Eurovisión: un festival con muchos líos

La cancelación de Eurovisión es un bache más en la historia de un espectáculo que siempre ha estado abonado a la controversia

28.04.2020 | 16:03
El Chikilicuatre, poniéndolo todo en entredicho, en 2008.

El Festival de Eurovisión es un gran espectáculo y un clásico, quizá también por las muchas polémicas y dificultades que lo han sacudido a lo largo de su historia, convulsa como el propio mundo desde su primera edición, en 1956. La mayoría de las controversias que ha conocido han sido políticas, sobre todo geopolíticas, pero las económicas, artísticas y sexuales tampoco se han quedado fuera. Quizá sea buen momento para recordar los muchos baches que ha tenido que superar un festival que logró, algo que muchos no creían, llegar al nuevo siglo en buen estado de forma, y al que al parecer le quedan muchos años por delante, le pese a quien le pese, coronavirus incluido.

1958 Un fallo y la gran canción


Hay grandes canciones que marcan la historia del festival, como Waterloo de Abba, Eres tú de Mocedades o Save Your Kisses for Me, de Broterhood of Man, y entre ellas está, sin duda, Nel Blu Dipinto Di Blu (¿quién no la tarareado alguna vez? ¿y quien no cree que en realidad se titula Volare, aunque no es así?), que interpretó Domenico Modugno en la edición de 1958. Al igual que el tema de Mocedades no ganó (en su caso quedó en tercera posición), pero se hizo popularísimo con rapidez, y eso a pesar de que no tuvo un devenir afortunado una vez enchufadas las cámaras. Resulta que a Italia le tocó actuar en primer lugar aquel año, pero un fallo en la red de Eurovisión impidió que muchos países pudieran ver a Modugno cantando, así que la organización le invitó a interpretar su canción nuevamente, cosa que hizo. Fantasmas de la técnica, que a partir de aquel momento recibió un interés creciente por parte de los organizadores.

1960 que monte otro


La tradición dice que quien gana el festival lo organiza al año siguiente, pero no siempre ha sucedido así, y por diversos motivos. El económico ha sido el más habitual (que se lo digan a RTVE tras la victoria de Massiel en 1968, que acabó con los presupuestos exhaustos), pero no el único. 1960 fue el año de la primera negativa, cuando Países Bajos, que ya había montado el de 1959, dijo que nanay del Paraguay, pero luego volvería a suceder en varias ocasiones. Por ejemplo en 1963, cuando Francia se retiró aduciendo que ya le habían tocado las ediciones de 1959 y 1961, en 1972 (Mónaco fue más original: dijo que en un país tan pequeño no había un lugar idóneo para celebrarlo), 1974, cuando Luxemburgo reconoció que no tenía dinero para meterse en semejante fregado, o 1980, año en el que Israel se echó atrás aduciendo que el festival coincidía con la fecha en la que se recuerda el día del Holocausto judío. Hay que reconocer que en la mayoría de las ocasiones, aunque no en todas, la BBC se tragó el sapo, cosa que le honra, así que se ha convertido en costumbre que si alguien se echa atrás, la UER busque ayuda en Reino Unido.

1961 Mejor en fin de semana


Costó unos añitos, y no sin ciertas discusiones, pero esa edición fue la primera en la que el festival se celebró en sábado en lugar de en jueves, que había sido lo habitual hasta el momento. Hoy resulta inconcebible cualquier otra posibilidad, pero en aquel momento la UER se lo fue planteando poco a poco, hasta que al final se decidió. Y seguro que contra el criterio de algunos.

