"Recuperar a los profesionales sanitarios física y emocionalmente es en estos momentos fundamental"

01.05.2020 | 01:36
Los doctores Juan Pedro Tirapu y Alfredo Martínez, ayer en la UCI A del Complejo Hospitalario de Navarra.

Tras superar el pico de mayor presión asistencial a comienzos de abril, con 93 personas ingresadas en las UCI, la cifra de pacientes era 40: 30 en el CHN, 2 en Estella, 3 en Tudela, 2 en la CUN y 3 en San Miguel

pamplona – Tanto Alfredo Martínez, director gerente del Complejo Hospitalario de Navarra (CHN) y coordinador del plan de contingencia frente al coronavirus en la Comunidad Foral en la red pública y privada, como Juan Pedro Tirapu, jefe del servicio de la UCI del CHN y responsable de las Unidades de Cuidados Intensivos de toda Navarra, destacaron ayer la importancia de "las personas", de los profesionales de Cuidados Intensivos y también de otras especialidades, que han tenido un papel "fundamental" en la reorganización que ha sido necesaria en estas unidades de críticos para afrontar esta pandemia. Tras agradecer la implicación de todos los profesionales y una vez superado el pico de mayor presión asistencial, que se registró hacia el 5 de abril, el doctor Tirapu consideró "relevante recuperarles a todos anímicamente", porque "esto ha sido agotador, no sólo físicamente, sino también emocionalmente". En este sentido, deseó que en esta nueva fase los profesionales puedan descansar algún día porque "una nueva oleada sin descanso podría ser demoledora", aunque "la gente está con ánimo. Imagino que si ocurriría otra vez lo haríamos otra vez, pero recuperar a la gente física y emocionalmente es en estos momentos fundamental".

Cuántas camas UCI había en Navarra, tanto públicas como privadas, antes de la pandemia y durante la pandemia.

Juan Pedro Tirapu–Antes de la pandemia, tanto de la red pública como privada, 62 camas de UCI. Ese sería el músculo inicial que teníamos y durante la pandemia fuimos capaces de dotar espacios, porque no son exactamente igual que una cama de UCI, hasta 117. Creo que es importante reseñar que de verdad camas eran esas 62, que son las que habitualmente están manejadas por personal específico de Cuidados Intensivos, porque a veces los medios han puesto el foco en qué respiradores tenemos, qué camas de UCI tenemos y a mí me gustaría que se pondría en que lo importante en esta pandemia es el personal que ha trabajado en estas camas. Sí que es verdad que no todos los pacientes cuando ingresaban en Cuidados Intensivos están en el mismo momento. Hemos hecho una distribución y hemos utilizado fundamentalmente las camas de verdad de UCI para el paciente más grave y los boxes de críticos para pacientes menos graves con la misma enfermedad.

¿Qué valoración hacen de cómo han respondido las UCI de Navarra a la pandemia?

JPT–Creo que con toda nuestra alma y corazón. De verdad que lo que es la pandemia ha sido un tema duro, muchísimos ingresos en poco tiempo, estamos hablando de días de siete ingresos y desde luego por parte del personal, que insisto yo creo que es el protagonista de esta pandemia, desde luego al 200%. Hemos tenido al personal específico de UCI, que es el que es, y hemos tenido que conformar diferentes grupos de trabajo fuera de Cuidados Intensivos para la indicación del ingreso en las unidades y dentro de las UCI para llevar a cada uno de los pacientes, fundamentalmente con otras especialidades. Hemos estado los intensivistas en grupos trabajando fundamentalmente con anestesistas, pero también con otras especialidades, cirujanos cardíacos, cardiólogos, neumólogos, internistas, y eso por el lado médico. Por el lado de Enfermería, fundamental su trabajo en esta pandemia, también. Personal de Enfermería de Cuidados Intensivos, fundamentalmente, pero también de Anestesia, Neumología, de Endoscopias... es decir, de todas las especialidades. Aquí ha dado el callo todo el mundo.

