que alimentos que antes se toleraban sin problemas comiencen a generar fuertes reacciones adversas o molestias crónicas.
La revolución en el diagnóstico médico
A pesar de que el estilo de vida y la medicación juegan un papel crucial en el aumento real de los casos, el especialista recuerda que hay una variable puramente científica que también explica por qué hoy en día detectamos tantas intolerancias. Las mejoras tecnológicas en el ámbito clínico han revolucionado la forma de identificar estos trastornos. El farmacéutico destaca que actualmente disponemos de pruebas diagnósticas mucho más precisas y accesibles que en décadas anteriores. De esta forma, dolencias digestivas que antes se diagnosticaban de forma errónea o simplemente se consideraban como molestias pasajeras sin origen conocido, ahora reciben un diagnóstico temprano y certero, haciendo aflorar una gran cantidad de casos que permanecían en la sombra.