1963 Noruega se equivoca


Esto ya no fue una cosa baladí y descubrió que una organización compleja tiene sus debilidades y que no siempre es fácil salir del apuro. Resulta que se votaba por orden, y cuando le tocó el turno a Noruega no tenía hechos los deberes y ni idea de, según los criterios de votación de aquel momento, a dónde iban sus puntos. Lo reconocieron, pero hicieron una especie de adelanto que no era el correcto, así que la organización, aquel año en manos de la BBC por deserción del organizador al que le hubiera correspondido, decidió poner a los noruegos en último lugar. La mala suerte quiso que todo fuese reñidísimo, y cuando finalmente los nórdicos se aclararon y dieron los que eran sus votos definitivos, que en nada se parecían a los que habían adelantado antes, hicieron ganadora a Dinamarca en detrimento de Suiza, que parecía clara vencedora. Los daneses se llevaron el triunfo por apenas dos votos de diferencia.

1964 Dictaduras en el punto de mira


Y esas dictaduras eran España y Portugal. La política entraba de lleno en el festival en aquella edición y ya nunca volvería a salir de él. Del tema ya se había hablado previamente, y todo se materializó cuando al finalizar la actuación de Suiza una persona, que a la postre sería multada, accedió al escenario con una pancarta en la que se podía leer Boicot a Franco y Salazar. Portugal no se sabe, pero España, que llevaba concursando desde 1961, tuvo la habitual idea de cualquier dictadura de pacotilla: a partir de entonces no solo Eurovisión, sino muchísimas citas de carácter internacional, la televisión pública, en aquellos momentos la mejor que había en el país, como solía decirse, adoptaba unos segundos de retraso en los que el censor de turno estaba ojo avizor para evitar que los inocentes ojos de los españolitos de a pie vieran cosas que no debían.

1967 Un fallo sin consecuencias


La presentadora volvió a equivocarse, ¿quién no se equivoca alguna vez?, pero al contrario de lo sucedido años antes entre Dinamarca y Suiza, en esta ocasión su error no trajo más polémica que el hecho en sí mismo. Resulta que proclamó ganador a Reino Unido antes de que terminaran las votaciones, porque no se había enterado de que aún quedaba un país por hacer pública su decisión. Sin embargo, y por fortuna para ella, nada cambió: Sandie Shaw, la representante británica aquel año con la canción Puppet on a String, le llevaba tal distancia al segundo clasificado que solo un cataclismo podía haberla desbancado del triunfo.

1968 ¿En catalán? ¡Ja!


Esta fue una polémica doméstica del Estado español, España a todos los efectos en aquel momento, y tuvo mucho que ver también con la dictadura. Resulta que Joan Manuel Serrat era un joven intérprete que empezaba a destacar y que tenía buena imagen, y el Dúo Dinámico, que eran la bomba, tenían una canción que encajaba perfectamente en el festival: se titulaba La, la, la, así, sin más. Atar cabos no fue difícil. Serrat aceptó, grabó la canción e hizo la promoción, pero a falta de unos días pidió cantarla en catalán, su lengua materna, si no entera, si acaso al menos alguna parte de la misma. Eso puso de los nervios al regimen, que decidió apartarlo sin miramientos. Ofreció el puesto al Dúo Dinámico, autores del tema, pero finalmente se lo dieron a Massiel, que en esos momentos estaba de gira en México totalmente al margen del asunto. Aceptó y ¡zas! En contra de todo pronóstico por la absoluta falta de tiempo, se presentó en Londres con solo diez días de preparación, hizo una interpretación animosa y pizpireta enfundada en un vestidito corto y sin mangas, y ganó. Era el primer triunfo de España y el régimen lo celebró a lo grande, intentado lavar su imagen y vendiendo un país joven y moderno. No lo era y se le veían las costuras por todos los lados. Al año siguiente volvió a ganar, aunque con cuádruple empate, gracias a Salomé, y con muchos sufrimientos económicos. Y ahí acabó la cosa en cuanto a primeros puestos se refiere.

