Navarra se marca reducir un 45% sus emisiones de CO2 en la Ley del Cambio Climático

La ambiciosa norma plantea cambios en el modelo económico y energético, de vivienda, turismo y salud

27.05.2021 | 01:22
Exposición de un punto de recarga de coche eléctrico.

pamplona – El Gobierno de Navarra ha puesto en marcha el mecanismo para alumbrar la Ley de Cambio Climático. El Ejecutivo foral, en su sesión semanal de los miércoles, aprobó el anteproyecto de la norma, un plan puntero y ambicioso de acción integral sobre las esferas que se verán afectadas por los efectos del cambio climático. Es decir, todas. La ley, con un extenso articulado, prevé desde cambios en el modelo económico y energético hasta alternativas en agricultura y ganadería, nuevas soluciones para vivienda y urbanismo, afecciones sobre la proporción de servicios educativos y sanitarios y hasta una nueva gestión del ocio, con medidas específicas para el turismo. La ley tiene una concepción transversal y "comprometerá a la sociedad navarra en su conjunto", como explicó la consejera de Medio Ambiente, Itziar Gómez, tras la sesión de Gobierno.

Aprobado el anteproyecto, que es la primera fase del proceso, la ley pasa ahora al Consejo de Navarra. El máximo órgano jurídico de carácter consultivo la revisará y emitirá un dictamen, que seguro que será favorable. El departamento ha trabajado con mucho mimo la ley y se ha dado todo el tiempo que ha necesitado para ofrecer un articulado potente, plural, con incorporaciones de todo aquel que ha querido hacerlas. Han participado sindicatos, asociaciones medioambientales, grupos parlamentarios, patronal, entidades locales, sector primario... un rosario de actores que tenía cosas que decir. Por eso lo previsible es que, cuando la ley entre en el Parlamento, goce de un amplio respaldo político.

La ley cuenta con seis capítulos y un apartado de disposiciones que busca un objetivo: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero por sus riesgos para las personas y el medio ambiente.

45% de bajada para 2030 Sobre los marcos jurídicos ya existentes a nivel europeo, Navarra aspira a reducir el nivel de emisiones netas de CO2 y de los demás gases de efecto invernadero en, al menos, un 45% para 2030 y un 80% para 2050 con respecto al año 2005. Además, pretende que el 50% de la energía que se consume en la Comunidad Foral sea renovable en 2050 (partiendo del 23,2% en 2018).

Y, para eso, el texto prevé medidas concretas. Por ejemplo, la creación de una Oficina de Cambio Climático de Navarra, para planificar y coordinar las políticas sectoriales relacionadas con la energía; y la puesta en marcha del Fondo Climático: una partida presupuestaria con una aportación económica que se decidirá en los próximos Presupuestos, y que servirá para financiar actuaciones.

Actuaciones entre las que estarán medidas concretas contra la pobreza energética, prueba del carácter social de la norma y al que se dedica varios artículos. Hay otras esferas: la ley quiere impulsar las renovables, con una revisión y actuación de qué ocurre con la energía eólica. El texto, que también habla del tratamiento de las centrales térmicas, insiste en la importancia de descarbonizar la generación eléctrica, tanto en la edificación de viviendas o instalaciones como en el alumbrado exterior. Y hay un apartado especial para la movilidad, incluidos en los planes de las empresas para el transporte al trabajo de sus plantillas, aparte de que se va a promocionar la movilidad eléctrica y cero emisiones.

Para que todo funcione se prevén dos medidas: medidas para el cálculo de la huella de carbono y medidas específicas para reducirlas, y un código sancionador. Hay un capítulo específico de inspección, seguimiento y régimen sancionador.

sesenta artículos

Y cinco títulos. El anteproyecto consta de sesenta artículos en cinco títulos, y aparte una serie de disposiciones adicionales, transitorias, derogatorias y dos disposiciones finales.

Carácter transversal. La ley afecta a todos los ámbitos. Especialmente: ámbitos como la agricultura, la ganadería, los recursos hídricos, la energía, la vivienda, el urbanismo, la movilidad, la salud, el turismo, los sectores industriales, las infraestructuras, la gestión forestal o la protección civil.

Educación ambiental. La norma subraya la importancia de la educación ambiental y de la promoción de la investigación e innovación, ya que será necesario un esfuerzo de transferencia de conocimiento e investigador para profundizar en el conocimiento climático y en las respuestas de los sistemas.

Nuevo modelo energético. Se considera un punto clave para alcanzar los objetivos de reducción de emisiones gases de efecto invernadero. Se establecen medidas de impulso de las energías renovables, identificando las inversiones de interés foral, las obligaciones de las distribuidoras energéticas, el marco de actuación de la energía eólica, de la descarbonización de la generación eléctrica, el uso de energías renovables y eficiencia energética en la edificación y en el alumbrado exterior.

Adaptación al cambio climático. Tendrán por objetivo minimizar los previsibles riesgos asociados a los efectos del cambio climático en los medios natural, rural y urbano de Navarra y las afecciones a la salud de las personas, a la biodiversidad, los sistemas forestales, a la producción agrícola y ganadera, a las infraestructuras y a la actividad económica en general derivadas de dichos riesgos.

Administración sostenible. La ley parte de que la Administración tiene que ser ejemplarizante. El Gobierno adquiere compromisos en materia de edificación, movilidad, compra pública, eficiencia energética y energías renovables, que supongan un efecto tractor para el cuidado del clima por parte de la sociedad navarra.

el código sancionador

Inspección y seguimiento. El código sancionador regula las medidas que garanticen la correcta aplicación de esta ley foral y sus principios. La disposiciones contienen disposiciones adicionales en materia de evaluación del desarrollo de esta ley.

Sanciones leves. De entre 600 y 15.000 euros, las interpondrá el Gobierno de Navarra en el caso de no cumplir con la obligación de presentar el certificado de huella de carbono o por no apagar las luces ornamentales, publicitarias y comercial.

Sanciones graves. De entre 15.000 y 100.000 euros, en casos de falsificación de las emisiones o la obstaculización de la inspección.

Sanciones muy graves. De entre 100.000 y un millón. Solo para quien doble la emisión de gases de efecto invernadero.

"Es una ley ambiciosa y acorde a la emergencia que sufrimos, que nos compromete a todos"

itziar gómez

Consejera de Medio Ambiente

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