¿Los profesionales que se han sumado de otros servicios han recibido formación?

JPT–Lo que es el tema médico hemos conformado equipos, en los que los intensivistas estamos más o menos liderando y, fundamentalmente, el equipo lo hemos hecho con anestesiólogos, que son especialidades que están relacionadas con la ventilación mecánica, porque el mundo de la ventilación mecánica era relativamente importante. El resto de personal se ha hecho formación y de nuevo también hemos hecho mix de enfermeras de Cuidados Intensivos con enfermeras de Anestesia o de Cardiología. Sí que es verdad que no todo el mundo tiene que hacer el mismo trabajo y lo que hemos hecho ha sido distribuir los trabajos para conseguir llegar a todo el mundo.

AM–Se ha hecho formación. Aparte de los equipos con ya personal que tenía formación en el manejo de respiradores o de pacientes que necesitan cuidados especiales, aunque no fueran cuidados intensivos, se ha hecho que todas aquellas personas con experiencia en trabajo de Intensivos, que conforman una lista especial de contratación, han sido contratadas o redirigidas si estaban trabajando en otras unidades hacia las necesidades de cuidados intensivos. Y luego se ha hecho formación tanto para las personas que formaban los equipos, como para tener personal en el caso de que hubiéramos tenido que crecer con más puestos de críticos, que afortunadamente no han sido necesarios.

¿Cómo han tenido que reinventarse para afrontar esta pandemia? Me imagino que se habrán visto obligados a hacer cosas que de normal serían impensables.

JPT–Como trabajar fuera de Cuidados Intensivos con pacientes; esa es la primera y la más importante y eso ha supuesto un estrés adicional. Estamos acostumbrados a trabajar en sitios y con personal de 10 e intentar trabajar en otros sitios... Lo que hemos hecho ha sido equipos y ha funcionado relativamente bien. Lo más importante en esto ha sido fundamentalmente el conseguir que el personal se implique y eso ha sido de diez.

¿Cómo describirían a una persona profana en la materia el trabajo que han tenido que hacer en el pico de mayor presión asistencial?

JPT–Yo diría intensidad máxima. El grado de intensidad que se vivía en algunos días en Cuidados Intensivos ha sido de los máximos que yo por lo menos he vivido en mi profesión. Hubo días de 7 ingresos; un ingreso durante la jornada de tarde y noche cada hora o cada dos horas de los pacientes más graves que te puedes encontrar en una UCI. Ten en cuenta que una neumonía de esta gravedad en la vida habitual tenemos un ingreso de estos cada semana, cada dos semanas si te metes en el mes de verano. Que tengas siete de ellos en un día y otro día, otro día... Fue verdaderamente brutal.

¿Pero han contado con suficientes recursos para afrontar la pandemia?

JPT–Recursos de personal, que era nuestra gran preocupación, hemos ido reclutándolo y haciendo equipos y eso ha sido lo más fundamental.

¿Y ventiladores?

AM–Ventiladores ha habido como varias fases. Primero pudimos utilizar solamente los recursos de Intensivos, que estaban perfectamente dotados, incluso con ventiladores en todos los boxes, las camas de intensivos que se dotaron también se dotaron con ventiladores específicos de UCI y luego los puestos de críticos se fueron dotando, por un lado, con los recursos de ventiladores que teníamos previamente para los puestos de anestesia o de reanimación y progresivamente fueron llegando las adquisiciones de respiradores que se han ido haciendo durante el mes de enero, para prepararnos, y a lo largo de los meses de febrero, marzo e incluso en abril, que acaban de llegar los últimos. Y luego, en cuanto a espacios, fuera de la UCI, se han podido establecer puestos de críticos dentro de espacios que podían permitir este tipo de actividad aunque no con las características técnicas de un puesto de UCI, pero los puestos de las salas de endoscopias, los puestos de la salas de reanimación, eran puestos que permitían establecer este tipo de unidades de críticos.

