El pasado 25 de junio se cumplieron 5 años de la entrada en vigor de la LORE (Ley Orgánica 3/2021), la norma que regula el derecho a la eutanasia en el Estado, y, para hacer balance de su desarrollo en Navarra, el departamento de Salud ha realizado un estudio que concluye que el dolor, la soledad, la situación de dependencia física, la percepción del deterioro y la sensación de ser una carga para la familia son los principales condicionantes que están detrás de las peticiones de eutanasia.
Para llevar a cabo esta investigación se han recabado testimonios de familias y personas solicitantes para testar la actuación de los servicios públicos de salud, garantes de la prestación. Fruto de esas entrevistas se ha podido determinar que para las personas solicitantes el dolor, la situación de dependencia física y la percepción del deterioro progresivo, pese a sus esfuerzos por frenarlo, aparecen como condicionantes fundamentales de la solicitud, junto con la sensación de resultar una carga para su familia o el recuerdo de procesos de enfermedad vividos por otros familiares anteriormente fallecidos y que no desean para sí mismos. Además, tras la petición la prioridad fundamental de las personas es la aprobación definitiva de la solicitud, en la cual sitúan todas sus expectativas respecto al futuro próximo, perdiendo relevancia el resto de los aspectos que puedan preceder al fallecimiento. En este mismo sentido, se destaca la confianza en que aprueben su solicitud y su deseo de que la prestación se aplique a quienes la soliciten, considerando como notablemente secundarios o poco relevantes el resto de aspectos.
En cuanto a la familia, el estudio refleja “la soledad del inicio si no encuentran quién les de la información y se haga cargo del proceso. También la contradicción entre lo larga y a la vez corta que se hace la espera: larga porque su familiar espera una respuesta positiva, y corta porque esa respuesta implica que su familiar pondrá fin a su vida”.
Servicio de humanización
Respecto al funcionamiento general de la prestación de ayuda para morir, el estudio detecta una ligera mejoría del funcionamiento respecto a los primeros años de aplicación de la ley y se destaca el papel clave del Servicio de Humanización en este buen funcionamiento, al lograr una correcta coordinación entre las partes implicadas, así como proveer acompañamiento a cada una de ellas. Tanto los profesionales implicadas en los procedimientos como el entorno familiar de las personas solicitantes identificaron esta labor como un aspecto clave para el buen desarrollo de los casos en que estuvieron implicados.
La “compleja” burocracia, uno de los aspecto de mejora de la prestación
El departamento de Salud ha realizado un estudio sobre el grado de implantación de la LORE (Ley Orgánica 3/2021), la norma que regula el derecho a la eutanasia en el Estado, cuando se cumplen 5 años desde su aprobación, en el que entre otras cuestiones se analizan los posibles aspectos de mejora, como la excesiva complejidad burocrática del proceso. En concreto, la investigación considera el procedimiento de la eutanasia como “burocráticamente complejo, aunque se comprende y justifica por su garantismo”, que es valorado de manera muy positiva, especialmente por los profesionales. Para el colectivo médico, llevar a cabo tareas burocráticas alejadas de su habitual labor asistencial puede resultar complejo, por lo que el apoyo del Servicio de Humanización y ciertas correcciones puntuales desde la Comisión de Garantía y Evaluación resultan, en la práctica, imprescindibles. “La mencionada complejidad burocrática y coordinativa contribuye a que los plazos puedan resultar algo amplios para pacientes y familiares, siendo este un factor especialmente relevante para los primeros, para quienes es muy importante que sea rápido.
Aun así, el garantismo del procedimiento sigue prevaleciendo como condición imprescindible que debe equilibrarse con su rapidez”, señala el estudio. Además de la complejidad, también se exponen como áreas de mejora el consolidar figuras de acompañamiento específico para Medicina y Enfermería, reforzando la figura de enfermería responsable e integrando al trabajo social cuando resulte oportuno; profundizar en las barreras de los profesionales no objetores pero no ejercientes; incorporar una perspectiva de equidad territorial, ya que las personas solicitantes se agrupan mayoritariamente en Pamplona y comarca; y desarrollar directrices desde la Comisión de Garantía y Evaluación para casos vinculados a salud mental. Otra área de mejora que señala el estudio es el relativo a la objeción, pseudo-objeción y cripto-objeción de conciencia como fenómeno que provoca que el personal asistencial implicado en las prestaciones no sea el que ha tratado habitualmente a la persona solicitante y su entorno familiar y que, por tanto, conoce y tiene un vínculo personal con ellos. Como consecuencia, se reivindica “la necesidad de normalizar la eutanasia como acto médico y forma de respeto a la autonomía del paciente, señalando la necesidad de formación y sensibilización para profesionales y población general a este respecto”.
Casi la mitad de la población no ha reflexionado sobre cómo quiere morir
El Departamento de Salud ha presentado recientemente los resultados de la última Encuesta de Final de Vida en la Comunidad Foral, realizada por el Observatorio de Muerte Digna de Navarra, que refleja que cuatro de cada cinco navarros (79,3%) tiene conocimiento de su derecho a la eutanasia, 6 puntos porcentuales más que antes de la entrada en vigor de la Ley de Eutanasia en 2021. No obstante, los resultados del estudio arrojan una radiografía social “compleja” y con contradicciones: mientras la gran mayoría de la población navarra (90%) desea ser informada sobre una posible enfermedad grave o avanzada y tomar decisiones personales en el momento final de sus vidas, casi la mitad de la población (46%) reconoce que no ha reflexionado sobre ello, una tarea que se tiende a postergar, especialmente entre los más jóvenes.
De hecho, la encuesta recoge que la reflexión sobre cómo les gustaría morir ha caído más de 20 puntos desde 2020. La Encuesta de Final de Vida en la Comunidad Foral se dio a conocer hace unas semanas en una jornada técnica bajo el título Cinco años de LORE en Navarra, que reunió en Pamplona a cerca de 200 profesionales del ámbito sanitario, jurídico y social que abordaron el grado de desarrollo, los logros y los retos de la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia (LORE) en Navarra. Durante el desarrollo del acto, Antonio López, director general de Salud, aseguró que para el Departamento “la prestación de ayuda para morir es una herramienta importante dentro de los servicios y recursos de la atención a la enfermedad avanzada y al proceso final de muerte de los que ya disponíamos”. López subrayó que, aunque el marco normativo es completo, “aún persiste una brecha entre el derecho y la práctica”, por lo que anunció el compromiso de trabajar intensamente en el abordaje de una nueva Ley Foral de Atención Paliativa y Proceso de Morir que actualice los marcos de autonomía del paciente y resuelva la brecha entre los derechos legales y la realidad social.