Luis Ordoki Urdazi: "Aprecio una pérdida de conciencia colectiva desde 1982 sobre la personalidad de Navarra"

27.11.2021 | 01:20
Luis Ordoki, junto al Monumento de los Fueros y frente al Palacio de Navarra, posando con un ejemplar de su libro.

'Navarra milenaria. Una mirada a su historia y a su futuro'. Este es el doble foco del libro de Luis Ordoki, que mañana domingo se puede conseguir con este periódico

A Luis Ordoki (Pamplona, 1957), exletrado de larga trayectoria en la Cámara de Comptos, se le nota radiante tras escribir este ensayo sobre la historia y la personalidad de Navarra. Un libro publicado por Mintzoa que los lectores de DIARIO DE NOTICIAS pueden adquirir este domingo por 12,95 euros con su periódico. "Mi mayor deseo con este libro es que aportase a quien lo lea, y ojalá sea mucha gente, un mayor conocimiento riguroso de la historia y la personalidad de Navarra, porque realmente es una historia apasionante".

Remarca su vocación divulgativa, algo que se percibe en todo el libro.

–He pretendido divulgar muchos hechos y episodios de la historia de Navarra y de su personalidad, que creo que la gente joven y no tan joven desconoce, también profesores universitarios, funcionarios públicos, políticos... A veces se oyen decir unas cosas muy alejadas de la realidad histórica de Navarra. Ante esta situación que me duele, he intentado hacer un relato histórico, y no quedarme solo ahí, sino extraer una serie de conclusiones y propuestas, con la idea de que el libro pueda ser útil, y no se limite a un análisis frío.

Esa historia la lleva a la actualidad, en una estructura que divide el libro en tres partes.

–Sí, en la primera abordo la historia desde los antecedentes y orígenes del Reino de Navarra, hasta el siglo XIX, en que desaparece como reino y el siglo XX, en que se configura como comunidad foral. Analizo esos cuatro estatus históricos, las causas por las que pasó de una situación a otra, y las consecuencias que ese cambio de estatus jurídico y político supuso para Navarra.

Un segundo bloque trata sobre cuestiones en torno a la personalidad de Navarra.

–Elementos también anclados en esa historia, como su relación con Vasconia, la lengua vasca, el fuero, el convenio económico, la bandera, la importancia del Monumento a los Fueros, la relación entre los fueros y la Constitución...

Y una tercera parte que mira al futuro.

–Donde me he permitido proponer ideas basadas en esa historia, fundamentadas.

Algo que se va socializando es que Navarra se enfrentó a una conquista militar.

–Navarra fue un reino europeo durante setecientos años, con sus vaivenes y crisis, pero independiente, que desarrolló un entramado institucional y un derecho muy ricos para la época y unas relaciones internacionales en aquel contexto, tanto peninsular como europeo. La fatalidad fue que desde el siglo XV, con las divisiones internas entre agramonteses y beamonteses, y en el siglo XVI, con la conquista de los Reyes Católicos, en un contexto de división interna y de crisis internacional entre Francia y Castilla, que le cogieron a Navarra en medio. A partir de 1521, después de los intentos de reconquistar el Reino por parte de los reyes expulsados, el estatus nuevo de Navarra quedó muy condicionado. Aunque al principio comenzó siendo un reino independiente con sus instituciones y su derecho, estaba ya supeditado a Castilla en muchos aspectos, la influencia castellana fue cada vez mayor, y aquí hubo un ejército castellano durante casi cien años, que creó constantes conflictos con la población de las villas y los pueblos.

Percibe en la actualidad una pérdida de conciencia colectiva sobre el origen e identidad vascona, y un cierto estancamiento en la defensa del régimen foral.

–Con el Amejoramiento del Fuero de 1982, Navarra mejora su situación respecto a la etapa anterior, porque recupera muchas facultades y competencias, y restaura muchas instituciones que habían desaparecido, como la Cámara de Comptos, el Consejo de Navarra, el Defensor del Pueblo, las Cortes de Navarra... Pero sin embargo curiosamente desde esa fecha yo aprecio ese fenómeno de pérdida progresiva de conciencia colectiva de la personalidad de Navarra. Porque hay cosas que antes estaban claras y ahora no lo están, por ejemplo, el origen e identidad vascona de Navarra, que en muchos ámbitos se desconoce, se cuestiona, se pretende minimizar, así como la consideración de la lengua vasca como propia de Navarra, hablada hasta siglos recientes por la mayoría de sus habitantes. Algo que en muchos ámbitos se cuestiona, se considera extraño o residual a esta Comunidad. En cuanto al régimen foral lo mismo. Antes era una bandera que unía a todos los navarros, que formaba parte esencial de la personalidad de Navarra. Hoy día sobre el reforzamiento del régimen foral no hay unanimidad en cuanto a la bondad para Navarra, si se quiere unas transferencias o nuevas competencias.

Y pone el foco en la evolución de los autogobiernos.

–Destaco un hecho que para mí es notable. Así como antes del Amejoramiento Navarra era la región con un mayor nivel de autogobierno de España, con diferencia, hoy día me temo que ya no lo es, porque hay otras comunidades que han ido obteniendo traspasos de competencias y servicios, y en bastantes materias ejercen un mayor nivel competencial que el que ejerce Navarra. Para mí eso es un poco lamentable. Muchas de las competencias que están en el Amejoramiento y que Navarra podría asumir y no asume, las está ya financiando. Es decir, no le iban a suponer mayor coste. Al revés, al traspasarse a Navarra su importe en muchos casos se descontaría del cupo que ya paga, y en otros casos incluso le podrían generar nuevos ingresos, por ejemplo, en centros de investigación, multas de la Policía Foral... No se entiende muy bien por qué Navarra no completa su régimen foral de autogobierno, cuando el único techo que tendría es la unidad constitucional. Y dentro de ese techo cabe todavía mucho margen de ampliación. Llevamos treinta años bastante estancados.

