La participación de Irán en la próxima Copa del Mundo quedó en duda después de que Estados Unidos e Israel comenzarán el pasado 28 de febrero los ataques conjuntos contra el país iraní. La pasada semana, el ministro de Deportes del Gobierno de Irán, Ahmad Donyamali, anunció que la selección iraní renunciaba a participar en el torneo. “Desde que este gobierno corrupto asesinó a nuestro líder, no tenemos condiciones para participar en el Mundial”, manifestó el portavoz gubernamental en una entrevista concedida a la agencia DPA.
“Debido a las maliciosas medidas tomadas contra Irán, nos vimos obligados a librar dos guerras en ocho o nueve meses, y miles de nuestros compatriotas fueron asesinados. Por lo tanto, no tenemos ninguna posibilidad de participar de esta manera”, ahondó Donyamali. Ese mismo día, el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que el combinado iraní sería “bienvenido”. No obstante, no garantizó la seguridad de la delegación. Trump manifestó que “por su propia vida y seguridad” no sería apropiado que jugaran en Estados Unidos.
Ahora Irán parece dar marcha atrás y busca una nueva vía para estar en la cita que organizarán de manera conjunta Estados Unidos, México y Canadá. “Cuando Trump ha declarado explícitamente que no puede garantizar la seguridad de la selección nacional iraní, por supuesto que no viajaremos a Estados Unidos”, ha afirmado el presidente de la Federación de Fútbol de Irán, Mehdi Taj, en un mensaje publicado por la Embajada iraní en México a través de sus redes sociales. “Estamos negociando con la FIFA para que los partidos de Irán en el Mundial se celebren en México”, ha añadido.
Las trabas de Estados Unidos
No obstante, en la página oficial de la Embajada de Irán se reprocha la actitud de Estados Unidos, que al parecer estaría poniendo trabas. Trump garantizó semanas atrás que los jugadores y el cuerpo técnico dispondrían de acceso al país, aunque declaró que los aficionados iraníes no obtendrían permisos alegando motivos de seguridad. “En referencia a la falta de cooperación del gobierno estadounidense en la emisión de visas y la prestación de apoyo logístico a la selección nacional de fútbol de Irán en la preparación para la Copa Mundial de 2026, Abolfazl Psedniddeh (embajador iraní en México) sugirió a la FIFA que los partidos de Irán en dicho evento se trasladen de Estados Unidos a México”.
El propio Psedniddeh, en unas declaraciones recogidas por la agencia IRNA y citadas por el portal digital de la Embajada iraní, denuncia la postura estadounidense como anfitriona. “Reiteramos que Estados Unidos no coopera con nosotros en el tema de las visas. Estamos interesados en asistir al Mundial, pero el gobierno estadounidense no proporciona el apoyo logístico ni administrativo necesario”, ha apostillado.
De este modo, Irán traslada la responsabilidad de su participación a la FIFA. “La FIFA puede intervenir de manera que la selección nacional iraní pueda participar en la Copa del Mundo, pero en México. El Ministerio de Deportes y Juventud de Irán será quien tome la decisión final al respecto”, ha añadido Psedniddeh, quien ha concluido que “queremos mucho al pueblo mexicano y, para nosotros, la mejor opción es que nuestros partidos se celebren en México”.
Posibilidad de un Estados Unidos-Irán en el Mundial
Por el momento, la FIFA no se ha pronunciado al respecto. Si bien, fue el propio presidente del máximo organismo del fútbol mundial, Gianni Infantino, quien afirmó que Trump daba la “bienvenida” a Irán como país anfitrión. La selección iraní tenía previsto disputar tres partidos en suelo estadounidense, los tres correspondientes a la fase de grupos: contra Nueva Zelanda y Bélgica, en Los Ángeles, y ante Egipto, en Seattle. Se da la circunstancia además de que Irán y Estados Unidos podrían verse las caras sobre el terreno de juego en los dieciseisavos de final en Dallas en caso de que ambas selecciones terminaran como segundas en sus respectivos grupos.
Así, a casi tres meses del comienzo del Mundial el concurso de Irán queda sujeto a cambios de sedes. La posibilidad de trasladar los partidos significaría un cambio logístico para el torneo, que se celebrará entre el 11 de junio y el 19 de julio, aunque las cuestiones de seguridad o geopolíticas podrían prevalecer. Acceder a la propuesta de Irán podría rebajar la tensión de un conflicto que no tiene fecha de caducidad. Hace solo una semana, Trump aseguró que la guerra “terminará muy pronto” pero matizó que no antes de derrotar a Irán.
Las posibles represalias por la renuncia
En caso de que Irán renuncie al Mundial, la FIFA estará en condición de tomar represalias. Si el rechazo a participar se produce antes de los 30 días previos al inicio de la competición, la sanción sería de 275.000 euros, mientras que si se produce después podría ascender a 550.000 euros. Además, el organismo que dirige Infantino podría exigir el reembolso de todos los fondos recibidos de la FIFA para la preparación como selección y las contribuciones relacionadas con la competición que hayan recibido por parte de la FIFA. Por último, Irán podría quedar excluida de futuras competiciones. Las sanciones podrían incluso ser mayores en función de la gravedad, pero también podrían tener atenuantes.
¿Quién acudiría en lugar de Irán?
La FIFA también se vería obligada a buscar un reemplazo. “Si una federación participante se retirara o quedara excluida, la FIFA decidirá a su entera discreción”, dicta la normativa. Aunque todo apunta a que Irak o Emiratos Árabes Unidos serían los principales candidatos. La primera se impuso a la segunda en la eliminatoria de repesca que dio acceso a un play-off intercontinental que Irak disputará el 31 de marzo en Monterrey ante Bolivia o Surinam, y cuyo vencedor obtendrá el billete para el Mundial. Si Irak no se clasifica por esta vía, podría ser la escogida, mientras que de hacerlo, la plaza podría atribuirse a Emiratos Árabes Unidos al ser la siguiente selección asiática mejor posicionada sin plaza.