Von der Leyen promete un 'pacto verde' en sus primeros cien días de mandato

La ministra alemana de Defensa anuncia su dimisión, sea cual sea el resultado de la votación de hoy

09.02.2020 | 20:00
La ministra alemana de Defensa y candidata a presidir la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

La ministra alemana de Defensa anuncia su dimisión, sea cual sea el resultado de la votación de este martes

Bruselas - La candidata designada a presidir la Comisión Europea (CE), la alemana Ursula von der Leyen, se comprometió este martes a que Europa sea el primer continente neutral para el medio ambiente en el año 2050, a la vez que subrayó la creencia en el multilateralismo de la Unión Europea.

"Yo quiero que Europa sea el primer continente neutral en términos de clima en el año 2050", declaró la política durante su discurso de investidura en el pleno de la Eurocámara.

Convertirse en un continente climáticamente neutral consistiría en que para 2050 el club comunitario no emitiera a la atmósfera más sustancias contaminantes de las que pueda absorber el territorio.

"Para que esto ocurra, tenemos que ser audaces. Nuestro actual objetivo de reducir las emisiones en un 40 % hasta el 2030 es insuficiente. Tenemos que ir más allá, tenemos que ambicionar más. Se necesita un enfoque en dos pasos para reducir las emisiones de CO2 hasta el 2030 hasta un 50 o incluso 55 %", explicó.

Añadió que la Unión Europea será "el paladín en las negociaciones internacionales para aumentar el nivel de ambición de otras economías" porque, según expuso, "para que haya un impacto positivo, no solo tenemos que ser ambiciosos" en la UE.

"Voy a proponer una nueva política verde para Europa en los primeros 100 días de mi mandato. Voy a proponer la primera ley europea para el clima que va a traducir los objetivos para el 2050 en leyes concretas", anunció.

Señalo que esa "ambición" necesita "inversiones a gran escala" y que no serán suficientes los fondos públicos.

"Voy a proponer un plan de inversión para una Europa sostenible y voy a convertir parte del Banco Europeo de Inversiones en un Banco Climático. Esto desbloqueará un billón de euros de inversión en la próxima década", anticipó, y adelantó que habrá cambios y que todos los sectores económicos y ciudadanos tendrán que contribuir, desde la aviación hasta el transporte marítimo, así como "el modo en que cada uno de nosotros viaja y vive".

"Las emisiones deben tener un precio que cambie nuestro comportamiento. Para completar este trabajo y garantizar que las empresas compiten en igualdad de condiciones introduciré un impuesto sobre el carbono en la frontera para evitar la fuga de carbono", completó.

Destacó que el "desarrollo más urgente es mantener nuestro planeta en estado sano", lo que consideró la "mayor responsabilidad y oportunidad" en la actualidad.

Por otro lado, defendió que la Unión Europea responda a desafíos como el envejecimiento de la población, la crisis climática o la digitalización mediante el multilateralismo.

"Ha habido distintas formas de responder a estas tendencias: algunos se orientan hacia regímenes autoritarios. Otros están comprándose una influencia global y crean dependencias invirtiendo en puertos y carreteras y otros se tornan hacia el proteccionismo. Para nosotros, ninguna de estas opciones vale. Nosotros queremos multilateralismo, comercio justo", apuntó, y mostró su preferencia por "el orden basado en reglas".

"Lo tenemos que hacer a la europea", dijo, e instó a mantener la unidad entre los Estados miembros de la UE.

En materia migratoria, aseguró que "salvar vidas en el mar es una obligación".

EN LA CUERDA FLOJA La candidata del Consejo Europeo para presidir la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció ayer que dimitirá mañana como ministra alemana de Defensa "independientemente del resultado" de la votación de hoy en la Eurocámara para ratificar su designación. Y es que los eurodiputados votan hoy en Estrasburgo si quieren que Ursula von der Leyen sea la nueva presidenta de la Comisión Europea.

Aunque la alemana ya tiene despacho en la capital comunitaria, Von der Leyen no cuenta con el respaldo de todas las familias políticas europeas ni con el apoyo de su propio país, donde levanta recelos. Ayer lunes arrancó una sesión plenaria del Parlamento que, independientemente de su resultado, será histórica. Si todo sale según lo planeado, hoy martes Ursula von der Leyen se convertirá en la primera mujer al frente de la Comisión Europea.

Todo lo que necesita la candidata nominada por el Consejo es lograr el apoyo de la mayoría de 747 eurodiputados -es decir al menos 374 síes- para recoger el testigo de Jean-Claude Juncker, actual jefe del Ejecutivo comunitario, a partir del próximo 1 de noviembre. Sin embargo, la política democristiana no las tiene todas consigo y deberá emplearse a fondo en unas negociaciones previas a la votación que marcarán el curso de su posible Presidencia e, incluso, de la compleja situación política de su país.

los progresistas le dan el 'no' La primera aproximación a las cuatro familias proeuropeas representadas en la Eurocámara por parte de la democristiana no fue tan bien como cabría esperar. Los Verdes y la Izquierda Unitaria (GUE/NGL) mostraron su rechazo frontal a la candidatura de Von der Leyen que no supo "seducir" a los sectores más progresistas del hemiciclo comunitario con unas "medidas insuficientes" en materia de medioambiente y su "propuesta de militarización" y "políticas neoliberales" para el futuro de la UE.

