La Iglesia protestante de Bethel pone fin a 3 meses de rezos para impedir la deportación de armenios

08.02.2020 | 16:50
"Se ha logrado el resultado deseado"

LA HAYA. La iglesia protestante Bethel puso hoy fin, tras un acuerdo en el Gobierno holandés, a más de tres meses de rezos consecutivos para impedir la deportación de una familia de armenios solicitantes de asilo en Holanda alojados en el lugar, aprovechando que la ley local impide a la Policía irrumpir en un templo durante los oficios.

"El propósito de convertir la iglesia en un refugio era brindar seguridad a la familia que había agotado todos los recursos legales y llegar a una solución para las familias en situaciones similares. Ahora que más de 600 niños arraigados y sus padres podrán quedarse en Holanda, se ha logrado el resultado deseado", explicó en un comunicado el responsable de ese templo, Theo Hettema.

El Gobierno holandés presentó hoy un acuerdo de coalición al Parlamento que permitirá a los Servicios de Inmigración (IND) reconsiderar las órdenes de expulsión que pesan sobre unos 700 niños solicitantes de asilo, arraigados en Holanda con sus familias desde hace más de cinco años.

Los rezos comenzaron el pasado 26 de octubre, no se interrumpían ni siquiera por la noche, y en ellos han participado fieles procedentes de todo el país y no solo los residentes del vecindario de la iglesia protestante de La Haya.

"Durante meses hemos mantenido la esperanza y ahora esa esperanza está dando sus frutos. Estamos profundamente impresionados con todos los que han pasado por aquí, los voluntarios y otros que han participado en este refugio en la iglesia", añadió Hettema.

La Justicia había respaldado el derecho de esta familia, que incluye a un menor de 15 años y a dos hijas de 19 y 21 años, a quedarse en Holanda, pero la decisión fue revocada por el Consejo de Estado, que consideró que Armenia es un Estado seguro y la familia entera debía ser deportada después de nueve años viviendo en el país.

La familia armenia Tamrazyan ha logrado un apoyo masivo a su causa, lo que ha acarreado una fuerte presión social sobre el Gobierno holandés en los últimos años, porque el IND tarda años en resolver las solicitudes de asilo, lo que ha provocado situaciones dramáticas a la hora de decidir la expulsión de niños arraigados o nacidos en Holanda.