Un total de 64 personas han recibido la eutanasia en Navarra desde la aprobación de la ley en 2021, siendo una de las comunidades con mayor tasa de prestaciones de ayuda para morir llevadas a cabo: 3,39 por cada 100.000 habitantes. En total, desde la entrada en vigor de la Ley de Eutanasia a nivel estatal, en la#Comunidad Foral se han recibido 105 solicitudes –2025 registró el pico más alto con 33–, de manera que la aprobación ronda el 60%. Pero no todos llegan a término. Según los últimos datos del departamento de Salud, 29 personas fallecieron antes de que se completara el proceso, es decir, uno de cada cuatro solicitantes (27%) de eutanasia muere por otra causa antes de recibir la prestación de ayuda para morir.
Esta situación pone de relieve la importancia de que los tiempos del proceso sean lo más ajustados posibles. En cada comunidad existe una Comisión de Garantía y Evaluación, el órgano encargado de recibir, valorar y tramitar las solicitudes de eutanasia. Está compuesto por 17 profesionales de distintos ámbitos –derecho, medicina, enfermería, ámbito psicosocial, etc.–, que son los encargados de elaborar un informe favorable o desfavorable para cada caso. Según la Memoria de 2025 de la Comisión de Garantías, el año pasado el tiempo medio transcurrido desde la primera solicitud hasta la realización de la eutanasia se eleva a una media de 35 días, 25 menos que el plazo máximo marcado en el procedimiento (60 días). Se trata de una demora que se ha reducido 5 días en un año –en 2024 eran 40– y que sitúa a Navarra como una de las comunidades más ágiles en el proceso de prestación de ayuda para morir. La media estatal se fija en 41 días de media.
Precisamente, hace unas semanas, el Gobierno foral organizó una jornada interdisciplinar bajo el título Cinco años de LORE (Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia) en Navarra, que reunió a expertos en la materia de todo el Estado. Durante el acto, el director general de Salud, Antonio López, destacó que en lo relativo a la eutanasia, “el equilibrio entre garantismo y rapidez sigue siendo un reto, dado que la agilidad es un factor clave para las personas solicitantes”. Además, insistió en que “es necesario avanzar en la normalización de la eutanasia como acto médico mediante formación y sensibilización, tanto en profesionales como en la población general”.
70 años de media
Al cierre de marzo –últimos datos ofrecidos por el Gobierno foral– se habían realizado en Navarra 64 eutanasias desde la aprobación de la ley: 5 en lo que iba de 2026, 20 en 2025, 14 en 2024, 10 en 2023 y 15 entre 2021 y 2022. Según las memorias de la comisión de garantías de los últimos años, el porcentaje de mujeres supera ligeramente al de hombres y la edad media de las personas que recibieron la prestación de ayuda para morir se sitúa alrededor de los 70 años y las patologías predominantes que fundamentan el derecho siguen siendo las de carácter oncológico y neurológico. Más concretamente, de las 59 que recibieron la eutanasia al cierre de 2025, 31 eran mujeres y 28 varones, estando sus edades comprendidas entre los 44 y los 95 años. Además, cuatro de estas personas recibieron la prestación porque así lo habían constatado previamente en el Documento de Voluntadas Anticipadas (testamento vital).
Cae la preferencia por el hogar
Mayoritariamente, las personas que han percibido la eutanasia ha preferido hacerlo en su propio domicilio: 33 frente a las 26 personas que decidieron llevara a cabo en el hospital. Sin embargo, la preferencia por el hogar ha ido descendiendo en los últimos años. Inicialmente el lugar predilecto para la realización de las prestaciones fue el domicilio, con un 76% entre 2021 y 2023, pero los dos últimos años se ha producido una notable tendencia hacia su realización en el entorno hospitalario. En 2024, la mitad de las prestaciones (7 de 14) se realizaron en el domicilio, igualándose con las realizadas en el hospital, mientras que en 2025 este porcentaje se redujo hasta el 35%: 7 se llevaron a cabo en el hogar frente a las 13 en centros sanitarios.
En lo que respecta al testamento vital, dos de cada tres navarros y navarras ya conocen su existencia (9 puntos más que en 2020), y el número de personas que lo ha realizado casi se ha duplicado desde 2022, situándose en torno al 10% de la población (llegando a ser una de cada cuatro entre los mayores de 70 años).