Síguenos en redes sociales:

Fernando Sánchez AranazHistoriador

“Hace mil años la organización social era de abajo a arriba; sin cargos vitalicios ni hereditarios”

Este domingo, por 18,95€ más el periódico, DIARIO DE NOTICIAS pone a la venta el libro ‘De Roma al Reino de Pamplona’, sobre el reinado de Sancho el Mayor, cuando Álava emergió como una pieza clave

“Hace mil años la organización social era de abajo a arriba; sin cargos vitalicios ni hereditarios”Pilar Barco

De Roma al Reino de Pamplona; Álava en el año 1025 (editado por Mintzoa). Es la última obra del historiador Fernando Sánchez Aranaz (Donostia, 1953), que desgrana cómo se configuró una Álava “nuclear” parte del Reino de Pamplona.

Se han cumplido mil años (1025-2025) del registro del ‘Becerro Galicano’ de San Millán de la Cogolla, que detalla el tributo del ‘Ferro de Álava’. ¿Qué nos dice este pago de rejas de arado de hierro sobre la economía y la capacidad técnica de la sociedad de hace un milenio?

–Buena pregunta. Bueno, pues primero lo que llama la atención es que el tributo se pagase en rejas de hierro, rejas de arado de hierro, también en lingotes... Lo que quiere decir que había dos tipos de economía de subsistencia. Primero, la agricultura y la ganadería, pero luego había en esa época y ya desde antiguo, herrerías y minas de hierro en los montes. Por eso el método de pago no era moneda, era el hierro.

Entiendo. Podemos decir que la presión fiscal no hacía ascos al pago en especie.

–Algunos pueblos, que por lo que sea no tenían hierro, hacían el tributo en andoscos, que son corderos de dos años. En el documento , aún con lagunas, aparecen especificados todos los pueblos y las comarcas que había, las cendeas que se llamaban en la Edad Media. Y recoge qué pagaba cada pueblo. En función de eso podemos saber ahora qué población había en cada localidad.

Contabilizando hierro o corderos...

–Es curioso porque estamos hablando de más de 300 pueblos en lo que era Álava, que no era la Álava de ahora. Venía a ser lo que es el curso del río Zadorra, o sea la Llanada. La curva que hace por Vitoria hasta Miranda de Ebro. Por ahí es por donde pasaba la calzada romana Iter XXXIV.

Entonces, se puede inferir que muchas poblaciones son de origen romano.

–Muchos de estos pueblos tienen un origen en villae romanas de los primeros siglos de nuestra época, de nuestra era. Algunos otros son anteriores y luego otros posteriores a la época romana, pero también hay otros que no aparecen en este documento porque son posteriores al año 1025.

En su obra, este documento no es solo una lista fiscal, sino una radiografía social. ¿Cómo estaban estructuradas aquellas comunidades que pagaban este tributo al monasterio?

–Esos pueblos, los más grandes tenían unos 150 habitantes, que son los que pagaban tres rejas. Por ejemplo, Gasteiz. Y luego había otros muchos más pequeños. Igual había casos en los que entre tres pueblos pagaban una reja sola. Eso quiere decir que había 50 habitantes pero entre las tres aldeas. Y luego tenían una estructura que prácticamente ha llegado hasta nuestros días, por ejemplo, con la distancia entre pueblos, que era de tres kilómetros, como en la actualidad por ejemplo, en la Llanada. Habría en total en toda esta zona algo más de 20.000 habitantes. Geográficamente, se incluía Vitoria. Luego Zuia y Zigoitia en las estribaciones del Gorbea, y por abajo, Kuartango y Urkabustaiz. Y luego seguía por los valles (Zadorra y Bayas) hasta el Ebro.

Usted delimita en el libro un concepto espacial muy sugerente: la ‘Álava nuclear’. ¿Cómo se organizaba social y políticamente?

–Era una estructura social y política de abajo a arriba. O sea, primero los pueblos.En medio estaban los alfoces, que eran como ayuntamientos, y luego las cendeas como comarcas, que son 22. Se supone que tenían cada uno de estos una serie de señores. Pero que en aquella época los cargos no eran ni vitalicios ni hereditarios. Lo cual no quiere decir que siempre se eligiese a los más poderosos. Luego ya se forma el Condado de Álava que ocupaba desde la línea entre Pancorbo, Cellorigo, el vado de Bilibio... Por esa zona, había un vado con dos castillos, uno a cada lado. Bueno, pues hasta ahí. Desde esa línea hasta el mar Cantábrico era el Condado de Álava. O sea, toda la zona de Hiputz que se llamaba entonces, de donde viene Gipuzkoa.

