alerta sanitaria

El epicentro del virus, China, teme importar contagios de otros países

Después de sembrar el caos, hacen ahora hincapié en la necesidad de "protegerse del riesgo exterior"

02.03.2020 | 01:35
Un sanitario chino.

pekin – La prioridad del Gobierno chino, el país donde se originó la epidemia de COVID-19, es ahora "protegerse contra la importación" de contagios desde otros países, tras cuatro días consecutivos con más nuevos casos del coronavirus detectados fuera del país que en China. En una rueda de prensa celebrada el sábado, el director general del departamento de Asuntos Consulares del Ministerio de Asuntos Exteriores, Cui Aiming, aseguró que Pekín "seguirá de cerca la situación internacional de la epidemia". "Por supuesto, consideraremos la posibilidad de reducir algunos viajes transfronterizos innecesarios", dijo.

Estas declaraciones se producen tras el rápido aumento de casos en países como Japón, Corea del Sur, Italia o Irán, que han provocado temores en China de que la "importación" de personas infectadas por el coronavirus eche por tierra los avances de las últimas semanas en la lucha contra la epidemia.

Según los últimos datos oficiales, el sábado solo se detectaron tres nuevos contagios –y un fallecimiento– en China fuera del foco de la epidemia, la provincia de Hubei, donde el número de nuevos infectados (570) fue el mayor de esta semana. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), China sigue acaparando el 93 % de los infectados. Sin embargo el comité interdepartamental encargado de la gestión de la epidemia prefirió centrar su mensaje en el riesgo proveniente del exterior. Ayer se registraron en la capital, Pekín, dos casos "importados" de otros países, aunque no se especificó su procedencia.

Por su parte, Australia confirmó ayer la primera muerte en su país causada por el coronavirus, la de un hombre de 78 años que fue evacuado la semana pasada del crucero Diamond Princess anclado en cuarentena en Japón. El fallecido se encontraba ingresado en un hospital de Perth (oeste) desde su repatriación de Japón a principios de la semana pasada, al igual que su esposa, de 79 años, que fue también parte de los 164 australianos a bordo del crucero, una decena de ellos contagiados.