Para muchas personas, el primer y único instinto al abrir los ojos por la mañana es caminar directamente hacia la cocina para preparar una taza de café. Esta costumbre, profundamente arraigada en nuestra rutina diaria para intentar sacudirnos el cansancio de la noche, podría no ser tan efectiva como creemos. Ante la duda recurrente de cuál es el momento óptimo para consumir la primera dosis de cafeína del día, el farmacéutico y nutricionista Javier Fernández Ligero (@nutriligero) lo tiene claro: la opción más inteligente y saludable para nuestro organismo es resistir la tentación y posponer ese primer café.
El despertar natural de nuestras hormonas
El motivo por el que los expertos desaconsejan el consumo inmediato de café tiene su origen en el reloj biológico de nuestro propio cuerpo. El especialista explica que, en los instantes posteriores a despertarnos, nuestro organismo ya cuenta con su propio mecanismo de alerta diseñado genéticamente. Durante esos primeros minutos de la mañana, el cuerpo libera de forma natural altas cantidades de cortisol, la conocida hormona del estrés. Esta liberación cumple una función vital, ya que se encarga de activar nuestro metabolismo de forma autónoma. Al mismo tiempo, el cuerpo comienza a liberar hormona T4, la cual actuará sobre la tiroides y se convertirá posteriormente en T3 activa, poniendo en marcha todo el sistema energético sin necesidad de ayudas externas.
Respetar el metabolismo sin atajos
Interferir en este delicado proceso biológico es el principal error que cometemos al desayunar. El nutricionista insiste en que lo verdaderamente beneficioso para nuestra salud a largo plazo es permitir que el metabolismo se active por sí solo, sin el impulso artificial que proporciona el pico de cafeína. En lugar de recurrir al café de inmediato, Fernández Ligero recomienda apostar por estímulos naturales que favorezcan el despertar fisiológico. Acciones tan sencillas como exponerse a la luz solar nada más levantarse, garantizar una buena hidratación bebiendo un vaso de agua o dejar que la adrenalina natural fluya con los primeros movimientos del día, son estrategias mucho más efectivas para consolidar un nivel de energía estable y duradero.
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La redacción de DIARIO DE NOTICIAS seleccionará las preguntas de los lectores que se publicarán en noticiasdenavarra.com, siempre acompañadas de la respuesta del nutricionista.
La ventana ideal para la primera taza
Que debamos posponer la primera toma no significa, ni mucho menos, que debamos renunciar a ella. El consejo clave que aporta Javier Fernández Ligero se basa, simplemente, en la gestión del tiempo. El margen ideal para disfrutar de ese ansiado café se sitúa entre una hora y una hora y media después de habernos levantado de la cama. Pasado ese tiempo de cortesía, el pico natural de cortisol matutino comienza a descender de forma paulatina. Es precisamente en ese instante de "bajada" cuando la cafeína ejerce su mejor papel, ayudándonos estratégicamente a mantener los niveles de energía altos y favoreciendo una liberación hormonal mucho más equilibrada para afrontar el resto de la jornada.