'Bullying': las tristes secuelas mentales del acoso

Según los especialistas, alrededor del 10% de los niños y adolescentes del Estado español padece acoso escolar

15.04.2020 | 11:14
El 'bullying' es la forma más común de abuso sobre los niños.

Los especalistas sostienen que "la relación entre el acoso y la depresión es bidireccional", y hacen especial hincapié en la necesidad de concienciar acerca de la gravedad del acoso escolar y laboral, la relación existente entre ambos tipos de acoso y sus consecuencias sobre la salud mental, principalmente en la depresión.

Según los datos de la Fundación ANAR (Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo) de 2017, un 94% de las víctimas presenta algún problema psicológico debido al acoso escolar, siendo los principales los síntomas depresivos (68,8%) y la ansiedad (67,2%). Además, el número de autolesiones alcanza el 2,4%, las ideas suicidas suponen un 4,6%, y los intentos reales de suicidio el 1,2%.

Estas cifras se dieron a conocer en el XVIII Seminario Lundbeck Bullying y Mobbing. La huella el acoso en la salud mental, encuentro en el que los especialistas se refirieron a que el impacto del bullying se deja sentir igualmente, y de manera grave, en el ámbito familia. Hasta en un 56% de los entornos familiares algún miembro sufre problemas psicológicos a causa del acoso escolar, como ansiedad (50%), miedo (31,7%) y síntomas depresivos (29%).

Además, los niños acosados en el colegio pueden estar en riesgo social y de salud 40 años después de sufrir bullying, y además, tener más posibilidades de ser objeto de acoso laboral en la edad adulta. Así mismo, tienen bastante más probabilidades de padecer obesidad o diabetes a lo largo de su vida, y su esperanza de vida es menor, "porque el acoso produce cambios en el cerebro que provocan que la víctima tenga dificultades para afrontar situaciones estresantes".

Por lo tanto es clave realizar un abordaje preventivo en los sistemas educativos. "Al igual que se pueden reducir los accidentes de tráfico, se puede reducir el acoso escolar. En estos mismos momentos, más de mil niños están sufriendo una agresión física o amenazas verbales por parte de algún compañero", reconoce el doctor Celso Arango, Director del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital General Universitario Gregorio Marañón.

Los diferentes


Ser diferente (inmigrantes, niños con alguna discapacidad, con obesidad, desempleo parental, orientación sexual...) es el principal motivo de acoso escolar, aunque "por encima del aspecto físico, lo que más influye para incrementar el riesgo de ser acosado es el comportamiento. Los pequeños con trastornos como autismo tienen muchas más papeletas para ser víctimas", añade Arango. Una durísima situación que lleva a muchos menores afectados "a pasar todo el recreo encerrados en el cuarto de baño", explica este psiquiatra, al tiempo que recalca que la figura del acosado-acosador se da en un 20-30% de los casos, "por lo que hay que trabajar con todos". Los expertos abogan por poner en marcha un Plan a nivel estatal para luchar contra esta lacra.

En el seminario también se puso de manifiesto la relación entre el acoso escolar y el laboral, puesto que haber padecido bullying de niño incrementa el riesgo de sufrirlo en la edad adulta, "y haber sido acosado en el trabajo igualmente puede tener efectos a largo plazo en la salud mental hasta cinco años después, entre ellos depresión, ansiedad e ideas suicidas", relata la doctora Rosa Gutiérrez, jefa de servicio de salud mental del Hospital Universitario Infanta Sofía de Madrid.

La prevalencia de acoso laboral en los distintos estudios oscila en torno al 14% de las personas activas, y suelen sufrirlo principalmente varones, aunque Gutiérrez destaca que es solo la punta del iceberg, ya que tan solo el 61% de las personas afectadas solicitan ayuda.

Esta especialista propone a las personas que sufren acoso en el trabajo que "realicen un diario con los actos de acoso; que apunten todo, el día, la hora, lo que pasó y los compañeros que estaban en ese momento", para posteriormente tener la posibilidad de documentar el acoso, primero ante el médico y después en los tribunales, ya que este es un delito penado y que hay que denunciar. Todas las empresas tienen la obligación de contar con un protocolo de actuación y darlo a conocer entre sus empleados.

En el Seminario Lundbeck se habló también del coste anual de la depresión en la UE, que se sitúa en 92.000 millones de euros, debido fundamentalmente a la pérdida de productividad de los trabajadores. Y se puso de manifiesto que cerca del 80% de la pérdida de productividad debida a la depresión puede atribuirse a una inadecuada capacidad en la ejecución de las tareas, más que a la ausencia del puesto de trabajo. 

"El acoso te hunde"


En el encuentro intervino también Juan, una persona con trastorno de Asperger leve, de 41 años, que aprobó unas oposiciones y sufrió acoso laboral durante mucho tiempo. Juan ofreció su testimonio como sufridor de bullying y mobbing. "El acoso te hunde en lo más profundo, y en mi caso ha contribuido a desarrollar depresión, obsesiones e inseguridad", explicó. "El acoso escolar y laboral no son situaciones normales que haya que aceptar ni minimizar", sentenció. Su calvario comenzó en el colegio y siguió en el instituto. "Me ponían chinchetas en la silla y petardos para que me asustara".

El calvario continuó en su trabajo, donde se lo comentó a un sindicalista que respondió "que era por ser diferente, y que luego se les pasaría", relató. Permaneció un año de baja porque el comportamiento de sus compañeros le provocó cuadros de ansiedad que desembocaron en depresión, pero consiguió recuperarse y volver a su trabajo, con la suerte de tener un nuevo jefe "que le apoya".

Por su experiencia, Juan, aunque sabe que es muy difícil, anima a quienes sufren acoso en el trabajo a que lo denuncien, "ya que es la única forma de resolver el problema". Y, por supuesto, a cambiar la situación empezando por variar su perspectiva del problema. "Ellos ni son los culpables ni tienen que vivir con vergüenza".