El jurado del crimen de Corralillos apunta a un veredicto de culpable de homicidio

Se les devolvió ayer a la tarde el cuestionario pero todo se inclina a la tesis de la Fiscalía

08.02.2020 | 19:25
Sala en la que los nueve miembros del jurado popular deliberan.

Se les devolvió el pasado miércoles a la tarde el cuestionario pero todo se inclina a la tesis de la Fiscalía

PAMPLONa - Una cuestión técnica, de un argumentario jurídico que se le queda lejos a cualquier ciudadano lego en Derecho como los que forman parte del jurado popular del crimen de Corralillos, traducido todo esto en que ayer por la tarde alcanzaron un veredicto pero lo justificaron de modo incorrecto, puesto que fundamentaron la respuesta a algunas de las cuestiones planteadas en la declaración policial del acusado (una prueba no válida a efectos judiciales), evitó ayer que hubiera fumata blanca. Así, los nueve ciudadanos del jurado se recluyeron a las 21.00 horas de nuevo en un hotel, donde pasarán su segunda noche, a la espera de poder acordar hoy una decisión bien fundamentada.

La magistrada les devolvió el acta del veredicto por esa alusión a la declaración policial del procesado que no resulta válida como prueba. Todo hay que decirlo, en la documentación del sumario que se les entregó, no figuraba la declaración en el juzgado de instrucción, una prueba a todas luces legal y fehaciente para sostener su veredicto. Por lo ya respondido por los jurados, todo apunta a que el jurado se va a inclinar por la tesis de la Fiscalía, que sostiene que los hechos se incardinan dentro de un delito de homicidio. Es decir, el acusado sería culpable y resultaría condenado (el homicidio se pena con entre 2,5 y 10 años de prisión, pero la pena la pone la jueza) y, por tanto, en principio parece que no son partidarios de las eximentes completas (que absolverían al procesado y negarían su responsabilidad penal) de legítima defensa y de miedo insuperable.

Otra de las cuestiones que la magistrada Raquel Fernandino les planteó como incorrecta en sus argumentos fue precisamente la que hace referencia a ese miedo. La pregunta dice "si el acusado estaba dormido cuando entró repentinamente la víctima, Daniel de la Fuente, en la furgoneta y le empezó a pegar, y no pudo superar el temor y la angustia que le causó esta situación" y la magistrada les advirtió de que no podían declararlo probado o no probado en base a las manifestaciones que realizó en la Policía Municipal cuando fue detenido. Como se trata de un hecho favorable al acusado, en caso de declararse probado solo son necesarios cinco votos de los nueve que componen el jurado. En todo caso, tras las advertencias de la magistrada, y también después de haberse incorporado las manifestaciones en el juzgado del acusado, el veredicto tendrá que esperar porque anoche no consiguieron dar solución a esas pretensiones. Al parecer, los componentes del tribunal popular desean ser minuciosos en las explicaciones en las que van a sostener su resolución.

una espera terrible Hasta ese momento, una vistilla a las 19.00 horas en las que tanto la Fiscalía como la acusación particular y la defensa coincidieron con la opinión de la jueza de que el objeto del veredicto les debía ser resuelto, pero las dudas que ya manifestó el jurado durante el primer día se prolongaron ayer en la segunda jornada de deliberación. Si bien a la mañana parecía que la decisión se encontraba a punto de caramelo y la familia y amigos de la víctima esperó de hecho incansable día, tarde y noche a conocer el veredicto, la decisión se retrasó una vez que le fue entregado el acta a la presidenta y observó las deficiencias en su razonamiento. La espera, en estos casos, resulta terrible, pero para los allegados de la víctima (que prácticamente han llenado la sala del jurado durante la semana en la que se ha alargado la vista oral) el calvario de dicha espera es inenarrable. Otra de las cuestiones que al menos conocieron ayer es que los jurados no son partidarios del indulto del acusado en caso de que resulte condenado.

las opciones El crimen de Corralillos, ocurrido en septiembre de 2017 y en el que murió el joven Daniel de la Fuente, de 22 años, resulta a día de hoy una tragedia sin apenas explicación lógica. Ello hace que el planteamiento de las partes, la Fiscalía, la acusación particular y la defensa, sea tan distante entre sí y, por lo tanto, las cuestiones que se les planteen a los jurados resulten a veces complicadas de interpretar. Si bien se trata de un cuestionario sencillo, de 19 preguntas, en el mismo deben incorporarse preguntas relativas al homicidio que pide la Fiscalía, al asesinato que plantea la acusación y a las eximentes completas que reclama la defensa tanto de legítima defensa (que la fiscal pide como incompleta, es decir, que no le exonere de responsabilidad al acusado) y de miedo insuperable.