Nadie es de fuera cuando se colocan los pañuelicos de San Fermín
Desde Fénix Asociación, que ofrece apoyo integral a personas migrantes y refugiadas del colectivo LGTBI+, han creado una cuadrilla multicultural para que todas aquellas personas recién llegadas se sientan integradas durante Sanfermines
La Reina Mora. El Rey Europeo. La Giganta Indiana. El Rey Negro... Los ocho gigantes de Iruña llevan siglos representando los cuatro rincones del mundo en cartón piedra y seda bordada. Lo que no podían imaginar quienes los construyeron en el XIX es que algún día los cuatro rincones del mundo vendrían a verlos bailar. Y, de hecho, entre el público que los espera en las calles, hay personas que han cruzado el Mediterráneo, que han dejado atrás Latinoamérica o la zona del Magreb, que llegaron a Navarra por necesidad, porque su vida corría peligro o habían sido amenazados por su orientación sexual y se quedaron por algo que todavía no saben nombrar del todo. Pero cuando los gigantes salen, por un momento nadie es de fuera.
Con todo, integrarse en Navarra no siempre es fácil. La cultura navarra tiene fama de ser reservada, y la cuadrilla –ese núcleo duro de amistades que, por lo general, aquí se forma en el colegio y que muchas veces dura toda la vida– no es una institución de puertas abiertas. Para alguien que llega de fuera, entrar en una puede ser casi tan complicado como aprender el idioma. Por eso desde la asociación Fénix, que ofrece apoyo integral a migrantes, refugiados y personas LGTBI+ desde hace cinco años, decidieron crear la suya propia. De esta forma, han conformado una cuadrilla hecha de personas migrantes y refugiadas que este año vivirán juntas los Sanfermines por primera vez: el Chupinazo, la procesión, los gigantes, los encierros, el Pobre de mí... “En muchos casos, nuestra idea es que estos ocho días funcionen como un momento de desconexión porque durante todo el año se encuentran haciendo papeles, tratando de regularizar sus situaciones o solicitando asilo. En algún momento tienen que parar, descansar y disfrutar”, expresa Jared Andino, coordinador de la asociación.
Por esta razón, de cara a las fiestas, se propuso que, a aquellas personas que hubieron llegado recientemente a la Comunidad Foral, les iban a entregar un pañuelico de San Fermín con el objetivo de fomentar su integración y que, así, empiecen a sentir que son parte de las fiestas. Asimismo, durante los primeros días, invitarán a que los usuarios y voluntarios se acerquen a la sede –situada en la calle Abejeras, número 4– para explicarles de qué van los Sanfermines y hacer “un recorrido por los distintos puntos clave, como la Plaza del Ayuntamiento, la calle Estafeta, los corralillos del gas o la Plaza de Toros”, enumera. Además, como, por desgracia, persisten las incidencias LGTBIfóbicas, estarán pendientes para reaccionar a través de actividades o concentraciones para reivindicar y luchar por sus todos y cada uno de sus derechos.
La procesión y los gigantes
Aunque sean los primeros Sanfermines de esta nueva cuadrilla –diversa y multicultural, que reunirá alrededor de 13 nacionalidades, entre las que se incluyen personas de Honduras, Colombia, Venezuela, Nicaragua, Perú, Ecuador y República Dominicana, que huyeron de sus países por situaciones de discriminación y amenazas de muerte vinculadas con su orientación sexual o fueron amenazadas o extorsionadas por pandillas–, también hay otres muches persones que el año pasado ya conocieron la que se monta en Iruña entre el 6 y el 14 de julio. “Lo vivimos como una fiesta de unión para navarros y no navarros”, apunta Jared. De ahí que sintieran que estos días suponen un momento para compartir experiencias y contar cómo se recibe la fiesta en el resto de culturas. “Hubo gente a la que los Sanfermines les causaron alegría y nostalgia porque se trata de un momento muy bonito, muy alegre y es muy luminoso, pero les apena relacionarlo o conectarlo con las celebraciones de sus países de origen. Hay algo que les remueve y, sin embargo, optan por disfrutarlo porque tiene una energía que te hace ser uno más”, indica Jared.
Y, de hecho, entre sus actividades favoritas se encuentra la procesión, que, según cuentan, resulta un momento “muy emotivo y solemne” donde, sobre todo, las familias pueden disfrutar de “una de las grandes tradiciones de estas fiestas” y, por otro lado, las salidas de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, donde la música, las risas y la novedad –aunque sea algo conocido por todos– aparecen en todo su esplendor. “Es algo que no se da en nuestros países de origen y que nos resulta muy curioso y también muy gustoso porque los más pequeños pueden acompañar y divertirse con las figuras y los mayores disfrutamos de la música, que es bien distinta a la que solemos escuchar en nuestros hogares”, apunta. En ese sentido, Shalom del Castillo, peruana que llegó a la Comunidad Foral hace apenas un mes, menciona que se muestra “expectante” ante sus primeros Sanfermines, pero también “agradecida” por el buen recibimiento por parte de los miembros de la asociación, quienes le han hecho sentirse “muy integrada” y, de hecho, asegura que saber que tiene un grupo con el que poder disfrutar de las fiestas le hace sentirse “mucho más segura y segura de que voy a conocer todos los rincones de los sanfermines”. Porque, más allá de estas actividades que destacan entre las favoritas de aquellos que llevan más años –como el propio Jared o Jossué Pineda, oriundo de Honduras, que conocen la magia de estos días de julio desde 2018 y 2019, respectivamente– lo que procuran hacer es un recorrido por el encierro, pero también por otras zonas de especial relevancia. “Queremos que se queden con la mejor imagen posible de Pamplona, que, a fin de cuentas, va a ser su nueva casa”, indica Jared.
Programación más diversa
Por otro lado, pese a que se sienten más que satisfechos con las actividades que se proponen, Jared insinúa que podría haber una programación mucho más diversa, en la que poder incluir asuntos relacionados con personas migrantes, del colectivo LGTBI+ o con la mujer. “El programa ya está bien, pero se podría ofrecer algo mucho más diverso, en el que poder desarrollar mucho más la multiculturalidad, que, a fin de cuentas, resulta lo más atractivo estas fiestas”, asegura. Porque, quizá, podría empezar a proponerse algo similar a lo que plasmaron el pasado 28 de junio en la Tarde Pre Pride donde realizaron una carrera de tacones o un desfile de mascotas orgullosas. “Pero también se podrían realizar otras actividades en las que potenciar y destacar nuestras culturas. Porque todos somos uno y San Fermín es el espacio perfecto para la unión entre comunidades”. Y quizá ahí esté la clave: no se trata de sustituir nada, sino de sumar. Que la Mora y el Europeo sigan bailando lo suyo, y que baile también quien lo hace por primera vez este año. Porque una cuadrilla no es una institución de puertas cerradas, aunque a veces lo parezca. Al final, no es más que gente que decide, año tras año, seguir bailando junta. Nadie dijo que tuviera que formarse en el colegio.