1969 Un cuádruple e imprevisto empate


Parecerá mentira, pero ya iban doce años de festival y nadie había previsto que pudiera producirse un empate. Bien, pues cuando sucedió fue a lo bestia: empataron cuatro países a la vez (España con Salomé y su Vivo cantando, Gran Bretaña, Holanda y Francia). No hay mas que ver las imágenes para entender el desconcierto que el resultado produjo, sin ir más lejos, en Laurita Valenzuela, que era la presentadora. Directamente se proclamó a los cuatro campeones en igualdad de méritos (no había trofeos suficientes para semejante despropósito) y aquello acabó acarreando sus consecuencias. Por cierto, dictaduras, capítulo 3: Austria se negó a participar en aquella edición al estar organizada por el franquismo.

1970 Pues estamos muy enfadados


El desmadre del año anterior que había desembocado en cuádruple empate había provocado un malestar que no se calmó con el paso de los meses, así que Finlandia, Noruega, Portugal y Suecia decidieron boicotear el festival para demostrar su descontento con el modo de votar. Esto provocó dos cosas: que el festival quedase muy mermado y reducido a apenas doce participantes (por España acudió Julio Iglesias, algo de lo que recientemente se habló de modo extenso en estas mismas páginas), y que la organización tomase cartas en el asunto y reformase el sistema, de tal modo que ya nunca más se podría producir en empate en la cabeza.

1972 Una de idiomas


Aquel año le tocó organizar el certamen a Reino Unido y se lo llevó hasta Escocia. Era un momento muy difícil políticamente entre el país e Irlanda, sobre todo porque pocos meses antes había ocurrido el conocido como Domingo Sangriento, unos gravísimos incidentes sucedidos en Derry (Irlanda del Norte) el domingo 30 de enero, en el contexto del conflicto del Ulster, que derivó en tiroteo indiscriminado que segó la vida a 14 personas. A partir de ahí, la tensión crecía prácticamente cada día, hasta que llegó el día del festival, 25 de marzo, con los hechos aún muy recientes, e Irlanda presentó su canción, que iba a ser interpretada en gaélico, algo que nunca más ha sucedido y que no hubiera debido significar nada en absoluto. Pero en aquel contexto sí que lo hizo. A los enemigos de la diversidad no les gustó el asunto y de hecho, durante la actuación de la irlandesa Sandie Jones, en directo, en el Usher Hall de Edimburgo, donde se celebraba, sonaron petardos y se arrojaron bombas fétidas en un claro intento de boicot, lo que produjo un alboroto que las cámaras de televisión recogieron.

1973 Israel debuta con miedo


En esta edición Israel se sumó a la lista de participantes en Eurovisión. Era un momento extraño, porque el año anterior, durante las Olimpiadas de Munich, un grupo palestino asesinó en primer lugar a dos atletas israelíes, tomando a otros nueve como rehenes, mientras reclamaba la liberación de más de un centenar de presos palestinos. Todo acabó en masacre: en el intento de liberación murieron los nueve rehenes israelíes, un oficial de la policía de Alemania Occidental, y cinco de los ocho terroristas. Es de entender que la representante israelí, Ilanit, compareciese muerta de miedo. Tanto que se llegó a decir, aunque nunca se ha demostrado y ella ha desmentido siempre, que bajo el vestido con el que actuó llevaba un chaleco antibalas. Lo que sí es cierto es que estuvo en todo momento rodeada de unas extraordinarias medidas de seguridad. (PD: Este es el año de Eres tú de Mocedades, canción a la que, por cierto, en aquel momento se acusó de plagio).

1974 El divorcio se cuela en el certamen


Fue una polémica que afectó exclusivamente a Italia, pero que trascendió porque Eurovisión otra cosa no será, pero como altavoz resulta impresionante. Resulta que el país transalpino estaba inmerso en campaña dentro del intento de derogación de la ley de divorcio que estaba entonces activa. Las votaciones iban a ser a mitades de mayo y el festival se había convocado para el 6 de abril, así que apenas quedaba un mes y una semana e Italia andaba bastante alterada. La representante elegida aquel año era la popularísima, que luego aún lo sería más, Gigliola Cinquetti, quien ya había participado tres veces en el Festival de Sanremo y lo había ganado en dos ocasiones. Mala suerte que la canción elegida para ir al festival de la UER se titulase , palabra que era el argumento principal de la letra. Y claro, se lío porque muchos interpretaron que se estaba orientando el voto hacia el sí en el referéndum. Así que Italia optó por censurar el tema en radio y televisión hasta que pasaran las votaciones. Por cierto, la Cinquetti quedó en segundo lugar y el referéndum lo ganaron los partidarios de que el divorcio siguiera siendo legal.

