Un joven de nacionalidad argelina y de 21 años de edad, en situación irregular, ha sido condenado por la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Navarra a cuatro años de prisión por un delito de robo con violencia, después de haberle sustraído a la fuerza un teléfono móvil a un joven en la villavesa y golpearle posteriormente cuando este intentaba recuperarlo. Incluso llegó a pegarle con la hebilla del cinturón y le provocó policontusiones y una fractura nasal. La Audiencia ha confirmado ahora la sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal 1 de Pamplona y ratifica asimismo la sustitución de la pena de prisión por la expulsión durante diez años de España.
En agosto en la zona de Hospitales
La sentencia narra que el 22 de agosto de 2025, hacia las 23.50 horas, cuando el acusado, puesto de común acuerdo en la resolución y en la ejecución con una persona que no ha podido ser identificada, y actuando con el ánimo de obtener un beneficio patrimonial ilícito, accedió en compañía de esta persona sin identificar a la línea de autobús N2, en la parada situada en una rotonda existente entre la confluencia de la Avenida de Pamplona número 1 con la Avenida de Barañain de Pamplona.
A ese mismo autobús y en la misma parada se subió un joven, que estaba afectado por la previa ingesta de alcohol, el cual llevaba entre sus pertenencias un teléfono móvil marca Iphone 8. En un momento dado del trayecto, la persona que iba en compañía del acusado se situó detrás de la víctima y procedió a sustraerle el teléfono móvil que llevaba en un bolsillo posterior del pantalón. Al percatarse de esto, el joven les reclamó que le devolvieran el teléfono o, en caso contrario, llamaría a la policía, originándose en ese momento una discusión en el autobús que continuó en la vía pública, por la zona de Hospitales, tras bajarse los dos jóvenes de la villavesa en la parada siguiente a la que se habían subido.
Les siguió la víctima, que les reclamaba la devolución de su teléfono. La víctima agarró al procesado del brazo para evitar que se fuera; tras empujarse mutuamente, cayó al suelo, momento en el que el encausado, para conseguir que su compañero huyera del lugar con el móvil, le golpeó propinándole varios puñetazos, y cogió el cinturón que llevaba en el pantalón con el que, tras enrollárselo en la mano dejando fuera la hebilla, comenzó a darle golpes con la parte metálica en la zona de la cara y el cuello, mientras su acompañante huía del lugar con el teléfono en su poder.
El procesado cesó en la agresión cuando acudieron en auxilio varias personas que estaban presentes en el autobús y que decidieron bajarse en la siguiente parada para regresar sobre sus pasos, así como un taxista que circulaba por la zona. El acusado salió huyendo a la carrera, igual que había hecho su compañero hacia un hipermercado que hay en la zona. Instantes después, efectivos de la Policía Nacional alertados por los viandantes detuvieron al acusado a la altura de la Avenida de Aróstegui.
Como consecuencia de estos hechos, la víctima sufrió lesiones consistentes en fractura nasal y policontusiones en brazos, mandíbula y ojo. El tribunal le condena como responsable de un delito leve de lesiones, a la pena de 3 meses de multa con una cuota diaria de 6 euros, y tendrá que pagar 675 euros por las lesiones causadas.