Consultorio de nutrición: ¿Por qué el estrés y dormir poco hacen ganar grasa abdominal?PIXABAY
Cuando nos proponemos reducir el volumen de la cintura, la mayoría de los esfuerzos se centran de forma instintiva en recortar calorías y aumentar las horas de gimnasio. Sin embargo, en muchas ocasiones la báscula se estanca y la grasa rebelde del abdomen se resiste a desaparecer. Frente a la frustración de no ver resultados, el farmacéutico y nutricionista Javier Fernández Ligero (@nutriligero) advierte de que existen dos factores invisibles y muy comunes en nuestro día a día que sabotean cualquier dieta: el estrés crónico y la falta de sueño. Ambos elementos desencadenan una tormenta hormonal que empuja inevitablemente al cuerpo a acumular grasa en el vientre.
La trampa del cortisol y la pérdida de músculo
El principal culpable de este proceso es el cortisol, una hormona que nuestro organismo libera de forma masiva cuando nos sometemos a situaciones de estrés continuado. El experto explica que el cortisol tiene la función de poner al cuerpo en un estado de alerta constante, preparándolo para una supuesta situación de emergencia. Para obtener energía rápida, esta hormona favorece la gluconeogénesis, un proceso metabólico mediante el cual el organismo destruye el propio tejido muscular para transformarlo en glucosa. Al deteriorar de esta forma nuestra base muscular, disminuye nuestro gasto calórico diario, lo que debilita el metabolismo y facilita que el cuerpo almacene el exceso de energía directamente en forma de grasa en la zona abdominal.
El descontrol del apetito por la falta de descanso
A esta ecuación de por sí complicada hay que sumarle los efectos de dormir poco o tener un descanso de mala calidad. La falta de sueño altera drásticamente las hormonas que regulan el hambre y la saciedad, provocando una mayor liberación de leptina. Esta alteración hormonal sabotea nuestra fuerza de voluntad, ya que incrementa de forma notable el apetito y nos hace sentir una fuerte ansiedad por la comida a lo largo del día. Al estar más cansados y ansiosos, tendemos a picotear de manera compulsiva entre horas, buscando instintivamente alimentos ricos en azúcares y grasas para compensar la falta de energía que el sueño no nos ha proporcionado.
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El cóctel hormonal perfecto para acumular grasa
La combinación de un ritmo de vida estresante y pocas horas de sueño nocturno da como resultado un cóctel metabólico devastador para nuestra salud y nuestra figura. El farmacéutico destaca que la coincidencia de niveles elevados de cortisol con el desajuste de la leptina nos aboca a un círculo vicioso de picos glucémicos constantes debido al picoteo y a la destrucción progresiva de nuestra masa muscular. Sin músculo que consuma esa energía y con una entrada masiva de azúcares en sangre provocada por la ansiedad, el cuerpo se ve obligado a almacenar todo ese excedente en los depósitos de grasa visceral, traduciéndose de manera inevitable en un aumento del perímetro de la cintura y de la grasa abdominal.