Portugal vota presidente con Rebelo de Sousa como favorito

Se espera la reelección sin sorpresas del jefe de Estado a pesar del ascenso de la ultraderecha

24.01.2021 | 01:01
Imagen de un votante

Pamplona – Portugal celebra hoy unas elecciones presidenciales bajo el extraordinario condicionante de la pandemia. Aunque el actual mandatario, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, sigue perfilado como aplastante favorito, la baja participación que anticipan los actuales máximos de contagios favorecerá claramente al emergente diputado de ultraderecha André Ventura, para quien la posibilidad de forzar una inédita segunda vuelta ya supondría una victoria sin precedentes con vistas a sus aspiraciones de futuro.

Los sondeos conceden a Rebelo de Sousa aproximadamente entre un 58 y un 62% de los votos mientras que, a gran distancia, Ventura se encuentra en situación de empate técnico, con un 12 o 13% de los votos, como segundo candidato más votado, codo con codo con la candidata Ana Gomes, esta última un caso excepcional: diputada socialista que comparece con el apoyo de otros dos partidos, Pueblo-Animales-Naturaleza (PAN) y Livre, dado que el primer ministro y líder socialista, António Costa, ha eludido prestarle su respaldo. El resto de los siete candidatos no sube del 10%.

Ventura es una figura anómala en la política de Portugal, un país que se había distinguido por cortar de raíz la emergencia de la ultraderecha que ha marcado los últimos años de la política europea. En 2021, dos años después de la creación de su partido Chega! (¡Basta!), el dique de contención parece haber registrado sus primeras grietas, en lo que ha supuesto el fin del excepcionalismo portugués frente al ascenso de la extrema derecha.

SALVINI A LA PORTUGUESA Su retórica es indiscernible en muchos aspectos de correligionarios de la ultraderecha europea como Marine Le Pen, Matteo Salvini o Santiago Abascal. A través de un lenguaje incendiario en las redes sociales, este abogado de 37 años y contertulio de programas de fútbol propone la caza sin freno a la inmigración ilegal, endurecimiento de las penas de prisión, castración química para pedófilos y violadores convictos y reducción del número de diputados en el Parlamento como parte de una lucha sin cuartel contra las "élites" nacionales.