Con la experiencia que han tenido hasta el momento en las UCI, ¿qué hay que hacer para estar preparados para una segunda oleada?

JPT–Por parte de la población, una cabeza perfecta y atender a todo lo que dicen los expertos sanitarios.

AM–Lo primero prevenir.

JPT–Eso es fundamental.

AM–Ahora sabemos que la rapidez de contagio y la gravedad en algunos casos es la que es; tenemos que tener en cuenta que hemos cuadruplicado la previsión que teníamos en base a las cifras que nos llegaban de China. Las cifras de Wuhan se han quedado en la cuarta parte de lo que hemos tenido de contagios, de hospitalizaciones y de fallecimientos. Esto al principio nos sorprendió. Contábamos con unas necesidades que, de repente, se iban multiplicando y, además, de día en día o de dos días en dos días. Esa rapidez de adaptar ya la hemos aprendido. La dotación de equipos ahora duplica la que teníamos inicialmente, con las nuevas adquisiciones que se han tenido. Lo que es importante es no tener que llegar a esta situación. ¿Y cómo no se llega a esta situación? Primero, prudencia y cumplimiento de las medidas recomendadas en la población y, segundo, detección precoz de cualquier brote o foco, como aquellos que tuvimos inicialmente que se identificaron en Haro, en Vitoria o en Navarra en determinadas poblaciones. Identificar los casos, aislarlos, hacer pruebas diagnósticas para diagnosticar precozmente y evitar que eso se disemine. Luego sabemos que desde que se detecta un foco, sabemos ya qué porcentaje de estas personas infectadas han requerido hospitalización y qué porcentaje de esas personas han requerido UCI, con lo cual vamos a poder anticiparnos para poder atender. También se ha aprendido mucho en el tratamiento: qué tipo de herramientas, cómo tratar mejor, cómo tratar precozmente para intentar prevenir las complicaciones. En cualquier caso sería prevención, prevención, prevención a todos los niveles y anticipación, estar siempre por delante de lo que puede ser cualquier variación en la situación.

JPT–Lo más importante es la prevención. Lo que no tiene que ocurrir es que volvamos a repetir esto, porque ha sido verdaderamente estresante. Inventarte puestos de UCI no es fácil y no tanto porque tengamos o no un respirador, tengamos o no un monitor, sino porque hay que saber estar con un paciente de este tipo, el personal que tiene que estar es especialmente importante, y eso no se consigue de un día para otro. Un respirador más o menos sí y una cama de UCI más o menos también, el problema es encontrar médicos, enfermeras, auxiliares, celadores, que de verdad sepan.

¿Qué criterios debe cumplir el paciente para que entre en la UCI en la Comunidad Foral?

JPT–Un criterio de seguridad, de necesidad. Fundamentalmente en este caso insuficiencia respiratoria aguda con necesidad de terapias ventilatorias en general.

¿Se ha negado, como se llegó a publicar, el acceso a los mayores de 79 años?

JPT–Eso no es verdad. Además, hemos tenido pacientes mayores de 80 años. El criterio de ingresos en Cuidados Intensivos ha sido exactamente el mismo que hemos tenido durante los últimos casi 30 años. Es el mismo: nosotros ingresamos aquel paciente que consideramos que primero tiene indicación de ingreso, porque es un proceso especialmente agudo, y que, además, tenga capacidad de recuperarse. Ese ha sido el criterio que hemos utilizado en todas las Unidades de Cuidados Intensivos.

¿Cuál es el paciente tipo que ha entrado en las UCI de Navarra?

JPT–Era un paciente fundamentalmente con una situación de insuficiencia respiratoria aguda. Principalmente varón y la media de edad está entre los 60 y 70 años, pacientes más mayores también ha habido, con una afectación pulmonar severa bilateral, con necesidades fundamentalmente en la planta crecientes de oxígeno y que llegaban normalmente con necesidad de intubación orotraqueal y ventilación mecánica. Es decir, situación de gravedad extrema; cosa que no es habitual en una UCI cada semana. Los pacientes llegan por otros motivos, además, pero en este caso sí que eran pacientes especialmente graves y que generaban especial estrés, porque si no los intubas rápido podían tener una parada.

