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La linterna verde

Navarra, una tierra de ríos que ve sus recursos hídricos reducidos por el verano

Navarra genera mucha agua al año, pero solo una parte circula en verano, cuando más presionan el regadío, las ciudades y la industria

Navarra, una tierra de ríos que ve sus recursos hídricos reducidos por el veranoGobierno de Navarra

Cada año llueven de media en Navarra 981 l/m², una aportación que genera unos 4.906 hm³ de recursos hídricos. Si se suma una cantidad similar procedente de cuencas vecinas, el resultado es rotundo: cerca de 10.000 hm³ discurren cada año por nuestros ríos. 

Mientras, las demandas anuales de regadío, abastecimiento e industria de la Comunidad Foral rondan los 800 hm³. Visto así, podría parecer que nos sobra, pero el agua no se mide solo por la cantidad total, sino que importan el lugar y el momento en que está disponible. 

Navarra es un mosaico hídrico tan diverso como irregular. Las cabeceras pirenaicas y cantábricas superan los 1.800 l/m², mientras que en zonas del sur —como las cuencas del Linares, el Queiles o el Alhama— apenas se alcanzan los 400 l/m². Además, el 83% del agua se genera entre noviembre y mayo. En verano, cuando más se riega y aumenta el consumo urbano, solo fluye el 17%. 

  

Caudales ríos de Navarra

El gráfico recoge los caudales medios anuales medidos en estaciones de aforo de los principales ríos de Navarra. La base representa el Ebro en Castejón, donde circulan 204,7 m³/s, equivalentes a unos 6.455 hm³ al año. Se trata del caudal real observado, es decir, el agua que circula después de embalses, derivaciones, captaciones y consumos. En régimen natural —sin usos humanos ni regulación— circularían unos 8.374 hm³ anuales. La diferencia permite entender el peso de las demandas sobre el sistema: unos 800 hm³/año corresponden a usos de Navarra y alrededor de 1.100 hm³/año a Aragón (demandas abastecidas desde Yesa y los canales del eje del Ebro).

Navarra no sufre un problema permanente de falta de agua, pero sí una disponibilidad desigual. En años normales, esa tensión se gestiona; en sequías como las de 1988-1990, 1994-1995 o las más recientes de 2022 y 2023, ya ha provocado problemas, sobre todo en el regadío.

Estudios de Orekan y Gobierno de Navarra en LIFE-IP NAdapta-CC apuntan a una reducción media cercana al 20% de los recursos hídricos entre 2040 y 2070. En los escenarios más desfavorables, algunas cuencas podrían sufrir descensos próximos al 40% hacia final de siglo.

Con el cambio climático habrá menos margen. Gestionar el agua exigirá reducir pérdidas, ajustar demandas, reforzar sistemas vulnerables y cuidar ríos y acuíferos. El verano ya no es solo la estación de más consumo, sino el indicador del agua que viene. 

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La Linterna Verde es una serie de artículos sobre Sostenibilidad de Orekan Gestión Ambiental de Navarra.