El programa impulsado por la Universidad Pública de Navarra y el Gobierno foral con fondos europeos Next Generation y el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia ha beneficiado a casi 1.900 personas, confirmando el papel de la formación universitaria a lo largo de la vida como respuesta ágil a un mercado laboral en transformación.

La formación a lo largo de la vida ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad estructural en un contexto económico y social en constante cambio. En este escenario, las microcredenciales —cursos breves orientados al desarrollo profesional— han adquirido protagonismo como herramienta eficaz para actualizar competencias y mejorar la empleabilidad.

La oferta ha cubierto el 80% de las plazas y presenta un perfil mayoritario de alumnado femenino (70%), con especial presencia de personas entre los 45 y los 64 años, lo que subraya su impacto en etapas profesionales de reciclaje o actualización. Uno de los indicadores más relevantes es el volumen de acreditaciones obtenidas: 1.751 credenciales certificadas, una cifra que supera ampliamente los objetivos iniciales marcados para la comunidad foral. A ello se suma la implicación de 232 docentes de la UPNA y la participación de profesionales de distintos sectores, lo que refuerza el enfoque práctico y conectado con la realidad empresarial.

La oferta ha cubierto el 80% de las plazas y presenta un perfil mayoritario de alumnado femenino (70%), con especial presencia de personas entre los 45 y los 64 años, lo que subraya su impacto en etapas profesionales de reciclaje o actualización. Cedida

El diseño del programa responde a un trabajo previo de identificación de necesidades en el que han participado administraciones, clústeres, colegios profesionales, agentes sociales y entidades vinculadas a colectivos vulnerables. Este enfoque colaborativo ha permitido configurar una oferta alineada con las demandas reales del tejido productivo y social, organizada en áreas temáticas y caracterizada por su brevedad, especialización y flexibilidad.

Más allá de los datos cuantitativos, la valoración cualitativa apunta a un alto grado de satisfacción. Las entidades participantes destacan la mejora en la productividad, la transferencia de conocimiento y el impacto organizativo, mientras que el alumnado valora positivamente la contribución de estos cursos a su empleabilidad. En paralelo, el profesorado evalúa de forma excelente tanto la experiencia formativa como su impacto.

El programa también incorpora una dimensión social relevante. La participación de colectivos vulnerables, incluyendo personas con discapacidad intelectual, y la elevada presencia de mujeres refuerzan su papel como herramienta de cohesión e inclusión. Asimismo, el modelo de financiación —que combina recursos públicos, aportaciones de entidades y ayudas específicas— facilita el acceso y amplía su alcance territorial.

En este contexto, las microcredenciales se perfilan como una pieza estratégica dentro del ecosistema formativo, capaz de dar respuesta rápida a las necesidades cambiantes del mercado laboral. Su carácter “apilable”, que permite construir itinerarios formativos más amplios a partir de cursos breves, abre además nuevas posibilidades de progresión profesional.

El balance del programa apunta a un modelo con potencial de crecimiento y consolidación. La colaboración entre universidad, administración y tejido económico sitúa a Navarra en una posición relevante en el impulso de este tipo de formación, que se configura como una vía eficaz para reforzar la competitividad, mejorar la cualificación de la población activa y favorecer la adaptación a los desafíos del futuro laboral.