1975 A Pinochet lo dejan fuera


Augusto Pinochet había dado el 11 de septiembre de 1973 un golpe de estado en Chile, que sería sangrientísimo, triste y largo. En 1975 la organización del festival le correspondía a Suecia. Aunque Chile obviamente no competía, había expresado su deseo de emitirlo en el país. Sin embargo, no pudo ser: los técnicos de la televisión sueca se negaron a enviar la señal vía satélite en protesta por la dictadura. Por cierto, este fue el año de Sergio y Estíbaliz con Tú volverás. Como a RTVE le había ido tan bien con Mocedades pensó en repetir la jugada, pero no le salió: quedaron décimos.

1977 Con Israel hemos topado


Durante finales de los años 70 y principios de los 80 hubo numerosos conflictos con Israel por parte de países árabes. En 1977 se produjo la primera muestra pública: Túnez había anunciado que participaría, pero finalmente desechó la posibilidad para no tener que compartir escenario con Israel. Justo lo contrario sucedería en 1980, cuando aprovechando su ausencia, Marruecos decidió debutar en el festival, siendo esa la única ocasión en la que ha enviado a un representante. Pero hay más: en 1978 ganó Israel. Jordania estaba emitiendo el programa, pero cuando tuvo claro qué iba a suceder, cortó las imágenes y dejó a sus ciudadanos en negro. En 2005 los problemas volvieron a reproducirse, en esta ocasión con Líbano, que en medio de numerosas idas y venidas anunció su debut, luego su retirada, luego eliminó cualquier información de Israel, fue conminada a emitir el festival entero en caso de que fuera a hacerlo y finalmente se apartó del todo, aduciendo que la ley vigente prohíbe mostrar contenido relacionado con Israel por televisión. Líbano fue condenado a pagar las costas económicas de tan largo proceso. Las peticiones de boicot a Israel volvieron a reproducirse en 2019, cuando le tocó ser organizador tras la victoria de Netta el año anterior. El movimiento anti cogió tanta fuerza que incluso se temió por la celebración del evento, que finalmente pudo salir adelante. Fue el año en el que actuó Madonna en directo y cuando dos de sus bailarines llevaban uno la bandera de Israel y otro la de Palestina en la espalda.

1979 Una ridícula casualidad


Esto no es un escándalo ni algo grave, sino un pequeño ridículo del que se habló mucho. Le podía haber sucedido a cualquiera, sí, pero, ¿a quién le pasó realmente? Exacto: a España. Después de muchos años de sequía, iba ganando al festival gracias a la peruana Betty Missiego y Su canción (quienes lo recuerden se acordarán del niño de ¡Eh, mayor!). De hecho, llegó a la última ronda superando a Israel, en ese momento segundo clasificado por un punto. Por desgracia, el país que quedaba por votar era España... y le dio los diez puntos a Israel, con lo que superó a la Missiego por nueve, relegándola a la medalla de plata. Mucho se habló de una estrategia para ahorrarse los gastos de organización al año siguiente, algo infundado, porque la realidad es que los votos ya estaban depositados desde mucho antes de saber el devenir del proceso.

1983 Fallos en tres idiomas


Organizaba Alemania y presentaba la bailarina y cantante Marlène Charell, quien intentó hacer su trabajo en francés, inglés y alemán. Eso produjo dos cosas: muchos fallos (se llegaron a contar solo trece durante el proceso de votaciones) y un alargamiento excesivo del certamen, que por primera vez en su historia pasó de las tres horas de duración, algo que a partir de ahí se ha controlado rígidamente.

