Chan Chan, en Perú, la ciudad de barro más grande de América
Una historia escrita por el religioso Marcelo Corne en el año 1604 habla de que un personaje legendario llamado Tacaynamo vino de un lugar desconocido “de la otra parte del mar”, acompañado de su séquito, a esta parte del norte de Perú que hoy se llama Moche. Esto sucedió hace más de siete siglos
Antiguamente, los habitantes de este valle procedían de la Sierra Central, de Huari (Ayacucho), y habían llegado en plan de conquista sojuzgando a los antiguos pobladores llamados mochicas, con quienes se mezclaron. Los mochicas han dejado como muestra de su laboriosidad los templos del Sol y de la Luna, y florecieron entre el año 300 a 800 después de Cristo; también nos han dejado miles de cerámicos bicolores donde se pueden ver muchas escenas de su vida. Así, cuando Tacaynamo llegó encontró una mezcla cultural Huari (Ayacucho)- Mochica lo cual fue aprovechado para organizar su imperio, sobre el año 1252.
Este avance continuó de tal manera que desde que se fundó el imperio hasta el año 1472, en que estas tierras fueron conquistadas por los incas, los chimús, con su jefe Minchancaman, abarcaron desde Tumbes por el norte hasta el río Chillón por el sur, formando una fuerte confederación que llegó a rivalizar con los propios incas, superándolos en muchos aspectos. Precisamente el centro administrativo y residencia del soberano o Chimo Capac fue la ciudad de Chan Chan, la más grande y mejor planificada urbe en su tiempo.
Los hombres que construyeron esta ciudad eran robustos y muy dados al trabajo; tenían gustos artísticos refinados y lo demostraron en todas las facetas de su vida. Sus cerámicos, sus manifestaciones textiles, su orfebrería y los propios decorados de Chan Chan, nos muestran sus habilidades artísticas siempre relacionadas con la agricultura o la pesca.
Esta gran metrópoli que tuvo rango de capital del reino está ubicada en la costa norte del Perú y se caracteriza por ser desértica y está limitada por los Andes y el Océano Pacífico. El clima del lugar es seco y caluroso, alcanzando hasta 28.7 ° en la estación de verano y 11.4° en la época de invierno, como mínimo. De ahí su nombre, Chan Chan significa Ciudad del sol o Ciudad calurosa.
Urbanismo
Se calcula que la extensión de Chan Chan llegó a los 20 km cuadrados y sus habitantes alcanzaron los 100 mil. Todavía podemos ver ahora que en medio de los campos de cultivo, se levantan huacas, paredes y otras construcciones que antes pertenecieron a esta gran ciudad.
Como eximios ingenieros civiles y arquitectos, los chimús han hecho derroche de conocimientos urbanísticos. Así, entre ciudadela y ciudadela existen grandes espacios para distinguir la individualidad de cada una de ellas. Dentro de las propias ciudadelas hay grandes patios ceremoniales que servían para las concentraciones; vistosas huacas para realizar ofrendas; estratégicas cisternas para el abastecimiento de agua; jardines con surcos ondulantes para embellecer el ambiente y ahorrar agua; conjuntos de viviendas para artesanos, para la nobleza, para los militares y también para la servidumbre. Todo el conjunto comunicaba al exterior con una estrecha puerta que facilitaba el control de los que entraban o salían, acción que no era frecuente puesto que cada conjunto tenía autoabastecimiento.
Amplios caminos ceremoniales conectaban a la ciudad con el exterior. Uno de ellos se dirigía al mar y el otro hacia la parte alta por donde bajaban los canales de regadío. Posiblemente ceremoniosas procesiones avanzaban ya para rendir culto al mar, que les proporcionaba una gran riqueza alimenticia o para rendir culto al agua, que fructificaba los campos agrícolas.
Palacios y monarcas
Históricamente en Chan Chan hubo diez monarcas antes de que llegasen los Incas. Cada uno de ellos construyó su propio palacio o ciudadela para vivir plácidamente rodeado de múltiples comodidades junto con sus familiares, artistas preferidos y servidores, y al morir, el mismo recinto les servía como mausoleo, quedando al cuidado de parientes y servidores especiales.
