Con acento europeo

‘Backstop’, la palabra clave del ‘brexit’

08.02.2020 | 17:38
‘Backstop’, la palabra clave del ‘brexit’

Se denomina cuadratura del círculo al problema matemático irresoluble de geometría que consiste en hallar con solo regla y compás un cuadrado que posea un área que sea igual a la de un círculo dado. Solo se puede calcular por el método de repeticiones sucesivas. El brexit ha llegado a ese punto en lo referente a la frontera irlandesa, el único verdaderamente irresoluble a fecha de hoy para alcanzar un acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido. La palabra clave es backstop, en referencia a la salvaguarda para no imponer una frontera pura y dura entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda. Un hecho tan grave que nos retrotraería a antes de los acuerdos de paz del Viernes Santo y a las dramáticas imágenes vividas durante décadas en aquel territorio. ¿Cómo se puede, por tanto, salir el Reino Unido de la Unión Europea sin salirse por un punto que se extiende a lo largo de 499 kilómetros, entre Lough Foyle al norte y Carlingford Lough al este?

El sábado 29 de abril de 2017, en un Consejo Europeo extraordinario, los líderes aprobaron las primeras directrices para la negociación. En ese texto se especifica que "a la vista de las circunstancia únicas en la isla de Irlanda serán necesarias soluciones flexibles e imaginativas, incluyendo la intención de evitar una frontera dura a la vez que se respeta la integridad del ordenamiento legal de la Unión". Es decir, hay que buscar una solución para no establecer una frontera en el Ulster. La vida en la frontera ha cambiado mucho desde la firma de los acuerdos del Viernes Santo en 1998. En los pueblos fronterizos no quieren volver a saber nada de The Troubles (1968-1998), el conflicto que hundió a la isla en un encarnizado enfrentamiento entre vecinos y que dejó más de 3.500 muertos. Con el Mercado Único, la República de Irlanda e Irlanda del Norte comenzaron a vivir un renacimiento y relanzamiento de sus economías.

Para evitar divergencias arancelarias en la isla de Irlanda, y por lo tanto, la potencial contaminación del mercado único de la UE, las dos partes habían acordado el denominado backstop -salvaguarda- que dejará a Irlanda del Norte dentro de la Unión Aduanera indefinidamente. De haberse aprobado así, algunos bienes que llegaran a Irlanda del Norte desde el resto del Reino Unido serían objeto de controles y revisiones, aunque los gobiernos británico y de la UE aseguraban que el objetivo era que esto nunca ocurriera. En su lugar, todo el Reino Unido permanecerá en una unión aduanera durante el periodo de transición. El backstop sería el último recurso. Sin embargo, el backstop es tan inadmisible para los unionistas norirlandeses como la pertenencia sin más al Mercado Único de Irlanda del Norte con un Reino Unido fuera de la UE lo es para los irlandeses. Se da la circunstancia política endiablada de que el Gobierno de May depende en el Parlamento del voto del DUP, el Partido Unionista Democrático, de línea dura que defiende la pertenencia al Reino Unido.

A menos ya de dos meses de la fecha fijada para la salida del Reino Unido de la UE, seguimos tratando de cuadrar el círculo. Lo que sí sabemos es que Westminster le ha dado un mandato a May: no se puede salir sin acuerdo y renegociar el backstop. Con este recado la premier británica volverá a hacer la ronda de capitales europeas y se reunirá con el presidente de la Comisión, Juncker, para tratar de arrancar soluciones más flexibles de los 27. Difícil tarea, pues, la defensa de los legítimos intereses de nuestros socios irlandeses supone una de las principales líneas rojas impuestas por el Consejo, la Comisión y el Parlamento Europeo. Al menos, ya sabemos que la mayoría en el Reino Unido no quiere una salida sin acuerdo que les abocaría al caos y también, que nadie quiere volver a los días de una frontera física entre Irlanda del Norte e Irlanda. El hecho de que el pasado sábado 19 de enero se produjera un atentado sin víctimas al estallar una furgoneta ante los juzgados de Derry, reivindicado por el Nuevo IRA, una escisión del Ejército Republicano irlandés, mete presión a todas las partes para poner todos los esfuerzos y toda la imaginación política con el fin de encontrar una solución que evite el drama y el caos.