1984 Eurovisión versus fútbol


Otra polémica interna de España. El 5 de mayo de 1984 RTVE se vio ante una difícil tesitura: coincidían el festival de Eurovisión y la final de Copa del Rey, que disputaban en el Santiago Bernabeu el FC Barcelona y el Athletic Club, con victoria final del equipo bilbaíno por un gol a cero, marcado por Endika. El partido, además de suponer el último título copero del Athletic hasta la fecha, es recordado por los duros incidentes que se sucedieron y que la televisión ni pudo ni quiso ocultar, y a consecuencia de los cuales seis jugadores, Maradona, Clos, Migueli, Goikoetxea, Sarabia y De Andrés, quedaban castigados durante tres meses para todo tipo de partidos, amistosos incluidos. El caso es que RTVE decidió pasar al segundo canal, el entonces llamado UHF, el festival de la canción de la UER, algo que en el futuro no sería inhabitual, hasta que finalmente recuperó en 1993 su lugar en la primera cadena, por donde hoy se sigue pasando. Como no había ni audímetros ni sistemas de medición en aquellos momentos, siempre quedará la duda de cuál de los dos programas concentró a más audiencia. Y por la razón que sea, siempre se ha dicho que, por una vez, la música le ganó la partida al fútbol aderezado con batalla campal, aunque claro, siguen siendo suposiciones, aunque muy extendidas.

1985 Presentadora en bragas


Hay gente a la que las bromas les gustan poco, aunque sean buenas e ingenuas. En aquella edición la UER, organizadora del festival, descubrió que está entre ellos. Resulta que se celebraba en Suecia y lo presentaba la cantante y artista Lill Lindfors, que cumplió, según todos los críticos, con su cometido de un modo más que correcto, mostrándose natural, cantando en directo y resolviendo con solvencia cualquier situación. Eso sí, se permitió una broma que no a todos gustó. El momento está recogido en Youtube y es para verlo. Sale al escenario con un vestido azul claro y al pasar por una zona de columnas que formaban parte de la decoración se le engancha la falda y se queda literalmente en bragas. El aullido del público es enorme. Entonces ella descubre el trampantojo: se estira un resorte en el hombro y cae otro vestido, en esta ocasión blanco, que es con el que dirige el resto de la ceremonia. Aunque sonaron aplausos también debió haber parte del público que se sintió incómodo con la situación. A partir de ahí, la Unión Europea de Radiodifusión obligó por norma a que las galas finales fueran exactamente iguales a lo que se había visto en los ensayos previos.

1990 Los problemas de Azúcar Moreno


Esta edición queda relativamente cerca en el tiempo y muchos la recordarán: es la del cúmulo de problemas que sufrieron las Azúcar Moreno, representantes de RTVE, quienes a pesar de todo quedaron en quinta posición. Para empezar, perdieron las maletas y no pudieron actuar con los vestidos que tenían pensados, sino que tuvieron que improvisar y comprar otros en Zagreb, la ciudad en la que se celebraba. Al estrés que esto les supuso se añadieron problemas técnicos. El sonido pregrabado no funcionó correctamente, así que tuvieron que parar poco después de comenzar su actuación. Se sobrepusieron, volvieron a arrancar y cuajaron una presencia más que digna, sobre todo teniendo en cuenta las circunstancias.

1993 ¡Empieza la superpoblación!