Los herederos, al iniciar su mandato, construían un nuevo palacio, de tal manera que al surgir un nuevo soberano, la ciudad de Chan Chan crecía y al mismo tiempo se convertía en un inmenso campo santo vedado al hombre común y corriente.
Los anexos construidos junto a los palacios o ciudadelas sirvieron para albergar a los allegados de la nobleza gobernante, para los peregrinos que venían con el tributo o a intercambiar productos, para los artistas y todo tipo de forasteros; estas ciudadelas eran de inferior categoría a las primeras.
Fuera de estos conjuntos mencionados existían miles de cabañas rústicas y proletarias de piedras, caña y barro, que el tiempo ha destruido, y en donde vivía el pueblo tributario que se dedicaba a las labores de artesanía, agricultura, caza, pesca u otras actividades ya sea para su propia existencia o para tributar. Este tipo de división urbana nos lleva a la conclusión de la existencia de diversos estratos sociales, sobresaliendo la élite gobernante que administraba y dirigía políticamente al pueblo que conformaba el imperio.
Visitar Chan Chan
En la actualidad Chan Chan nos ofrece nueve ciudadelas o palacios construidos sucesivamente y bautizados con el nombre de algún célebre viajero, de algún personaje nativo o alguna otra característica singular. Rodeando a los palacios y secciones se pueden ver restos de cientos de viviendas populares en forma de U o L, y en diferentes lugares de la ciudad se levantan las Huacas que parecen colinas naturales como la huaca del Obispo, la huaca de Toledo o la huaca Conchas, todas muy famosas por los grandes tesoros que de ellas se han sacado.
La única ciudadela o palacio que se puede visitar con comodidad y con orientación profesional es la de NIK- AN. Este palacio ha sido limpiado y en parte restaurado para mostrarlo al público visitante. Consta de cinco secciones:
* La Gran Plaza de Ceremonias que tiene 5.600 m2 rodeado por una alta pared sobriamente decorada con centenares de figuras en relieve que representan a una nutria marina.
En el lado externo de una de las paredes de esta plaza también hay bellos relieves que representan olas y corrientes marinas que arrastran peces, mientras que en la parte inferior, a manera de zócalo, desfilan numerosas aves guaneras en la misma dirección. Otro lugar interesante y que representa los más hermoso decorados, lo constituyen los llamados Santuarios. Allí, además de la variedad de figuras, se admira la técnica en la construcción y los secretos que los ingenieros chimús hicieron gala para hacer de Chan Chan una ciudad laberíntica y segura decorada con aves, flotadores de pesca, redes, olas y otros elementos marítimos. Con la ayuda de un guía se pueden visitar además, la Sala de las Asambleas y los depósitos o graneros.
* La Gran Cisterna, tal vez la más grande de toda la ciudad que todavía tiene visible su primitivo revestimiento de piedras y su pendiente que servía para bajar a recoger el agua que afloraba sobre todo cuando se producían regadíos.
* El Sector Militar. El tercer sector lo constituye el conjunto de unas 50 habitaciones dispuestas en hileras y que según se afirma, sirvió para dar albergue a la guarnición de soldados que custodiaban al palacio.
* El Sector del Presidio representado por una gruesa construcción de material aluviónico procedente de la excavación de la Gran Cisterna que hemos mencionado. El nombre procede de la suposición de que servía para encerrar a delincuentes para lo cual está provisto de cubículos estrechos separados por gruesas paredes y debajo de un techo que alcanza hasta 2 metros de espesor.
* El Sector del Canchón, que es una llanura sin atractivos que parece sirvió para albergar a servidores provisionalmente o para acumular desperdicios.
Toda esta ciudadela o Palacio está rodeada por una muralla de 12 m de altura y 1.500 m de longitud lo que le da una gran seguridad y su entrada lo constituye una estrecha puerta.
Por todo ello, Chan Chan se ha convertido en una de las joyas arqueológicas más impresionantes de Perú y se puede sumar a la gran lista de atractivos del país, especialmente para los turistas que visiten la zona norte y sean amantes de la historia.