El 80 % serán adultos obesos

El 95% de los adolescentes con sobrepeso u obesidad no siguen ningún tratamiento

"La obesidad se ha convertido en una enfermedad crónica y progresiva", aseguran los expertos

17.12.2019 | 18:39
Los malos hábitos alimentarios y la falta de ejercicio son los culpables de la obesidad infantil.

MADRID. "La obesidad se ha convertido en una enfermedad crónica y progresiva que va a ir a más si no le ponemos freno. Está relacionada  con 13 tipos diferentes de cáncer", ha dicho el director de la Unidad, Gontrand López-Nava, quien ha recordado que otros problemas  asociados a esta enfermedad son la diabetes, hipertensión, apneas del  sueño, trastornos articulares y psicológicos. 

En este sentido, la nutricionista de la Unidad de Endoscopia  Bariátrica, Inmaculada Bautista, ha reconocido que la adolescencia es  una etapa especialmente complicada para luchar contra el sobrepeso  porque los jóvenes comienzan a salir con sus amigos y a tomar "comida  rápida dos o tres veces por semana", lo que se convierte en una  "rutina insostenible" para cualquiera de ellos. 

"Y si a eso le sumamos un consumo excesivo de grasas y azúcares en  el hogar y poca actividad física, el resultado es un alto número de  adolescentes con problemas de peso. El tema educacional es  fundamental. Cada vez hay más programas educativos en los colegios  que inculcan a los niños buenos hábitos alimentarios y que deben  verse reforzados en los hogares", ha dicho la doctora Bautista. 

Asimismo, ha alertado sobre la relación existente entre los  problemas de peso y el nivel sociocultural de los padres,  especialmente de la madre. Y es que, tal y como ha recordado la  experta, los hábitos se adquieren desde pequeños y los adolescentes  actuales son un "claro reflejo" de sus padres, por lo que si ellos no  se preocupan por lo que se come en casa, es "complicado" que sus  hijos sigan una alimentación saludable". 

Del mismo modo se ha pronunciado el psicólogo de la Unidad, Angel  Rull, quien ha comentado que el binomio padres-amigos es el que "más  importa" a un adolescente, por lo que si hay un problema de  sobrepeso, pueden surgir conflictos importantes. Por un lado, el  adolescente que está a dieta no solo se pone a prueba a sí mismo,  sino que también se ve obligado a decir que no a sus amigos cuando  toman cualquier tipo de alimento que no le beneficia. 

LOS NIÑOS DEBEN APRENDER A FALLAR 

Por otro lado, prosigue, algunos padres muy preocupados por el  sobrepeso de sus hijos acaban siendo "muy controladores", lo que es  "contraproducente". "Los niños deben aprender a fallar, es lógico que  una persona no siga la dieta a la perfección y más si es aún un  adolescente. Por ello, hay que  enseñarles a trabajar los fallos y  guiarlos desde la distancia", ha aconsejado el doctor Rull. 

En este sentido, los expertos han asegurado que cuando un niño  tiene un índice de grasa corporal alto y no consigue bajar de peso  pese a seguir una dieta correcta y realizar ejercicio físico debe  pedir ayuda. En la actualidad, existen técnicas de reducción de  estómago endoscópicas, que no requieren cirugía, y que, combinadas  con un seguimiento nutricional, deportivo y psicológico, dan muy  buenos resultados. 

"El porcentaje de éxito de los adolescentes que se someten a una  reducción de estómago por vía oral y concluyen nuestro seguimiento de  dos años es del 90 por ciento frente al 85 por ciento de los adultos.  Son técnicas muy poco invasivas, sin cicatrices y con una sedación  muy ligera, por lo que pueden realizarse en casi cualquier paciente.  Somos conscientes de que para los padres es duro aceptar que sus  hijos pasen a un quirófano, por eso es esencial hacerles ver que lo  realmente peligroso son las complicaciones derivadas de la obesidad  que pueden acabar con la vida de estos niños en el futuro", ha  zanjado el doctor López-Nava.