También detecta un desconocimiento de nuestra historia.

–Yo creo que hay mucho desconocimiento. Muchos navarros tienen una idea de Navarra que no es conforme con su historia.

Asimismo constata una aparente obviedad, a menudo olvidada: la división nos debilita, la unión nos fortalece.

–Si miramos la historia, vemos que cuando los navarros hemos estado divididos, otros han sacado provecho, y eso nos ha debilitado. Eso pasó después del reinado de Sancho III El Mayor, cuando Navarra tenía gran parte del dominio del norte peninsular, y con su herencia se dividió el Reino, se troceó, y vinieron tiempos de conflicto y guerras entre unos y otros. Lo mismo ocurrió con las divisiones entre agramonteses y beamonteses, que facilitaron en gran medida la conquista castellana. Pero es que lo mismo volvió a ocurrir en el siglo XIX con los carlistas y los liberales. Navarra otra vez vio atacada su condición de reino, que todavía mantenía a principios del siglo XIX, y como consecuencia de esas divisiones y de los nuevos ideales liberales centralistas que llegaron a España tras la Revolución Francesa, originaron con la Ley Paccionada la abolición del Reino y un régimen especial de autonomía fiscal y administrativa. No entiendo muy bien, es una reflexión de cajón, cómo en una tierra tan pequeña, relativamente culta y desarrollada, con un patrimonio milenario muy reseñable, podemos estar divididos en tantas cosas esenciales para nuestra comunidad, como la interpretación del pasado, la defensa de nuestro patrimonio secular, y la estrategia sobre el futuro a seguir.

Dedica un capítulo al euskera.

–Para mí es un milagro que el euskera en Navarra haya llegado hasta nuestros días, y creo que es una parte esencial del patrimonio de Navarra, de su personalidad milenaria y de su herencia vascona. Durante siglos ha sido el idioma más hablado dentro de Navarra, que aportaba a la Península Ibérica el mayor número de vascoparlantes de todos los territorios, por encima de los vascongados, incluso en su conjunto en determinados siglos de la Edad Media. Seguramente, es el mayor tesoro cultural de Navarra, que habría que mimar y prestar especial atención por parte de los poderes públicos, como hacen el resto de comunidades autónomas de España con lengua propia. La reconocen como propia y oficial de toda la comunidad, independientemente de que la hablen más o menos o esté más o menos extendida. Porque al final es un tesoro de todos. Todos los navarros tendrían que apreciar el euskera independientemente de que lo hablen o no, de dónde vivan, y de su ideología política. Esto antes era así. Ahí están hace un siglo las placas del Monumento a los Fueros en euskera con su 'nosotros los vascos de hoy'. Hace décadas todos los navarros integraban la identidad vasca de Navarra y la relación cordial con las provincias vascongadas. El euskera da sentido a nuestra historia, a nuestra toponimia, a nuestros apellidos, sería bueno respetarlo, quererlo y potenciarlo un poco más.

Y aborda también la cuestión de la realidad institucional de Navarra y la relación con la CAV.

–Del análisis histórico que hago concluyo que la actual configuración de Navarra como comunidad foral diferenciada es coherente con su historia. Porque Navarra siempre ha tenido una unidad política y jurídica desde sus comienzos hasta nuestros días. Las provincias vascongadas salvo algunos periodos antes de 1.200 en que pertenecieron al Reino de Navarra, alternándose con la fidelidad a los reyes castellanos, siempre han ido por otros caminos. Lo mismo pasó en el siglo XIX tras la primera guerra carlista y lo mismo volvió a pasar tras la Constitución española. Ha habido una diferente evolución de cada territorio.

A ello le añade un 'sin embargo'.

–Para mí tan contrario a la historia es mantener dogmático que Navarra tiene que integrarse en la Comunidad Autónoma Vasca como mantener que entre ellas no existen unas relaciones especiales, incluso un origen vascón común, que tendría que llevarles a colaborar de una forma mucho más estrecha en defensa de sus intereses.

La Constitución avala el derecho a decidir de los navarros y navarras ante la CAV en la Disposición Transitoria Cuarta. Pero prohíbe la federación entre autonomías. Ni hubo posibilidad de mayor relación ni una formulación, que usted explora como mención, de integrar todas o algunas provincias vascongadas en Navarra.

–La formulación fue tajante. O Navarra se incorpora o no se incorpora. Eso reflexiono también en el libro, si la Constitución fue capaz de plantear el máximo nivel de integración, ¿cómo no pudo plantear fórmulas intermedias que seguramente hubiesen concitado mucho más apoyo social? Hoy día si se redactase la Constitución no sé si se volvería por esa idea de integración sí o no, que ha supuesto una espada de Damocles y un fraccionamiento permanente de la sociedad navarra.

"Hay cosas que antes estaban claras y ahora no lo están, por ejemplo el origen e identidad vascona de Navarra"

"El régimen foral era una bandera que unía a todos los navarros, parte esencial de la personalidad de Navarra"

"No entiendo cómo podemos estar divididos en tantas cosas esenciales para nuestra comunidad"


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