¿Cuantos menas hay en el Estado español?

la llegada de menores no acompañados se ha duplicado desde 2017, cuando los 6.414 suponían un 60% más que en 2016

09.02.2020 | 23:20
Andalucía es la puerta principal de acceso de los menores extranjeros no acompañados.

En el Estado Español hay más de 12.300 menores extranjeros que viajan solos, según el registro oficial del Ministerio del Interior, que no refleja el dato real. La tutela de los menores es de las CCAA y estas no pueden impedir que los menores se desplacen de unas a otras o que abandonen España. La principal puerta de entrada es Andalucía, donde están inscritos 5.183 adolescentes; seguida de Cataluña, con 1.938, y Melilla, con 1.067, según los datos del Registro MENA, de abril.

La llegada de menas se ha duplicado respecto a 2017, cuando había 6.414 niños, un número que ya significó entonces un incremento del 60% respecto a 2016. Cifras de menas que nada tienen que ver con las que ofrecen los gobiernos autonómicos, preguntados por Efe, que sitúan a Cataluña a la cabeza, con 4.203 menores extranjeros solos, seguida de Andalucía, que reconoce tutelar 2.172 niños. La contabilidad de los menas se complica por el momento político, ya que se están formando nuevos gobiernos o los recién llegados no pueden concretar.

no están privados de libertad El número va cambiando por meses ya que a los menores no se les puede obligar a permanecer en los centros asignados para iniciar sus trámites y algunos deciden, muchas veces ante el hacinamiento de esos lugares, irse a otras comunidades e incluso seguir su ruta por Europa.

"Los centros no tienen medidas coercitivas, los menores no están privados de libertad y para muchos es más cómodo estar fuera de control. Aunque sea difícil, hay que intentar convencerlos de que dentro van a estar mejor", explica a Efe el fiscal Coordinador de Menores, Javier Huete. Añade que se sabe "los que han entrado y los que han ido a un centro de acogida en una comunidad, pero los menores se van, hay muchas fugas y mucha movilidad; no sabemos los que han salido fuera de España, porque hay niños que atendimos en una región y han aparecido en Francia, Alemania o Bélgica".

"La sobresaturación de estos centros de primera acogida hace que esos jóvenes no quieran permanecer allí, porque no tienen las condiciones adecuadas, no hay espacio y la propia experiencia vital que han tenido durante el viaje que han realizado durante meses, con situaciones traumáticas, los hace reacios a permanecer en ellos", añade.

Catalunya supera a Andalucía Los datos de los gobiernos autonómicos sitúan a Cataluña a la cabeza . A 30 de junio Cataluña tenía 4.203 menas (en Interior figuran 1.938) y en 2016, 637. La Generalitat ha ampliado plazas -3.000 el último año- y anuncia la apertura de un centro provisional en Collserola hasta que esté el definitivo en Barcelona. También tiene acogidos a 1.700 mayores de 18 años que están acabando de estudiar, tienen posibilidades de insertarse laboralmente o de reagrupación familiar.

La Junta de Andalucía cifra en 2.172 los menores -1.952 niños y 220 niñas- y tiene un sistema de protección de 1.839 plazas para niños extranjeros y nacionales, aunque prevé ofertar 420 nuevas (según Interior están inscritos 5.183) y ampliar el apoyo hasta los 25 años. El 81 % de estos "jóvenes adultos" salen con algún tipo de formación y el 55 % con empleo.

Melilla mantiene constante desde hace un año la cifra de un millar de menores, de los que el 98 % son marroquíes y el resto subsaharianos. En Canarias hay 327 menores extranjeros solos y la mayoría viven en centro de menores tutelados. Se intenta que el menor lleve una vida lo más normalizada y cuando cumplen los 18 años busca recursos de emancipación. Se tiene en cuenta si tienen familiares en la península.

En Madrid se han reducido de los 1.577 de 2018 a 600 menores y la mayoría se encuentran en la red estable de protección, 433, mientras que en la red de primera acogida hay otros 216 menores. La región madrileña cuenta con una red de protección estable de 470 plazas distribuidas en cincuenta recursos a lo largo de toda la Comunidad. Cuando cumplen 18 años pierden la condición de menor de edad, el estatus de máxima protección y se trabaja con la "Fiscalía de Menores, la Brigada de Extranjería y la Delegación de Gobierno para que al cumplimiento de la mayoría de edad dispongan de las mejores herramientas para facilitar la convivencia como adultos".

siete en la rioja La Rioja tiene 7 menas. Extremadura tiene 25 acogidos y otros 12 se incorporarán en breve: Proceden de centros de Ceuta y Melilla y están realizando actividad formativa. En Castilla y León hay 88 menores en el registro de menas, que son atendidos dentro de la red de centros para menores., En Asturias hay 105 acogidos, 9 de ellos bajo guarda provisional y 96 bajo tutela.

En Cantabria hay 110 y la mayoría están inscritos en aulas o programas de FP básica, grado medio y ESO. Para los mayores de 18 se conceden prórrogas de estancia para que puedan terminar su formación. En Galicia viven 193 menas, dentro de la red de centros de protección de menores, para los que se busca una salida educativa, con apoyo formativo para el idioma y con salidas laborales. Pueden permanecer hasta los 21 0 25 años. En Castilla-La Mancha, el sistema atiende a 145 menas. Aragón acoge a unos 300 menas e intenta que sea en entornos familiares. Valencia, con 590 menas (572 en residencias y 18 en familias) apuesta por el acogimiento familiar, pagando a familias 450 € al mes. En la Comunidad Autónoma Vasca, son las diputaciones forales las competentes y se calcula que hay unos 1.200 menas.

En Murcia, hay 148 menas en diferentes recursos y para los mayores de 18, dispone de un plan de integración sociolaboral financiado con fondos europeos. En Baleares hay 72 menores y el Gobierno balear pide una reforma de la ley de Extranjería para que al cumplir los 18 años se les conceda un permiso de trabajo de dos años para favorecer su integración laboral y social. En Ceuta se tiene constancia de unos 350 menores, la mayoría marroquíes que viven en el centro de acogida La Esperanza aunque hay otros que prefieren hacerlo en las escolleras del puerto para intentar meterse en un barco o camión con destino a la península.