En el año 1025, Álava formaba parte del Reino de Pamplona. ¿Cuál era el peso geopolítico real del territorio alavés dentro del gran proyecto de Sancho III el Mayor?

–Lo que se consideraba Álava a partir de, digamos, de la caída del Imperio Romano, siglo V... Entonces se implanta el reino de los visigodos, el reino de Toledo, pero toda esta zona había pertenecido al Ducado de Vasconia. Carlomagno en el siglo VIII, a finales, es el año 768, conquista la parte de al norte de los Pirineos. Entonces lo que queda al sur de los Pirineos es lo que se empieza a llamar Navarra. Se crea una frontera con los visigodos que pasaba por Álava.Desde el sur de Pamplona pasaba por Alegría, San Pelayo, al lado de Ullibarri Gamboa hasta Basauri (Bizkaia). Entre esa línea, que viene a ser la zona del sur de la Llanada y los montes de Iturrieta, todo esto hacia el sur, se crea como una tierra de nadie. Y eso es muy importante porque esas tierras es lo que en esa época se llamaba desiertos. En esa época desierto era sinónimo de despoblado. Allí iban los ermitaños a comunicarse con Dios. Y eso es importante porque de ahí se crean luego las comunidades eremíticas, monasterios, y ese es, por ejemplo, el proceso del monasterio de San Millán. Y los reyes de Pamplona favorecen eso porque les venía muy bien. Los monasterios eran sitios de cultura y en aquella época ni los reyes sabían leer y escribir. Eso es muy importante para la creación de lo que luego fue el territorio. Álava está entre el reino de Pamplona y el de Asturias, que luego es el de León. Eso es importante porque luego Sancho III es el rey que unifica toda la zona desde los Pirineos hasta esta zona occidental, y además se casa con la hermana del conde de Castilla. El conde se muere sin descendencia y entonces el siguiente conde es el hijo de Sancho III.

El libro describe una Álava vertebrada por calzadas romanas y valles, marcada por su carácter fronterizo. ¿Cómo convivía esta población fronteriza con los reinos astur-leoneses y con la constante amenaza de Al-Andalus?

–Es que esa frontera, primero entre el ducado de Vasconia y el reino visigodo... Cuando desaparece el reino visigodo por la entrada de los musulmanes se sigue manteniendo pero en ese momento ya con el emirato de Córdoba. Pero sigue habiendo ahí una frontera y sigue habiendo una tierra de nadie en medio. En un momento determinado se crea el Condado de Castilla, que tiene mucho que ver, digamos culturalmente, con esa parte de Álava. Lo que pasa que va a entrar dentro del reino de León, pero que luego históricamente es como un estado tapón, vamos a decir, entre el reino de León y el reino de Pamplona. A partir de la muerte de Sancho III primero hay una guerra entre Fernando, el conde de Castilla, y su hermano García, que era el rey de Pamplona, que acaba en una batalla en Atapuerca donde muere el rey de Pamplona. Empieza a darse como una ocupación o extensión de lo que era el reino de Castilla.

El eremitismo y la cristianización primitiva juegan un papel clave en su reconstrucción del siglo XI. ¿De qué manera estos movimientos religiosos sirvieron también como herramientas de vertebración y control de la población rural?

–A ver, los pueblos tenían su autonomía, como los concejos en Álava. El inicio de esa forma de organizar el territorio está en aquellos tiempos. A ver, no era lo mismo ni mucho menos, pero los monasterios sí eran importantes por eso, porque eran los centros de cultura. Tenemos San Millán, Nájera, San Juan de la Peña en el Pirineo de Aragón, San Lorenzo de Iraza. Había varios centros monásticos que tenían su importancia. Casi todos estos monasterios luego dependían del de San Millán.

¿Podemos decir, salvando todas las distancias, que estas estructuras monacales eran como la capital de la comarca?

–En algunos casos sí, pero no siempre.

Armentia fue sede del obispado de Calahorra durante más de tres siglos. ¿Qué implicaciones políticas y de prestigio tuvo para la comarca albergar ese poder episcopal y qué supuso su posterior traslado?

–Cuando los musulmanes toman Calahorra, entonces el obispado pasa a Armentia. Fue importante desde el punto de vista político y el económico también, porque luego las parroquias –cada pueblo tenía la suya–, pagaban los diezmos y eso iba a la parroquia pero también al obispado.