La inteligencia artificial (IA) se está implantando con fuerza y está sustituyendo numerosas funciones que hasta ahora ha realizado el ser humano. Es capaz de casi cualquier cosa, pero todavía hay aspectos en los que no puede competir con una persona, como la empatía, por mucho que trate de adularnos y de darnos la razón por medio de los chatbots.

La creatividad de la IA, "deficiente"

Tampoco llega a nuestro nivel en su capacidad de crear imágenes, por mucho que algunas las cree tan bien que nos resulte casi imposible saber si son reales o no, con el peligro que ello conlleva en muchas situaciones. De hecho, un estudio del Institut d'Investigació Biomèdica de Bellvitge (Idibell) y el Institut de Neurociències de la Universitat de Barcelona ha concluido que su creatividad a la hora de producir imágenes es “deficiente” en comparación con la humana, sobre todo cuando no recibe instrucciones.

Publicado en la revista Advanced Science, el trabajo compara el rendimiento creativo de un modelo de IA de generación de imágenes (con guía humana y sin ella) con el de dos grupos de personas, artistas visuales y población general.

Los investigadores diseñaron una tarea de imaginación visual basada en estímulos abstractos que los sujetos debían transformar en nuevas imágenes creativas. Para poder comparar los dibujos resultantes, el modelo de IA fue entrenado mediante las producciones creativas de los participantes humanos y recibió un prompt (conjunto de instrucciones) más o menos elaborado, dependiendo de si se lo evaluaba con o sin guía.

Necesita intervención humana

Los resultados se observaron atendiendo a cinco criterios: agrado, viveza, originalidad, estética y capacidad de suscitar curiosidad. En todos ellos, los artistas visuales obtuvieron las puntuaciones más altas, seguidos por la población general, la IA guiada y, en último lugar y con diferencia, la IA sin guía. “Aunque el modelo de IA fue entrenado con las producciones creativas de los participantes humanos, mostró un rendimiento deficiente en la producción de imágenes creativas y, de hecho, lo hacía aún peor cuando no recibía ayuda humana”, explica el colíder del estudio, Xim Cerdá-Company.

El trabajo también subraya que la creatividad debe entenderse como un proceso y no solo como un resultado final. “Actualmente, la creatividad de la IA se valora casi exclusivamente según tareas de creatividad verbal, sesgando los resultados y llegando a presentar a la IA como un agente creativo”, asegura Cerdá-Company en este sentido.

Con una aproximación diferente, valorando el proceso imaginativo desde la ideación hasta la ejecución, los autores han logrado evidenciar que, pese a sus avances técnicos, la IA sigue dependiendo de la intervención humana en distintas fases del proceso creativo. “Los modelos actuales de IA generativa están lejos de reproducir procesos creativos independientes”, concluye el doctor Antoni Rodríguez-Fornells, también colíder del estudio.