La Audiencia dicta que un pelotazo policial dejó tuerto a un joven villavés

Absuelve al policía acusado al no ver probada su autoría, pero acredita que la víctima no atacó

10.02.2020 | 05:43
Un policía, frente a un grupo de manifestantes en el paseo Sarasate en la huelga de 2012.

Absuelve al policía acusado al no ver probada su autoría, pero acredita que la víctima no atacó

pamplona - La Sección 2ª de la Audiencia navarra ha declarado probado que un pelotazo de goma disparado por un agente de la Policía Nacional fue el causante de las heridas que provocaron la pérdida de un ojo a un joven de Villava, Aingeru Zudaire, y que se le produjeron a este cuando participaba, sin acometimiento alguno, en una manifestación realizada en 2012 en Pamplona en el curso de una huelga general. La sentencia, sin embargo, ha absuelto al policía nacional juzgado por estos hechos, al no poder acreditarse que disparara el pelotazo. La resolución sienta las bases para que la víctima pueda iniciar una reclamación administrativa en la que exija una responsabilidad patrimonial a la Administración, ya que el propio fallo reconoce el origen de las lesiones de Zudaire. Además, descarta que quien fuera autor del disparo actuara el ejercicio de su deber al entender que la víctima no realizaba acto de acometimiento alguno.

La acusación particular reclamó para el policía acusado una pena de 5 años de prisión, una indemnización de 110.000 euros y la responsabilidad civil subsidiaria del Estado. Sobre el origen de las lesiones, la resolución destaca que las lesiones "a tenor de la prueba practicada, especialmente el informe emitido por la médico forense, cabe razonablemente considerarlas, atendiendo al contexto en que se produjeron y al testimonio dado por el propio denunciante y el testigo, sin que apreciemos motivos suficientes para dudar de su credibilidad causalmente producidas por dicho impacto de un pelotazo y no de forma distinta. La médica forense manifestó que las lesiones eran compatibles con el impacto de un objeto contundente, romo y producido con alta energía; y, en concreto, con una pelota de goma, según la literatura científica. Descartó que se hubiera producido con una piedra o una botella de cristal, y preguntada sobre la posibilidad de que se debiera a un codazo, dijo que tendría que haberse producido con una alta energía y destacó que las lesiones afectaban al fondo del ojo.

En la sentencia, la Audiencia asegura que, de la prueba practicada, no permite acreditar que el inculpado fuera el autor del disparo. En este sentido, los magistrados reiteran que "la ausencia de prueba directa sobre la participación" del agente como autor del delito es "total".

la víctima no acometía Los hechos juzgados tuvieron lugar sobre las 12 horas del 26 de septiembre de 2012, cuando comenzó en la Plaza del Castillo, con final previsto en el Paseo de Sarasate de Pamplona, una manifestación con motivo de una jornada de huelga general convocada por ELA, LAB, ESK, CGT, CNE, SEn-EILAS, EHNE e Hiru. Sobre las 13 horas, cuando la manifestación llegaba a la altura del Parlamento de Navarra, se produjeron enfrentamientos entre manifestantes y agentes de la Policía Foral, que motivó que éstos realizaran varias cargas. En el lugar se encontraban también agentes de la VI unidad de intervención del Cuerpo Nacional de Policía, que realizaron igualmente labores de dispersión contra ese grupo de manifestantes. Mientras, en el escenario que a tal fin se había colocado junto al monumento de los Fueros, tenía lugar el acto final de la manifestación, en presencia de numerosos participantes, entre ellos la víctima, que nada tenían que ver con los enfrentamientos previos. Finalizado el acto, varios de esos manifestantes continuaban en el Paseo de Sarasate, entre ellos el denunciante, próximo a la calle García Castañón. Este grupo de personas no portaba armas, ni otros objetos, ni instrumentos peligrosos que pudieran suponer un peligro contra la integridad física de los agentes de la autoridad, "ni estaban realizando, por tanto, actos de acometimiento contra éstos".

En esta situación, según consta en la sentencia, la víctima "recibió el impacto de una pelota de goma en su ojo derecho, desconociéndose la procedencia del disparo y el autor del mismo". Para la Audiencia, no se ha probado que el autor fuera el agente de la Policía Nacional acusado. Como consecuencia de estos hechos el lesionado sufrió lesiones que le ocasionaron la pérdida total de la visión del ojo derecho. En la sentencia, el tribunal resalta que el denunciante reconoció durante el juicio, a preguntas de su propia letrada, que no podía precisar qué disparo recibió ni de quién, una "falta de identificación que es igualmente predicable de todos los demás testigos que declararon en el acto del juicio oral". La Sala destaca las dificultades que tuvo el denunciante para situarse en el lugar debido al momento "sin duda confuso que le tocó vivir" y que el lugar en el que dijo estar en su declaración en el juicio se acomodó al visionado de un vídeo.

las claves

Los hechos probados fijan que una pelota fue el origen de la agresión y que la víctima no realizaba ataque alguno. La sentencia de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra fija que una pelota de goma lanzada por un agente de la Policía Nacional, que no se ha podido determinar, en el paseo Sarasate fue la causante de la lesión ocular que padece Aingeru Zudaire. La resolución recoge que la víctima no portaba armas, ni otros objetos, ni instrumentos peligrosos que pudieran suponer un peligro contra la integridad física de los agentes de la autoridad, ni estaban realizando por tanto actos de acometimiento contra estos.

Posible responsabilidad patrimonial. La acusación particular reclamaba una posible responsabilidad civil subsidiaria del Estado para que se hiciera cargo de la indemnización a la víctima. Sin embargo, la sentencia absuelve al acusado y, por ello, no reconoce indemnización, pero sin embargo sí que abre la puerta a una posible reclamación vía administrativa, puesto que se observa una ilegal actuación policial que no está sustentada en el ejercicio de un deber. Se eliminan así las posibles eximentes, para que la Administración del Estado pueda responder por estos hechos vía administrativa o vía judicial.