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Tafalla se levanta del barro y empieza a evaluar los daños

Los vecinos iniciaron ayer las labores de limpieza
Confían en que los seguros se hagan cargo de los desperfectos

09.02.2020 | 19:22
Aspecto del garaje de Fermín Marco, uno de los cuatro hermanos que viven en Camino Makotxa.

tafalla - El panorama ayer en las 40 viviendas adosadas de Camino Makotxa era desolador. Los vecinos se afanaban achicando agua puertas afuera de sus casas y sacando todo el material destrozado por la ríada. Las plantas bajas y jardines eran un lodazal. "Iba cayendo agua, muchísima agua. No pensábamos que la magnitud iba a ser esa. De repente ví cómo se inundaba el jardín y cedía todo el terreno, y que ya estaba el río dentro. Fue cuestión de cinco minutos. Cogí a mi madre, mis animales, mis pájaros... y nos fuimos. Fue espantoso. Era un ruido que parecía que se caía el mundo. Se lo llevaba todo, todo... Es nuestro hogar que tanto esfuerzo nos ha costado, verlo en un minuto totalmente destruido", explicaba ayer muy afectada la vecina Cristina Vázquez.

César Zabalza vio el panorama y ya se dijo "me parece que esto se va a complicar". Lo justo le dio tiempo a sacar el coche del garaje, "un minuto más tarde y me quedo sin él", y dejó las puertas de la planta baja abiertas "para que el agua no hiciera presión ni rompiera nada". Hoy el coche de su vecino estaba aparcado en su plaza. "Estaba fuera y la riada, al hacer corriente para dentro, lo metió", dijo.

"Contra el agua no puedes hacer nada. La impotencia es muy grande, pero qué vas a hacer. Y ahora a sacar barro y barro", consideraba Silvia Zabalegui, que pidió que "el seguro cumpla, que para eso pagamos bastante", y destacó que, tras la riada, la que sale a flote es la solidaridad. "Desde luego que sí. Yo no me puedo quejar. Tengo una peonada muy buena. Los contraté ayer a la noche y me han cumplido muy bien", decía en broma "para hacer terapia".

Ana Tadeo pasó un momento de mucha tensión cuando, mientras ponían a buen recaudo algún recuerdo de la planta baja, "vino la tromba de agua, nos bloqueó la puerta y el hijo pequeño la consiguió abrir, pero se le quedó la pierna atrapada en la puerta. El agua estaba subiendo y nos llegaba casi al cuello, y no había forma de sacarlo. Al final, a rastras y con arañazos, logramos salir. Y para arriba". Para Tadeo y todos los demás, la salud era ayer lo principal. "Tengo cuatro hijos y están todos bien. Lo demás es solo dinero. Ha habido suerte porque en el barrio no ha habido ningún percance de vidas, porque hay niños pequeños y alguna persona mayor. Y esto a la rica fregona, al rico manguerazo... y a empezar otra vez".