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Todo lo que debes saber sobre la polilla del boj: la especie invasora que amenaza los bosques de Navarra

La explosión de esta especie vuelve a poner el foco en un insecto inofensivo para las personas, pero letal para los bojedales navarros

Todo lo que debes saber sobre la polilla del boj: la especie invasora que amenaza los bosques de NavarraIñaki Porto

Las imágenes de miles de polillas revoloteando alrededor de farolas, escaparates y viviendas durante las noches de junio se han repetido en decenas de localidades navarras. La escena, que muchos vecinos describen como una "nevada" de insectos, corresponde a la fase adulta de la polilla del boj, una especie invasora que lleva una década amenazando los bosques de la Comunidad foral.

Aunque su presencia resulta llamativa, la polilla no supone ningún riesgo para las personas. No pica, no transmite enfermedades ni provoca reacciones alérgicas conocidas. El verdadero problema se encuentra en su etapa de oruga, cuando devora las hojas y la corteza del boj hasta provocar, en muchos casos, la muerte del arbusto.

Un insecto llegado de Asia

La polilla del boj es originaria de China, Japón, Corea y Taiwán. Su llegada a Europa se produjo de forma accidental a través del comercio internacional de plantas ornamentales y fue detectada por primera vez en 2007 en Alemania y los Países Bajos. A Navarra llegó en 2015 y, desde entonces, su expansión ha sido constante.

Los expertos consideran que la explosión de ejemplares registrada este verano podría incluso superar la de 2019, hasta ahora la más intensa. La plaga ya afecta a la Comarca de Pamplona, el Pirineo, el Prepirineo, Navarra Media y numerosas zonas forestales de la Comunidad foral.

Representación visual de las zonas afectadas por la pollila del boj en Navarra.

Las orugas son el verdadero problema

El impacto de esta plaga va mucho más allá del daño estético. El boj, un arbusto de crecimiento tan lento que puede vivir hasta 600 años, es un pilar clave en los bosques prepirenaicos y pirenaicos de Navarra. Su presencia frena la erosión en las laderas, protege el sotobosque y sirve de refugio a insectos, aves y hongos. La desaparición de los bojedales implica, por tanto, un efecto en cadena sobre todo el ecosistema.

Aunque estos días lo más visible son las polillas adultas volando durante la noche, esta es la fase menos dañina del insecto. Su aparición en masa alerta de la puesta de huevos y la llegada de una nueva generación de orugas, responsables de los daños sobre el boj. Las larvas pasan por varios estados de crecimiento. En las primeras fases únicamente raspan la superficie de las hojas, pero conforme crecen terminan devorándolas por completo e incluso llegan a alimentarse de la corteza, lo que interrumpe la circulación de la savia y puede provocar la muerte del arbusto.

¿Es peligrosa para las personas?

La respuesta es no. Tanto las polillas como las orugas son completamente inocuas para la salud humana. Las molestias derivan únicamente de la gran cantidad de ejemplares que, atraídos por la luz, entran en viviendas o se concentran alrededor de farolas y escaparates durante la noche.

Para reducir estas molestias, los especialistas recomiendan evitar abrir las ventanas con las luces encendidas, instalar mosquiteras, reducir la iluminación exterior cuando sea posible y mantener persianas y cortinas cerradas durante las horas de mayor actividad.

Cambio climático favorable

Actualmente no existe un método capaz de eliminar la polilla del boj del medio natural. Navarra mantiene una red de seguimiento mediante trampas de feromonas e inspecciones periódicas en las que también colaboran decenas de voluntarios forestales.

Los especialistas advierten de que el cambio climático podría favorecer todavía más la expansión de la especie. El aumento de las temperaturas permitiría completar una tercera generación anual de forma habitual, incrementando la presión sobre los bojedales navarros. Mientras tanto, la vigilancia, la investigación y la cooperación internacional continúan siendo las principales herramientas para intentar contener una plaga que ya afecta a buena parte de Europa.