La dura pugna por gobernar el 'procés'

01.04.2021 | 00:30
El candidato de ERC a president, Pere Aragonès, conversa con la diputada de JxCat Gemma Geis. Foto: Efe

La lucha por el liderazgo del soberanismo marca la dificultad del acuerdo ERC-JxCAT para formar el Govern

Dos meses de margen. Es el tiempo de que disponen ERC y JxCat para alcanzar un acuerdo que permita investir a Pere Aragonès antes del 26 de mayo y evitar así la convocatoria automática de elecciones en julio. La presidenta del Parlament, Laura Borràs, tiene previsto abrir una nueva ronda de consultas después de Semana Santa para proponer un nuevo candidato, que puede ser de nuevo Aragonès. Sin embargo, antes ERC y JxCat deberán superar diferencias esenciales en torno al procés y, sobre todo, sobre quién lo lidera.

En ese sentido, el acuerdo entre ERC y la CUP hizo saltar las alarmas en JxCat, al proponer la creación de una "mesa de dirección estratégica" del independentismo inspirada en el llamado "Estado Mayor" del procés, liderado en 2017 por Carles Puigdemont y Oriol Junqueras y que preparó en la sombra el referéndum unilateral del 1-O.

Este nuevo "espacio de debate estratégico" ideado por ERC y la CUP colisiona con los intereses de Puigdemont, que encabeza desde Bélgica el Consejo por la República, un espacio parainstitucional que JxCat quiere sirva para marcar el rumbo del procés. En los últimos días se han acercado posiciones: el Consejo por la República ha tendido la mano a ERC para negociar su "reformulación" y ha sugerido integrar la nueva "dirección colegiada" del independentismo dentro de su propia estructura.

Pero el pasado martes, Aragonès quiso marcar territorio ante Puigdemont y dijo que, si es investido president, no aceptará "tutelas", porque su responsabilidad será "indelegable e insustituible".

Juntos en Madrid JxCat también exige a ERC "unidad de acción" en Madrid, para que no se repitan disparidades de voto en cuestiones fundamentales como los Presupuestos Generales del Estado y otras votaciones clave, pero los republicanos reivindican su fuerza autónoma: sus 13 escaños en el Congreso superan los 10 de Junts y CUP (8 + 2).

La mesa de negociación con el Estado, que ERC quiere reactivar y que la CUP acepta hasta evaluar sus resultados en 2023, es también asumida por JxCat, que sin embargo la ve con escepticismo y reclama fijar ya un rumbo sobre cómo continuar el procés si, como es previsible, el Gobierno de Pedro Sánchez descarta negociar un referéndum.

Otra de las cuestiones pendientes es concretar de qué manera la mayoría independentista en la Mesa del Parlament plantará cara a las decisiones de los tribunales que a su juicio socaven la soberanía de la cámara catalana.

La presidenta del Parlament, Laura Borràs, ya ha advertido que no tolerará "injerencias" del Estado y ha propuesto una reforma del reglamento de la cámara para evitar que diputados sin sentencia firme sean obligados a dejar su escaño, como le ocurrió al expresident Quim Torra a principios de 2020.

Y, finalmente, existen también diferencias más prosaicas, como la gestión de los fondos europeos para la recuperación, que JxCat prevé en manos del departamento de Economía –para el que se perfila Elsa Artadi–, aunque Aragonès propone un comisionado que dependería de Presidencia.