Von der Leyen no contará con el apoyo de los 115 eurodiputados más progresistas de la Eurocámara en la votación. Mientras que el grueso del Partido Popular Europeo (EPP, por sus siglas en inglés), su propia familia política y la más numerosa en la Eurocámara con 185 parlamentarios, apoyará a la alemana, el resto de familias políticas permanecían ayer como una incógnita a falta de un día para la votación.

Los problemas aritméticos y juegos de equilibrios, sin embargo, tendrán un denominador común que permitirá a Von der Leyen decantar la balanza de sus apoyos en favor de proeuropeos o euroescépticos. Todo girará en torno al Estado de Derecho. Durante los tres últimos años, la Comisión Europea, con el vicepresidente Frans Timmermans a la cabeza, ha iniciado una cruzada contra los "socios díscolos" como Rumania, Polonia o Hungría por sus constantes amenazas al Estado de Derecho y la separación de poderes en sus respectivos países.

Bajo la presidencia de Von der Leyen, Timmermans repetirá en el cargo de vicepresidente. Sin embargo, la potencial presidenta aún no ha desvelado el grado de compromiso con la defensa del Estado de Derecho que caracterizará su legislatura. Los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), con 62 eurodiputados que incluyen a los ultracatólicos polacos del PiS o la ultraderecha de Vox; e Identidad y Democracia (ID), el grupo de extrema derecha de Salvini y Le Pen que cuenta con 73 escaños, aún no han decidido su posicionamiento en la votación.

El discurso inicial de la candidata ante el Pleno será crucial para terminar de determinar el voto de muchos indecisos. Los Conservadores retrasarán su decisión hasta ese mismo momento. Mucho de ello dependerá también de si Beata Szydlo, ex primera ministra polaca, consigue hacerse con la Presidencia de la comisión de Asuntos Sociales y Empleo que le fue arrebatada tras el cordón sanitario aplicado por Socialdemócratas y Verdes la semana pasada, un movimiento que desde ECR calificaron como "antidemocrático".

Su postura con Polonia, el principal socio de los Conservadores, también será determinante para lograr un apoyo del grupo de euroescépticos. Por su parte, ID asegura que es "extremadamente difícil" que apoyen a Von der Leyen si continúa con la tendencia de Frans Timmermans de "intervenir en la soberanía de los Estados miembros". Aunque Von der Leyen no estaría especialmente interesada en recibir estos apoyos, sus aliados naturales, los centristas de Renew Europe y los Socialdemócratas, podrían obligarle a virar hacia la derecha si quiere sacar adelante su candidatura.

los centristas Renew Europe, la coalición de los antiguos liberales de ALDE y el partido de Emmanuel Macron, parece el candidato más favorable a apoyar a la alemana. Su principal solicitud es que Margrethe Vestager, futura vicepresidenta de la Comisión, ostente el mismo rango y poder que Frans Timmermans. Las otras solicitudes del nuevo grupo "centrista" serían la creación de una conferencia sobre el futuro de Europa y la puesta en marcha de un mecanismo europeo de defensa del Estado de Derecho.

Unas peticiones asumibles por la todavía ministra de Defensa de Alemania pero que provocarían el rechazo de la extrema derecha y le obligarían a convencer al grupo más dividido y necesario para Von der Leyen, los Socialdemócratas (S&D).

Votación

"Inadecuada". Von der Leyen contó en el Consejo Europeo con la unanimidad de 27 de los 28 Estados miembros y, tan solo, una abstención, la de su compañera de partido y principal valedora Angela Merkel. Y es que la decisión ha puesto en jaque a la GroKo, la Gran Coalición que forman el SPD, la Unión Social Cristiana (CSU) y la Unión Cristiano Demócrata (CDU), con Merkel a la cabeza. Los Socialdemócratas alemanes (SPD) en el Parlamento Europeo, elaboraron una carta que hicieron circular entre los eurodiputados del partido en la que calificaba a Von der Leyen de "inadecuada" e "inapropiada".

Sin precedentes. El Parlamento Europeo deberá votar hoy en Estrasburgo a través de voto secreto, lo que añadirá aún más incertidumbre si cabe al desenlace. Si el resultado de la votación fuese el 'no' se crearía una crisis institucional sin precedentes en la UE: nunca antes un candidato ha sido rechazado. Lo que pueda pasar está por ver, pero por ahora lo que está claro es que el voto de los Socialdemócratas y de los Liberales serán clave para que la candidata supere el mínimo de 374 votos (de 751) que necesita para ser investida.