Un hombre de 33 años mata al novio de su madre y a ella la deja malherida en Galdakao

El agresor, detenido en el piso donde se produjo el ataque, sufría problemas psíquicos

09.02.2020 | 14:06
Efectivos de la Ertzaintza se llevan al detenido acusado de homicidio en Galdakao (Bizkaia).

Galdakao - Agentes de la Ertzaintza detuvieron durante la madrugada del jueves al viernes en Galdakao a un hombre de 33 años por matar a la pareja de su madre y herir también a esta de gravedad. El agresor, que en el momento de la detención se encontraba en la vivienda y que presuntamente habría utilizado un cuchillo hallado por los agentes con restos de sangre en el lugar de los hechos, sufría problemas psíquicos, según fuentes consultadas por este periódico.

Según informó ayer el departamento vasco de Seguridad, pasadas las 4.00 horas, una mujer de 61 años dio el aviso a Sos Deiak, solicitando asistencia médica. Relató que su hijo había atacado a su pareja, un hombre de 51 años, y también a ella. La patrulla de la Ertzaintza que se trasladó hasta la vivienda, en el quinto piso del portal 39 de Aperribai, se encontró el cadáver del hombre y una mujer grave, desangrándose.

Los ertzainas habrían practicado a la herida técnicas de primeros auxilios y un torniquete en la pierna herida para evitar la hemorragia. Tras la llegada de los servicios sanitarios, la mujer herida fue trasladada al hospital de Galdakao e ingresada con pronóstico "reservado". La Policía autonómica vasca mantiene abierta la investigación para intentar aclarar todas las circunstancias del suceso. El acusado abandonó el domicilio donde ocurrieron los hechos pasadas las diez de la mañana, hasta donde había sido trasladado previamente por los agentes para realizar una inspección del lugar.

El Ayuntamiento de Galdakao condenó el suceso registrado en el barrio de Aperribai a través de un comunicado, "trasladando el pésame a la familia de la persona fallecida y deseando la recuperación de la persona herida".

Una fuente conocida de la familia y residente en el barrio de Aperribai, donde ocurrieron los hechos, relató que el agresor "era un chico que tenía graves problemas psicológicos". Al parecer, "llevaba un tiempo peor, no se sabe si por haber dejado de tomar los medicamentos", pero anteriormente "se le veía por el barrio haciendo algún recado, aunque se sabía que no estaba bien". Previamente al ataque, "sí que había pasado alguna cosa con él, pero tampoco podría decir que fuera violento", comentaba. Aun así destacaba que "últimamente sí que se le veía peor".

La misma fuente aclaraba que "la familia no era nada problemática, era gente normal como cualquier vecino del barrio y la vida que hacían era la normal. Estamos consternados porque en este barrio nos conocemos todos y no esperaba que pudiera llegar a esto, a pesar de que sabía que tenía problemas graves".

medicación En la misma línea se mostraba otra persona afincada en el barrio y con una relación estrecha con la vida social de Aperribai. Así, declaraba que "se está hablando de que podría haber dejado de medicarse, aunque no lo podemos saber seguro", pero "es lo que están diciendo quienes más conocían a la familia".

La noticia cayó como un jarro de agua fría sobre el vecindario de Aperribai, y eran muchas las personas que formaban corrillos comentando lo ocurrido. En uno de estos hablaban sobre que "era conocido, pero creo que esto no se podía prever, aunque no sabemos, porque de puertas hacia adentro nunca se sabe lo que pasa".

Otra de las vecinas, residente en un portal cercano al 39, comentaba que "debía estar en tratamiento y me ha dicho una persona de mi entorno que tenía esquizofrenia". No obstante, "tampoco es que se le viese una persona agresiva". - I.U.

apuntes

Junto a las víctimas. El agresor se encontraba en el piso junto a las víctimas, mientras su madre se desangraba cuando llegó la Ertzaintza

Medicación. Fuentes próximas a la familia señalaban ayer que el agresor podría haber dejado de tomar la medicación que necesitaba para tratar sus problemas psicológicos.

"Una familia normal". Un vecino de Aperribai aseguraba que la familia no era nada problemática, era gente normal como cualquier vecino del barrio.