La Universidad de Navarra celebra la investidura de 157 doctores de 23 países
La investidura reúne a doctores de países tan dispares como Estados Unidos, China, Congo o Irán
LaUniversidad de Navarra celebró este lunes la investidura de 157 nuevos doctores procedentes de 23 países, entre ellos Estados Unidos, China, Congo o Irán. El Aula Magna se llenó de los colores de las 15 facultades y escuelas en las que estos investigadores han defendido su tesis durante el último año.
La rectora María Iraburu subrayó que en este acto se celebra "la propia identidad de la Universidad" y situó la investigación en el centro de esa identidad: "Es ese motor, ese corazón palpitante que mueve la vida universitaria; y las tesis doctorales son la expresión más adecuada del compromiso de una universidad con la investigación".
El compromiso con la investigación
Iraburu rescató una definición del profesor Albareda, antiguo rector del centro, quien entendía la investigación como "una combinación de laboriosidad, orientación y estímulo". De esa combinación, dijo, nace "una forma de ser, una forma de enfrentarse a los problemas y al mundo". Y apostilló: "Los verdaderos investigadores son inquisitivos y exigentes y lentos en los juicios, porque saben que la verdad es algo que se anhela y se busca con esfuerzo, no una posesión que se adquiere o un arma arrojadiza". La investigación, concluyó, es "lenta, profunda, eficaz y discreta".
Ana Sánchez-Ostiz, catedrática de la Escuela de Arquitectura y madrina de la promoción, trazó un paralelismo entre la investigación y la arquitectura para explicar lo que significa llegar alto: "Al igual que un rascacielos no nace en las alturas, una tesis doctoral tampoco. No comienza con una respuesta brillante ni con un título, sino con horas silenciosas de trabajo, de lectura, de ensayo y error". Parafraseando a Vitruvio, instó a los nuevos doctores a que su investigación —y su vida— sea "firme en sus cimientos, útil a quienes la necesiten y bella en su propósito".
La representante de la promoción, Celia Pinedo, doctora por la Facultad de Derecho, centró su intervención en el silencio como condición del pensamiento riguroso: "Sean cuales fueren nuestros métodos de investigación, todos hemos experimentado ese silencio que acompaña al pensamiento profundo". También reivindicó la atención al detalle como seña de identidad universitaria: "En un mundo donde todo vale y todo está bien, la Universidad sigue cultivando la perfección".
Las tesis doctorales defendidas en este último año han contado con el respaldo económico de la Asociación de Amigos de la Universidad de Navarra, además de otros organismos públicos y privados.
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