La reforma necesaria

08.02.2020 | 21:05
La reforma necesaria

El Proyecto de reforma del Fuero Nuevo pretende dar satisfacción a las necesidades de la sociedad navarra del siglo XXI. El texto que va a sustituir acusaba una notoria obsolescencia. Promulgado en 1973, nació ya viejo, pues regulaba un buen número de instituciones que, para entonces, no se correspondían con la realidad social y económica de aquella Navarra en profunda transformación. Así se evidenció, apenas dos años después de ser promulgado, cuando hubo de modificar la capacidad jurídica de la mujer casada incorporando la igualdad entre marido y mujer. Colisionó después en muchas de sus leyes con la Constitución y otra legislación posterior. En 1987 se realizó una reforma parcial, pero solo afectó a 91 leyes, de un total de 596. El resto de territorios con derecho civil propio (la Comunidad Autónoma Vasca, Baleares, Galicia, Cataluña y Aragón) tomaron otra vía y realizaron revisiones integrales.

En los años noventa seguía urgiendo una reforma del Fuero Nuevo para modificar parte de su contenido que seguía siendo de dudosa constitucionalidad, pero también para adecuarlo a imperativos del contexto de comunitarización o europeización del Derecho privado. Entre tanto, se fue promulgando legislación civil foral sobre diferentes materias, intentando cubrir unas necesidades que el Fuero no resolvía.

El Derecho civil foral de Navarra entró en el actual milenio necesitado de profundas reformas, y muy especialmente, en determinadas materias, como el Derecho de familia. Parecía que esta modificación llegaría en 2011, cuando la Ley Foral de custodia de los hijos en caso de la ruptura de la convivencia de los padres encomendó al Gobierno de Navarra la presentación en el plazo de un año de un proyecto de Ley Foral de modificación de la Compilación en esa materia. No se hizo. Pero nunca es tarde si la dicha es buena, y un nuevo Fuero Nuevo va a nacer ahora para dotar a la sociedad actual de un derecho civil foral moderno y adaptado a la Unión Europea, pero que no desatiende las figuras fundamentales de la tradición jurídica navarra y que nos entroncan con nuestro pasado como reino soberano con capacidad legislativa propia.El autor es profesor de Historia del Derecho en la UPNA

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