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Se inicia la investigación del incendio del bazar de la Rochapea: "Va todo muy lento y los vecinos nos sentimos indefensos"

La policía judicial ha visitado el edificio esta semana | Los vecinos, que tardarán meses en volver, tendrán que esperar al desescombro antes de poder iniciar los trabajos de reconstrucción

Se inicia la investigación del incendio del bazar de la Rochapea: "Va todo muy lento y los vecinos nos sentimos indefensos"Javier Bergasa

La investigación para esclarecer las causas del incendio del bazar de la Rochapea ha comenzado esta semana, casi dos meses después de la extinción del fuego. La policía judicial ha visitado el edificio y no descarta por el momento ninguna hipótesis. Mientras tanto, los vecinos de las dieciséis viviendas afectadas, que tardarán meses en volver a sus casas, han mantenido una reunión “positiva” con el Ayuntamiento de Pamplona. Los damnificados esperan ahora al desescombro, que confían en que se haga cuanto antes, para poder iniciar después los trabajos de reconstrucción.

Un devastador incendio arrasó el bazar Market 100 de la avenida Marcelo Celayeta y dejó inhabitables las dieciséis viviendas del edificio el pasado 26 de noviembre. Desde esa fecha, hemos celebrado las Navidades y nos adentramos ya en carnaval, Nicolás Maduro ha sido capturado por EEUU y el mundo se prepara para una guerra comercial. Todo ha seguido cambiando a una velocidad vertiginosa, expcepto en el portal número 100 de Marcelo Celayeta, donde el tiempo parece haberse detenido. Al menos hasta ahora.

Después de dos meses sin apenas avances, el martes 20 de enero comenzó la investigación de la policía judicial, que durará todavía varias semanas. En ella, habrá que determinar el origen del incendio y si se han respetado las cargas de fuego que se indican en el expediente de actividad del bazar. Esto es, la cantidad total de energía calorífica que pueden liberar los materiales combustibles en un espacio.

La estructura es segura

Este mismo martes visitó también la zona el perito de la comunidad, que realizó el certificado de seguridad estructural del edificio. Salvo un par de zonas que pueden necesitar un pequeño refuerzo, en principio la estructura es segura. 

De planta baja a planta rasante, están dañadas las cometidas de agua y gas, las bajantes de pluviales y fecales y el ascensor, que todavía no se sabe si está quemado. Son elementos necesarios para la habitabilidad del edificio y que están calcinados al menos de planta baja a rasante del primer piso. Las viviendas de los pisos inferiores son las más dañadas y es probable que tengan que realizar también alguna intervención dentro de las propias casas. Eso sí, todavía falta mucha información para medir de forma precisa los daños.

El jueves 21, se produjo una reunión entre los vecinos y el Ayuntamiento de Pamplona para determinar los siguientes pasos a seguir. Los afectados salieron con buenas sensaciones de la sesión, en la que plantearon su situación y pidieron agilizar los trámites todo lo posible. Por el momento, deberán esperar a que se realice el desescombro para comenzar las labores de reparación.

Obras en la parcela contigua

Otro condicionante en este proceso de restauración es que en la parcela contigua se está edificando una nueva construcción, lo que puede afectar a la seguridad estructural a la hora de realizar el desescombro. Se ha realizado una excavación, por lo que no se va a poder introducir maquinaria en los tres metros del margen derecho del edificio. 

Pese a las complicaciones, parece que ya se empiezan a ver los primeros avances. El bazar se empezó a tapiar el miércoles 21 de enero, en principio como paso previo a comenzar el desescombro y la limpieza.

Lo que está claro es que los plazos siguen siendo amplios y todavía pasarán meses hasta que los vecinos puedan volver a sus casas. Y, después de que esto ocurra, lo previsible es que todo esto continúe en la Audiencia Provincial porque es un proceso de gran complejidad en el que se juntan tres seguros: el del inquilino, el de la propiedad del local y el de la comunidad de propietarios. Lo previsible es que el total de las reparaciones de todas las partes llegue a las seis cifras seguro. 

“Va todo muy lento y los vecinos nos sentimos indefensos”

“Va todo muy lento y nos sentimos indefensos e impotentes”. Así resumen su situación los vecinos de las dieciséis viviendas afectadas por el incendio en el bazar del número 100 de la avenida Marcelo Celayeta de la Rochapea. Dieciséis vidas que se truncaron repentinamente el 26 de noviembre y que exigen una solución tras dos meses sin respuestas.

María Josefa Muñoz, vecina del 2ºC, delante del edificio.

En el 2ºC vivía María Josefa Muñoz, que ahora se ha quedado en una situación extremadamente delicada. “La casa en la que estaba es de mi hermana, así que el seguro no me cubre nada. He estado viviendo con un amigo de mi hija en Zizur, pero ahora me he tenido que ir y necesito encontrar algo para mí sola. Estoy buscando un piso tutelado y a ver si me lo conceden porque, de repente, me he visto en la calle”, relata.

“He venido a coger medicación, algo de ropa y poco más. Lo demás no lo puedo sacar porque no tengo un lugar al que llevarlo. Mi casa no está quemada, pero el problema es el olor porque subió todo el humo para arriba. Los que están más dañados son los cuatro primeros”, remarca. 

Una de las vecinas del 4º ha encontrado cobijo en casa de su hija y lamenta la lentitud de los procesos. “No nos dan plazos y nos dicen que, al ser responsabilidad civil, es más lento. Que si hubiera habido algún muerto se habrían movido más. Así mismo nos lo dijeron”, asegura.

“Mi casa no está tan mal, aunque hace poco se cayó una cornisa y me rompió unos cuadros y la pared también se ha empezado a dañar bastante. Luego, hay mucho hollín y sale negro de todos los muebles, así que quedará trabajo por delante”.

Al 4ºD entra un hombre para coger material sanitario de su madre, que vivía en el piso con su hermana. “Estuvimos en una residencia tres semanas, pero luego nos hemos ido a un piso de alquiler con el seguro. Nuestra madre es dependiente severa, así que es un auténtico galimatías. El día a día se está haciendo muy duro. Estábamos hechos ya a nuestra casa y ahora te ves obligado a cambiar de sitio y a empezar de cero. Es todo un jaleo”.

“Estos procedimientos deberían de ser más rápidos. Los peritos se tiran la pelota de unos a otros. Va todo muy lento y al final te sientes indefenso”, concluye.