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“Creo que hay más argumentos a favor de la relación genética entre el ibérico y la familia del vasco"

Para el epigrafista Javier Velaza, los argumentos que las hermanan tienen más peso tras los hallazgos en Irulegi, pero no son definitivos

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La vasija del numeral vascónico.

Javier Velaza, durante su presentación, explicó que “desde hace unos 10 años, los estudiosos de la lengua ibérica habían identificado que en esa lengua había una serie de palabras que coincidían de una manera muy llamativa con los numerales del euskera”.

Así habían identificado un elemento ban, un elemento bi, un elemento igur, un elemento laur, un elemento borste, un elemento sei, un elemento sisdi, un elemento abary un elemento ogei que, por lo tanto, constituían una serie numeral coherente. “Además, esos elementos individuales, en ocasiones, en algunas inscripciones ibéricas se componían entre sí, de modo que teníamos, por ejemplo, combinaciones como abar sei que eran muy coherentes con una forma de expresión numeral”, concluye.

A la izquierda, el fragmento con los tres signos que permiten leer ‘abar’ y, a la derecha, recipiente en el que se puede ver ‘basi’.

Interpretaciones

El hecho de que en la lengua ibérica hubiese un sistema que se pareciera mucho al sistema numeral del vasco histórico había llamado la atención y ha sido objeto de varias interpretaciones.

La primera es que ambos sistemas se pareciesen porque ambas fuesen lenguas genéticamente emparentadas, hermanas o una descendiente de la otra. “Es decir, que estuvieran en una relación genética”, puntualiza Velaza.

La segunda es que una de ellas hubiera tomado prestado el sistema numeral de la otra. “Tenemos numerosos ejemplos en el mundo antiguo y en el mundo contemporáneo”, concluye.

En el punto 70 apareció el fragmento con el numeral y, en el 45, el que lleva el texto ‘basi’.

A ese planteamiento le faltaba una pieza, poder comparar los numerales ibéricos con los numerales del vasco histórico. Hasta ahora. “Cuando encontramos a abaren esta cerámica, esto suena igual que el abar ibérico para el que entendemos que es 10 y, por lo tanto, aquí podríamos tener ese mismo numeral. No se trata solo de un argumento lingüístico, sino que tiene un notable apoyo desde el punto de vista arqueológico”. Y no ha sido el único. Por ejemplo, en Perpiñán, una vasija mostraba ogei. Hay más ejemplos.

¿Emparentados?

Ante la pregunta de qué teoría sería la de este caso, Velaza advierte que “necesitamos más datos”, pero no duda en reconocer que “en este momento, y contra lo que pensé hace 35 años, no tengo ningún argumento definitivo, pero cada vez creo que hay más argumentos a favor de una relación genética entre el ibérico y las lenguas de la familia del vasco”. Y aclara que no son definitivos y que también hay contraargumentos de peso que hay que valorar. “Por lo tanto, yo llamo siempre a la prudencia”.