En los primeros años de festival hubo momentos en los que el bajo número de participantes era un problema, porque impedía cuajar un espectáculo televisivo con una mínima duración. De ahí que en 1970 se impusieran los vídeos de presentación de cada país, obligados porque solo había doce y había que estirar el chicle. Además, gustaron y ya se quedaron para los restos. Pero a principios de los noventa, y tras la caída del Muro de Berlín, la supuestamente estable Europa empezó a desintegrarse en muchos de sus puntos, y de ahí surgieron países a mansalva, sobre todo de la URSS y de Yugoslavia. Así que el problema cambió y pasó al otro extremo. Aquel año hubo 30 peticiones de participación y se establecieron las rondas previas de selección, que con muchos cambios en su funcionamiento han seguido vigentes hasta la actualidad.


1998 Una cuestión de sexo


No se trata de ser pacatos, o mojigatos, sino más bien de no respetar, pero en cuestiones de sexo hay países que pierden los papeles. Este fue el año de Dana Internacional, la transexual israelí que acabaría ganando aquella edición en medio del escándalo, para empezar de muchos de sus conciudadanos. Dana recibió incluso amenazas de muerte, y la bronca llegó a tal nivel que Israel declinó enviar comentarista a Birmingham, la ciudad sede, para no hacer mucho ruido. No lo consiguió, porque Diva, el tema de Dana, no solo ganó, sino que se hizo popularísimo a nivel internacional. Al año siguiente se volvieron a reproducir los problemas. Israel, como ganador, tenía que organizar la gala. Hubo amenazas de boicot, peticiones de suspensión y restricciones al público a algunos ensayos porque coincidían con el shabat judío. Dana volvió al escenario y bromeando con el peso del trofeo acabó cayéndose al suelo, una escena de lo más recordada.

2006 El heavy metal se hace presente


Uno de los problemas del festival de Eurovisión es que no se sabe de qué va, y eso pone muchas decisiones en manos de los jurados y dificulta a la hora de elegir canciones y representantes. Se supone que va de música melódica y ligera, pero no siempre es así, y en 2006, ya en pleno siglo XXI, se demostró cuando se presentó un grupo heavy finlandés, de nombre Lordi, con una canción bastante mala y unos disfraces bastante ridículos y no solo ganó, sino que arrasó. No entraba en ningún pronóstico, pero consiguió la mayor diferencia de puntos respecto del segundo clasificado de la historia del festival. No tuvo rival en la semifinal y mucho menos en la final. El hecho levantó mucha controversia y hubo países que se sintieron francamente despistados con la decisión de los jurados. Años después, en 2017, el portugués Salvador Sobral aprovechó el desconcierto y ganó con una balada intimista hermosísima, pero impropia del certamen (Amar pelos dois), demostrando que ni se sabe de qué va, ni probablemente se sepa nunca.

2007 Trapicheo de votos


Que los votos se dan con una cierta intención vecinal, o incluso política, se ha dicho habitualmente en Eurovisión durante años y años. Eso de que los países nórdicos se apoyan entre ellos, los votos fluyen entre España y Portugal, o la entente que hay entre países que forman parte de la ex Yugoslavia. Pero todo se puso en evidencia de manera cruda en 2007, cuando los países del Este de Europa mostraron una cohesión inamovible que mandó al rincón de pensar a la Europa Occidental. De hecho quedaron primero Serbia, segundo Hungría, tercero Turquía, cuarto Bielorrusia, quinto Letonia, sexto Bulgaria, séptimo Grecia (primer país occidental que aparecía tímidamente por allá), octavo Georgia, noveno Macedonia y décimo Moldavia. Aquello fue demasiado para muchos. Hubo casos muy comentados. Por ejemplo, Croacia dio las cuatro posiciones más altas a Serbia, Bosnia y Herzegovina, Macedonia del Norte y Eslovenia. Así que hubo protestas y un encendido debate, además de peticiones de que los votos se basasen solo en criterios artísticos. Vale, pero, ¿y eso cómo se consigue? Nunca se sabrá qué hay de casual en estas cosas, pero existieron, existen y seguirán existiendo.


