Sistemas de pensiones, claves de conservación del poder adquisitivo
A partir de 2026, se podrá calcular la pensión teniendo en cuenta los últimos 29 años y descartando los dos peores
Las tendencias demográficas han generado que alcanzar la edad de jubilación sea un hito que hoy se da por descontado. Ahora, la gran incógnita es saber en qué circunstancias se conquistará dicha etapa. Para evitar generar expectativas, o generarlas de manera consciente, los simuladores de pensiones son un instrumento en el que se pueden depositar parte de las ilusiones.
El cálculo tendrá en cuenta, por ejemplo, el número total de años cotizados, que marcará el porcentaje de prestación que le corresponde a la persona. No obstante, el cómputo que se hará para fijar la cuantía pondrá el foco, en el caso de España, en los últimos veinticinco años. A partir de 2026, además, podrá elegirse una vía alternativa, que consistirá en considerar los últimos veintinueve años y excluir las dos anualidades más desfavorables.
La cifra buscada, en cualquier caso, va a estar condicionada por una cuestión de base: la generosidad del sistema de pensiones, que hace referencia a la relación entre los ingresos durante la vida laboral y la prestación como pensionista. El informe bienal de la OCDE Pensions at a glance 2025 indica que España ofrece una de las tasas netas de reemplazo más elevadas (86,3%) para una persona trabajadora promedio con carrera completa, por detrás de Turquía (96,4%), Países Bajos (96%), Portugal (92,7%), Grecia (88,5%), Luxemburgo (87,7%) y Austria (86,8%). Estos porcentajes contrastan significativamente con el 63,2% de media que establece la OCDE para el conjunto de países miembros.
Proyecciones de la OCDE
El informe de la OCDE sostiene que España dedicará un 17,3% del PIB a pagar pensiones en 2050, situándola a la cabeza de los países miembros y muy por encima de la media esperada del 10%. Actualmente, la proporción es del 13,6%.
El motivo principal de este aumento es el envejecimiento demográfico, que sitúa a España solo por detrás de Corea del Sur como el país con mayor crecimiento en la tasa de dependencia de la tercera edad. El organismo estima que en España, al igual que en Luxemburgo, México y Turquía, la tasa de dependencia se triplicará entre 2025 y 2050 respecto a los 25 años anteriores. A diferencia de otros países que han implementado medidas de ajuste —como vincular la edad de retiro a la esperanza de vida o reducir beneficios según la evolución demográfica—, la OCDE concluye que España carece de tales instrumentos.
El reto de la equidad
Asegurar el poder adquisitivo futuro exige también corregir las asimetrías actuales, y la OCDE advierte que la equidad en el retiro sigue siendo una asignatura pendiente para la mitad de la población. Aunque reconoce avances —la brecha de género en pensiones ha descendido del 28% al 23% en los últimos 17 años—, los ajustes sobre las pensiones no serán suficientes para eliminar la disparidad.
La radiografía de la OCDE revela que la desigualdad en la vejez refleja la vida activa: las mujeres reciben de media casi un cuarto menos que los hombres, debido a una diferencia de ingresos acumulados del 35%. Para combatir esto, el organismo recomienda una estrategia estructural que actúe sobre tres frentes simultáneos: la brecha en la tasa de empleo, la diferencia en horas trabajadas y la disparidad en salarios por hora, en lugar de confiar únicamente en complementos de pensión.