La universidad del tango, sin fronteras

El baile típico argentino tiene su propio centro para ser estudiado y recibe amantes de la danza de todo el mundo

17.07.2020 | 11:09
Gloria y Rodolfo Dinzel, los fundadores del centro.

Nacido del arrabal, el tango hoy no solo se aprende en academias, sino también en una particular universidad, gracias a un centro educativo argentino donde este emblema cultural del Río de la Plata convoca a una comunidad que trasciende edades, clases sociales y nacionalidades.

El Centro Educativo del Tango de Buenos Aires (Cetba), espacio educativo no formal que depende del área de Aprendizaje a lo largo de la vida del Ministerio de Educación capitalino y comúnmente conocido como Universidad del Tango, fue fundado en 1991 por la pareja de bailarines Gloria y Rodolfo Dinzel.

Referentes indiscutidos del tango, los Dinzel desarrollaron un método de enseñanza que incluye más de 400 figuras de tango ordenadas progresivamente en notación coreográfica, a las que sumaron la investigación sobre los orígenes y la evolución de esta cultura de más de 170 años. Siempre, eso sí, "entendiendo que el fin ulterior de esta danza es lo creativo y la improvisación", explica Eric Dinzel, director del instructorado en Tango Danza, docente del centro desde hace 12 años e hijo de los bailarines.

Este sistema conforma el marco teórico del Cetba, donde se enseñan las carreras de instructor de Tango Danza, los trayectos formativos en Artes Tanguísticas con sus tramos de Historia, Letrística, Musicalización y Poéticas del Tango, así como diversos talleres abiertos a la comunidad, todos gratuitos y con el único requisito de ser mayor de 18 años.

El Cetba es parte de un proceso que se inició hace poco más de 30 años, cuando "comienzan a surgir ideas que tratan al tango desde el punto de vista de la docencia", cuenta Gabriel Soria, director del área de Artes Tanguísticas, docente del centro educativo desde hace 15 años y presidente de la Academia del Tango.

Un espacio en el que coexisten profesionales y aficionados, locales y extranjeros de todas las edades: "chicos de 18 años que salieron de la secundaria y que quieren ser instructores de tango, hasta personas de más de 80 que ya están en otro momento de la vida, pero a los que les interesa, les apasiona el tango y se ponen a estudiar", explica Dinzel.

DE BUENOS AIRES AL MUNDO 

El tango es "la realización argentina más divulgada, la que con insolencia ha prodigado el nombre argentino sobre el haz de la tierra", sentenciaba ya en 1920 Jorge Luis Borges.

"En este proceso actual, casi universal de la danza del tango, donde en cada punto del mundo se puede encontrar gente bailando tango, el Cetba convoca muchísima gente de afuera", comenta Dinzel.

Tanto es así, que el centro no solo ha tenido alumnos provenientes de los cinco continentes, sino que en 2019 los estudiantes extranjeros representaron el 40% de los egresados y son entre el 20 y el 25% de los inscritos cada año.

A la espera de recuperar esa presencialidad y abrazo tan necesarios perdidos tras el decreto que impulsó el distanciamiento social en marzo, los amantes del tango en todo el mundo y la comunidad del Cetba en particular solo pueden por ahora "adivinar ese parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando ese retorno", como expresa en una de sus estrofas del tango Volver.