2008 Un pavo y mucho circo


Ya se ha dicho que no se sabe muy bien de qué va el festival, y en esta edición volvió a quedar claro, con la participación circense por parte de España de un tipo supuestamente gracioso promovido por una televisión que era un cómico, no un cantante, y que se anunciaba como Rodolfo Chikilicuatre; y por parte de Irlanda con la de la marioneta del pavo Dustin, primer personaje no humano en concursar en la historia del certamen (el Chikili era impresentable, pero al menos era humano). Pero hubo mucho más: Bosnia-Herzegovina presentó a una pareja de frikis disfrazados que comparecieron acompañados de una gallina y Croacia envió a un anciano que cantaba rap. ¿Quién da más?

2010 algo grandecito


Aquel año el representante español era Daniel Diges con la canción Algo pequeñito, pero le sucedió algo grandecito que dejó en evidencia a la organización. Un profesional de reventar espectáculos públicos, que se llama Jaume Marquet i Cot y se anuncia como Jimmy Jump, se subió al escenario de Oslo, barretina incluida, y de modo ridículo hizo como que formaba parte del cuerpo de baile de Diges. La pantomima duró como unos veinte segundos, fue retirado por la seguridad del evento y posteriormente detenido por la Policía. España solicitó repetir su actuación, lo que le fue concedido.

2013-2014 más sobre identidades sexuales


Aunque parezca mentira, en pleno siglo XXI siguen sucediendo lamentables hechos relacionados con la identidad sexual. En 2013 la cantante finlandesa Krista Siegfrids besó cuando terminaba su actuación a una de sus coristas femeninas, lo que provocó una gran escándalo en medios turcos, griegos, rusos e israelíes. Turquía y China, además, tuvieron tiempo de reaccionar y recurrieron a la tradicional censura. No hay más que ver las imágenes para comprender que el elemento sexual no está presente en el hecho, sino el reivindicativo, pero eso a muchos les da igual porque se ponen de los nervios. Peor sería al año siguiente, cuando compareció por Austria Conchita Wurst, precedida de una intensísima controversia y ganó. De hecho, Bielorrusia, Armenia y Rusia habían pedido oficialmente que no se le dejase participar. El representante armenio tuvo una bronca personal con Wurst y en Rusia el asunto fue subiendo de tono, con declaraciones como esta del político nacionalista Vladímir Zhirinovski: "No hay límite para nuestra indignación. Es el fin de Europa. Hace cincuenta años el ejército soviético ocupó Austria, hemos cometido un grave error con su liberación". Putin, que a través de medios oficiales ya había acusado al certamen de ser "un semillero de la sodomía propulsada por los liberales europeos", incluso amenazó con una retirada a perpetuidad de su país y con la creación de un festival paralelo. Finalmente Wurst, que en aquel momento probablemente ya era seropositiva (en 2018 reconoció que sufría la enfermedad "hace muchos años"), se convirtió en una artista superpopular a nivel planetario, y con unos niveles de aceptación que deberían haber hecho pensar a quienes la habían atacado salvajemente.

2016 Rumanía, la morosa


Con harto dolor, según dijeron públicamente desde la organización, Rumanía fue expulsada del festival. ¿El motivo? Acumulaba una deuda de quince millones de euros. Con su representante elegido y todo el montaje hecho le conminaron a pagar, al parecer le ofrecieron incluso unos cómodos plazos, pero como si nada. ¿Resultado? Te vuelves a Rumanía, y como además te corto la señal internacional te quedas sin Eurocopa, sin Olimpiadas y sin muchos otros eventos de primerísima fila.

2017 Crimea en la disputa


En 2014 Rusia se anexionó Crimea en un proceso más que discutible pero que no tuvo marcha atrás. En 2017 Ucrania hizo valer que le tocaba organizar el festival para demostrar que no había olvidado aquello. Prohibió la entrada en el país a la representante rusa, Yuliya Samoylova. La UER intentó salvar el match-ball ofreciéndole actuar en remoto vía satélite, cosa que Rusia consideró una humillación, así que finalmente se retiró.