Proyecto Hombre advierte de que un precoz consumo de cannabis acelera su adicción

La Fundación apela a la protección de los menores y huye de una "liberalización a ultranza"

20.02.2020 | 01:14
Se estabilizan e incluso bajan las tasas de consumo del cannabis desde 2006 por parte de la población adolescente de la Comunidad Foral.

pamplona – La precocidad a la hora de iniciarse en el consumo del cannabis es uno de los factores de riesgo que está directamente relacionado con una mayor probabilidad de caer en problemas de adicción, por lo que responsables de la Fundación Proyecto Hombre Navarra abogan por una necesaria regulación de su comercio y consumo, sin dejarlo "en manos de una liberalización a ultranza". Así lo defendieron ayer en una sesión de trabajo del Parlamento foral Gorka Moreno, adjunto a la dirección en Proyecto Hombre, y Cristina Illescas, directora del centro ambulatorio, quienes pidieron que "lo que se ponga en marcha tenga como prioridad la protección a los menores".

El consumo temprano acarrea un mayor riesgo de dependencia, por lo que, "simplemente con conseguir su retraso se reduciría los problemas derivados del uso de sustancias adictivas", valoró Moreno. De esta manera, señaló que "el cannabis sigue siendo necesariamente una prioridad en la prevención, igual que lo son el tabaco y el alcohol", aunque, a su vez, advirtió una cierta estabilización e incluso bajada en las tasas de consumo del cannabis desde 2006 por parte de la población adolescente de la Comunidad Foral, a la par de la media estatal.

Asimismo, Moreno alertó también de la facilidad del acceso al cannabis como otro de los factores de riesgo más importantes. "A mayor accesibilidad, mayor consumo", aseveró para remitirse a lo ocurrido en su día con la permisividad del consumo de tabaco, alcohol y apuestas, por lo que pidió que no se cometan "los mismos errores" con el cannabis.

Al respecto, el adjunto a la dirección de Proyecto Hombre estimó que "probablemente la ley del tabaco marca el camino", con la restricción de su consumo en determinados lugares y su política fiscal y de precios, e incluso de publicidad, "una regulación de la que se debería aprender con el cannabis", consideró para rechazar "una liberalización a ultranza" que facilite el acceso precoz al cannabis.

Puesto el marco, Moreno advirtió de que los factores de riesgo de consumo "tienen un marcado carácter social" de forma que hay adolescentes "con mas boletos para tener problemas con las drogas", como son el clima familiar, las pautas educativas familiares (alertó de las demasiado laxas y de las demasiado severas), la adaptación escolar o el papel de los amigos, entre otras cosas.

 

1 de cada 5 adolescentes consumeOtro dato en evolución apunta a la reducción de la brecha de género por la paulatina incorporación de las mujeres al consumo de cannabis, cuyo acceso es "fácil o muy fácil" para tres de cada cuatro adolescentes, según advierte el estudio Estudes 2018/2019 sobre usos de drogas en el alumnado de enseñanza secundaria –de entre 14 y 18 años– en el que participaron 2.353 estudiantes de 52 centros educativos. Así, el estudio pone de manifiesto que uno de cada cinco adolescentes navarros consumió cannabis en el ultimo mes –25,3% en chicos y 15% en chicas–, cifra ligeramente superior a la del Estado español, que se sitúa en el 19,3%. A pesar de que esta cifra sea elevada, la investigación también muestra que ocho de cada diez afirman "no haber probado nada".

Por último, Estudes dice que el consumo intensivo afecta en Navarra al 4,2% –consumidores problemáticos o de alto riesgo en la Escala CAST (Cannabis Abuse Screening Test)–, también ligeramente superior a la media estatal (3,4%).

Riesgo de enfermedades. La directora gerente del Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra, Marian Nuin, recordó recientemente que los consumos intensivos están relacionados con las principales causas de enfermedad en etapas futuras y muertes en la adolescencia. Asimismo, respecto a los consumos de sustancias, las encuestas permiten constatar que los consumos de comportamientos adictivos no se reducen a la población joven que, teniendo como referencia la adulta, consume las mismas sustancias que ella.