“El 70% de los niños abusados lo ha explicado a alguien y no ha pasado nada”

La doctora en Psicología Social por la UAB y fundadora del Instituto Gestalt de Barcelona asegura que un 60% de las enfermedades tienen que ver con traumas infantiles

09.02.2020 | 20:54
Mireia Darder.

Mireia Darder, doctora en Psicología Social por la UAB y fundadora del Instituto Gestalt de Barcelona, asegura que un 60% de las enfermedades tienen que ver con traumas infantiles

Barcelona - La psicóloga Mireia Darder (Barcelona, 1959) denuncia que un 70% de los niños y niñas que sufren abusos sexuales lo cuenta a algún adulto de su entorno "pero nadie actúa" y asegura que los abusos sexuales son consecuencia del "abuso general de la sociedad y la cultura". Darder acaba de publicar La sociedad del abuso (Ed. Rigden), libro en el que profundiza en diferentes ámbitos del abuso infantil y evidencia los escasos recursos que destina la administración para impedir que continúen ocurriendo.

¿Qué consideramos abuso y qué no?

-Depende de lo que la persona considere. La definición que yo uso es utilizar a otro para mi propio fin, ya sea para mi propio placer, como por mis creencias. Por eso es tan importante en los abusos si la persona ha dado consentimiento o no, y en el caso de los niños claramente no pueden decir sí o no, por eso tenemos que protegerles.

¿Qué tipo de consecuencias psicológicas tiene en un menor que abusen de él?

-Los niños abusados se enfrentan a una serie de sentimientos que no saben cómo gestionar. Algunos niños se siente cómplices porque el abusador es parte de la familia y les pide silencio. Otros sienten vergüenza, miedo, sienten la necesidad de sacrificarse para que el abusador no se aproveche de sus hermanos, etc. Pero lo que más se sienten es solos, la soledad. Los niños necesitan un vínculo y contacto para sobrevivir.

¿Y en su vida posterior?

-Está confirmado que el 60% de las enfermedades que sufren las personas están relacionadas con el maltrato, abuso y trauma infantil. Enfermedades relacionadas con el corazón, los pulmones, dolencias físicas y secuelas psicológicas. El aislamiento total, algunas personas no tienen contacto ni quieren saber nada de nadie, solo sobreviven. Pasan a considerar normal el abuso que han sufrido y lo naturalizan. Teniendo esta información, ¿por qué no se actúa? Porque se tendría que cambiar el sistema completo, que engloba un abuso generalizado.

¿Se vive el abuso siempre de forma traumática?

-No siempre, aunque mayoritariamente sí que causa algún tipo de trauma. El placer es otro aspecto de los abusos. Los órganos sexuales, cuando se tocan, producen placer. Otro de los problemas de la sociedad es que se niega que los niños tengan sexualidad.

¿Con qué mecanismos cuenta el abusador?

-El abusador tiene la capacidad de ejercer su poder sobre otros a través de la coerción y la asimetría de relaciones. Está protegido por la cultura que tenemos, por el patriarcado, que se basa en la primacía del hombre sobre la mujer, en la competitividad intrínseca a las personas y en la resolución de problemas mediante la violencia.

¿Considera que se actúa y tiene la suficiente atención el trauma infantil?

-Es un problema que viene de largo y destaparlo es difícil, porque si hay una de cada cuatro mujeres que ha sido abusada, podríamos decir que hay uno de cada cuatro hombres que es abusador. Por eso ni se afronta. Hay una estructura y un negocio que fomenta esto, hecho para que algunos ganen, y se nos educa para vivir en sufrimiento y sacrificio.

¿Hay muchas denuncias por abuso infantil?

-La mayoría no denuncia. De los testimonios que se encuentran en el libro solo hay una que lo hizo y desestimaron el caso porque había prescrito. Este delito no tendría que prescribir nunca, y más en estos casos en que los abusos son sufridos en la infancia y las víctimas no deciden dar el paso hasta muchos años después.

¿Podríamos decir que hay una cultura del silencio respecto a los abusos?

-Y aunque pueda ser una situación más difícil y vulnerable se tiene que denunciar a las autoridades. En cambio, los medios solo dan cobertura al 10% minoritario de los abusos, el de eclesiásticos o entrenadores, y además bajo una perspectiva patriarcal, ya que la mayoría de las víctimas de las que se habla son hombres, cuando los hombres son el 90% de los abusadores y las mujeres son las víctimas.