Agentes adscritos al Grupo de Investigación Medioambiental (GRIM) de Policía Foral de la Comisaría de Tudela han abierto diligencias penales a un hombre y una mujer, de 58 y 48 años respectivamente, por el abandono de cuatro perros cachorros en la localidad de Cortes.

Los hechos se remontan al pasado mes de febrero, cuando tres vecinos que paseaban de noche por la localidad escucharon unos tenues aullidos que salían de un contenedor de basuras. Al acercarse, descubrieron una bolsa de plástico cerrada con cuatro cachorros en su interior, en una situación que podría haber acabado en tragedia.

Los tres vecinos no dudaron un instante. Rescataron a los animales y, con los enseres y el alimento necesario que adquirieron esa misma noche en un centro veterinario, se hicieron cargo de ellos de forma provisional. La noticia del rescate corrió rápidamente por redes sociales y medios escritos, y fue además publicitada por el Ayuntamiento de Cortes con el fin de concienciar a la ciudadanía sobre el abandono animal.

Acogidos por una familia de Huesca

Finalmente, y gracias a la protectora de animales Salvando Huellas de Huesca, se localizó una familia de acogida en la capital oscense que se hizo cargo de los cuatro cachorros.

La Policía Foral ha podido comprobar el buen estado de salud de los cuatro animales tras su rescate y hace un llamamiento a la concienciación ciudadana sobre el cuidado responsable de los animales, recordando que el delito de abandono animal viene recogido en el artículo 340 ter del Código Penal, que castiga el abandono de animales vertebrados bajo responsabilidad humana en condiciones en las que pueda peligrar su vida o integridad.

Gracias a la colaboración y participación ciudadana, las diligencias de este caso han podido ser remitidas al Juzgado de Instrucción de Tudela y a la Fiscalía de Medio Ambiente de Navarra.

El abandono de animales es un delito que puede conllevar penas de multa e incluso inhabilitación para la tenencia de animales. Desde la Policía Foral insisten en la importancia de actuar con responsabilidad y, en caso de no poder hacerse cargo de un animal, buscar alternativas legales como protectoras o centros de acogida.