La solidaridad con Palestina, en pausa por el coronavirus

28.04.2020 | 00:53
Saioa Cuenca, Sheila Sevillano, Xabier Alonso y Xabier Luna.

La ONG Navarra 'Y os lo cuento' ha tenido que volver antes de tiempo de Palestina por la alerta sanitaria

contar en primera persona lo que ocurre en Palestina fue lo que les impulsó a realizar el viaje. Trasmitirlo de la forma más objetiva y mostrando las distintas "realidades silenciadas" que se palpan es este país ocupado desde finales de la Segunda Guerra Mundial y conocer desde la mirada palestina el trato recibido por parte de los israelíes.

Este era el objetivo de la asociación Y os lo cuento, además de visibilizar la situación del pueblo palestino para que no caigan en el olvido y para que se oiga su voz. Saioa Marina Cuenca, Sheila Sevillano, Diego Mariezkurrena, Xabier Alonso, Xabier Luna, Leire Itoiz, Jokin Esparza y Yolanda Vázquez recorrían Cisjordania conociendo el día a día del pueblo palestino y las dificultades a las que se enfrentan por vivir en territorio ocupado. Pero la pandemia del coronavirus también entró en Cisjordania, por lo que los voluntarios navarros tuvieron que dar por terminado su viaje poniendo rumbo a la Comunidad Foral.

Desde hace tiempo tenían cierta preocupación por saber qué ocurre exactamente allí. "Me constaba que mis compañeros también querían ir. Entonces un día les mandé un WhatsApp diciendo que me apetecía ir a Palestina", contó Luna. En un principio se plantearon viajar dentro del país en bicicleta y posteriormente donarlas. Pero, a raíz de las elecciones de Israel celebradas el pasado 2 de marzo, la situación no iba a ser muy favorable para ello y les aconsejaron que llevar las bicicletas quizá va a ser "más impedimento que beneficio", aclaró. A su vez añadió que "hay ciertas zonas en las que no podemos movernos en bicicleta, sobre todo en el sur de Cisjordania, y que seríamos demasiado visibles", aclaró.

un itinerario programado Para organizar el viaje contaron con la ayuda de Lidón Soriano, una activista con dilatada experiencia y que ha realizado varios viajes a Palestina. "Tiene una red de contactos, conoce proyectos de organizaciones que trabajan con refugiados", explicó. Ella les organizó "un itinerario programado para conocer las diferentes organizaciones y proyectos locales", explicó.

Existen muchos proyectos ya establecidos que trabajan por y para los palestinos. En la primera parte del viaje iban a visitar cinco ciudades: Jerusalem, Ramallah, Nablus, y Belén. Pero finalmente, tras varios días en Jerusalén y Ramallah, no les fue posible acceder a Belén, ya que el Gobierno decretó medidas excepcionales para los extranjeros que estaban de visita en el país.

Vivir la realidad del día a día en Cisjordania también conlleva pasar los check points, vivir lo que son los interrogatorios. Querían conocer el día a día desde la visión de un turista y desde la de un local para expresar con "más veracidad" cuál es su rutina. Los controles y los interrogatorios les han acompañado prácticamente desde el inicio del viaje. Ya en el aeropuerto tuvieron que pasar por un interrogatorio "muy exhaustivo" incluso para turistas y según confesaron, tuvieron que crear "una especie de coartada entre todos", alegando que van a hacer un viaje de turismo a Israel para visitar diferentes lugares.

viaje interrumpido La mitad del grupo quería en principio quedarse quince días más ayudando a las organizaciones con las que han establecido contacto en el transcurso de visitas a proyectos. "Queríamos improvisar esa segunda quincena porque muchas veces llevas organizado algo desde aquí y quizá te pierdes un proyecto que se ajuste más a lo que quieres hacer allá", explicaron.

Pero, recién iniciado el viaje la expansión del coronavirus añadió un obstáculo invisible a su viaje solidario. El 4 de marzo "pasamos la frontera y llegamos a Palestina. El día 5 se proclama el estado de alarma y se cierran los colegios y las fronteras", explicó Luna. Tras varios días confinados en el apartamento donde pernoctaban y con casi todas las citas programadas canceladas, decidieron poner punto y final, de momento, al viaje. "No era el momento. Estuvimos esperando durante tres días por si mejoraba la situación, salíamos solo para hacer la compra", añadió.

En la calle la situación cambió en pocos días. Al principio "se alegraban de vernos", pero tras los primeros positivos, el hecho de caminar por la calle comenzó a ser incómodo. "Al final la información que les llegaba era que los extranjeros habían traído el coronavirus al país y tenían miedo", aclaró. "Estábamos conociendo y viendo a gente maravillosa", pero a raíz del virus y del miedo "es como si se hubiesen puesto una máscara".

Es por ello que el día 10 de marzo decidieron poner punto y final a su viaje. El viaje de salida resultó un poco complicado. "Tuvimos que volver por nuestra cuenta porque las aerolíneas no respondieron", explicó Luna. Además, se pusieron en contacto con la embajada española pero, "nos decían que nos pusiéramos en contacto con la aerolínea y que ellos no podían hacer nada". En este punto subrayó que "no puede ser que tengamos embajadas para determinados trabajos si luego no responden o salvaguardan por el bienestar de los viajeros de su país".

ayuda contra el olvido Más allá de denunciar la situación política, la ocupación de Palestina y ayudar en el terreno, Alonso explicó que una de sus motivaciones para viajar a Cisjordania era entender cómo "un pueblo que sufrió un genocidio, está haciendo otro". En este punto Mariezkurrena puntualizó que "tampoco hay que demonizar a todos los israelíes. Nos gustaría también hablar con judíos que tienen una opinión contraria a lo que se está haciendo" porque en ocasiones, "caemos en las generalizaciones".

Aunque la declaración del estado de alarma suspendió casi todas las citas programadas por Lidón Soriano y fueron pocos los días aprovechables, pudieron visitar la Unión de Comités de Mujeres Palestinas (UPWC); conocieron al anticolonialista fundador del Alternative Information Center, Michel Warschawski; o a la activista palestina Ahed Tamimi.

Tras varios días confinados en el apartamento y con casi todas las citas programadas canceladas, decidieron poner, por ahora, punto y final al viaje

Han contado con la ayuda de Lidón Soriano, una activista con dilatada experiencia y que ha realizado varios viajes a Palestina