La esperanza de vida de las mujeres navarras crece hasta los 87 años y la de los hombres supera los 81

En ambos casos, la Comunidad Foral supera a la media del Estado

La evaluación de los tres primeros años del Plan de Salud (2014-2020) constata que baja la mortalidad por infartos e ictus

09.02.2020 | 20:10
Dos ancianos charlan sentados en un banco de Pamplona. Al fondo, otro en silla de ruedas.

pamplona - El aumento de la esperanza de vida, por encima de la media española, y la disminución de la mortalidad prematura por infartos e ictus son dos de los objetivos alcanzados durante los tres primeros años del Plan de Salud (2014-2020), según se recoge en un informe elaborado por el departamento que evalúa la primera mitad de dicho plan. De hecho, el documento revela que en este tiempo se han puesto en marcha el 88% de las 452 acciones previstas en este programa, con la participación de más de 500 profesionales de Osasunbidea y de asociaciones ciudadanas en más de 50 grupos de trabajo.

Uno de los mayores avances que se han producido ha sido el aumento de la esperanza de vida de las mujeres navarras hasta los 87 años y de los hombres hasta los 81,3, unas cifras que superan la media estatal que se sitúa en los 86,2 y 80,3 años, respectivamente. Asimismo, el informe recoge que también se han incrementado los años de vida saludable, que han pasado de 62,7 años en 2014 a 64 años en 2016, casi un punto porcentual por encima de la media del Estado.

Otro de los objetivos principales del Plan de Salud que se ha alcanzado es el de reducir la mortalidad prematura por infartos o ictus. En el caso de los infartos, la tasa se redujo de 13,7 por cada 100.000 habitantes en 2014, a 11,65 en 2016. En cuanto a los fallecimientos por ictus, se registró un descenso de la tasa al 6,5 por 100.000 habitantes, frente al 7,5 de 2014. Asimismo, ha disminuido en Navarra la incidencia de esta enfermedad pasando de una tasa de 170 primeros ictus por cada 100.000 habitantes a 149. Por sexos, en 2015-2016 fueron diagnosticados 115 ictus por cada 100.000 mujeres frente a 188 en hombres.

De la misma forma, en 2016 se produjeron 109,6 infartos por cada 100.000 habitantes y al 70% de los afectados se les realizó una revascularización para desobstruir la arteria, un 15% más que en 2014. En cuanto a las diferencias entre hombres y mujeres, la incidencia de infartos en varones triplica a la de mujeres en Navarra.

Por otra parte, el informe da a conocer que Navarra ha superado al resto de comunidades autónomas en más del 71% de los indicadores contemplados en el Plan de Salud. Al mismo tiempo, el análisis detecta que el 82% de los indicadores medidos en la Comunidad Foral está próximo a alcanzarse en el objetivo planteado para 2020.

objetivos 2020 El informe del ecuador del plan indica las líneas de trabajo que se están impulsando con la intención de que se desarrollen antes de finalizar el plan en 2020. Por una parte, se prioriza el despliegue del Proyecto de Atención Integrada Social y Sanitaria -ya iniciado en el área de Tafalla- con el objetivo de que la población reciba una atención integrada lo más cerca posible a su domicilio, y así favorecer el tratamiento de personas con necesidades complejas.

En segundo lugar, se trabaja para implantar un plan global de cuidados paliativos que incluya a los hospitales y que incorpore la atención paliativa a pacientes con enfermedad crónica avanzada. Dentro de la misma estrategia, se ha creado el Observatorio de Muerte Digna y se insta a desarrollar un plan de atención al dolor que se incorpore tanto a los pacientes en cuidados paliativos como aquellos con enfermedad crónica o aguda.

El Post-it

Ansiedad y depresión. Entre las metas que requieren una mejora están la ansiedad y la depresión, ya que se aprecia un incremento en ambas dolencias. Así, el 7,7% de la población fue diagnosticada de ansiedad y/o depresión en 2014, frente al 9,9% en 2017. Paralelamente, la diferencia entre hombres y mujeres con dichas patologías desciende notablemente en dicho periodo. El estudio describe también un aumento de personas con gran limitación para actividades de la vida cotidiana, que apunta a una población más envejecida.