¿Cuál es la estancia media?

JPT–En este momento es de 21 días.

De esas 132 personas que han requerido UCI en esta pandemia, ¿cuántas han superado la enfermedad, cuántas están en proceso y cuántas han fallecido?

JPT–Hemos dado 104 altas ya, de las cuales 39 han sido muertos. Todavía quedan pacientes por salir.

¿Ha habido carencia de material de protección en las UCI?

JPT–En general, hemos tenido material sin mayores problemas. Hombre, ha habido momentos en que te parecía que no ibas a llegar, fundamentalmente porque como las previsiones eran las que eran...

AM–Tuvimos momentos delicados, sobre todo en el tema de mascarillas, porque la UCI utiliza las mascarillas de máxima protección, porque utiliza procedimientos que generan muchos aerosoles, las FPP3, y en el resto de procedimientos mucho FPP2, pero también tenía una tradición de protección mucho más alta que el resto de unidades. Su dimensionamiento en cuanto a equipos y manejo de equipos de protección también era más alto que el que tiene una planta convencional y siempre se ha priorizado que aquellos dispositivos en el que el riesgo era mayor, que era donde se generaban más aerosoles, donde había que intubar al paciente, hacer traqueotomías, hacer aspiraciones, hacer procedimientos que generaban esos aerosoles, se han priorizado para que estuvieran siempre con el equipamiento más adecuado.

¿Qué han aprendido del virus?

AM–Desde el punto de vista general hemos aprendido que es una infección que evoluciona muy rápido, que dentro de la rapidez con que evoluciona, que evoluciona mal, evoluciona con una gravedad muy importante y que hay que estar dispuesto a atenderle de manera rápida en los dispositivos más adecuados, porque si no se realiza de esa manera la situación se puede complicar. Hemos aprendido que la organización ha tenido que cambiar, que de unos modelos muy tradicionales en cuanto a servicios ha tenido que reinventarse hacia nuevos modelos de atención, hemos hablado en la UCI del trabajo con Anestesia y con otros especialistas, pero el trabajo en las plantas convencionales han tenido que trabajar internistas, con geriatras, con neumólogos... unos equipos multidisciplinares. Que la integración de los distintos tipos de profesionales, no sólo médicos, sino médicos, con enfermeras, con auxiliares, pero también con celadores, con técnicos de rayos, con fisioterapeutas, con nutricionistas... ha sido fundamental para dar una atención de calidad e integrada y este concepto es lo que nos ha hecho cambiar el hospital en prácticamente tres semanas. En tres semanas el hospital tenía prácticamente todas sus camas de intensivos dedicadas al COVID y cuatro de cada cinco camas convencionales estaban dedicadas a pacientes con COVID; nos ha cambiado, nos ha dado la vuelta con mucho estrés, con mucha incertidumbre, porque había muchos datos que desconocíamos, pero, al mismo tiempo, con un compromiso y una visualización de cosas que parecían imposibles, se han convertido en realidad en estas ocho semanas.

JPT-El haber sabido reorganizarnos para poder trabajar de forma multiprofesional porque veíamos que si no, solamente con los que estábamos en Intensivos no podíamos con esto. Poder haber trabajado de forma multidisciplinar, multiprofesional, en equipos, nos ha ayudado muchísimo. Sobre todo porque la incertidumbre nos ha matado, el no saber exactamente hasta dónde íbamos a tener que llegar te mataba. Lo que es el tratamiento de la enfermedad hemos ido aprendiendo. Hay algunas cosas, algunos tratamientos que nos han ayudado bastante. Al principio muchos de los pacientes que ingresaban en planta ingresaban en UCI, hasta un 10-12%, y eso ha ido bajado. Probablemente el tratamiento antiinflamatorio haya mejorado la evolución de los pacientes en planta, pero muchos de estos temas de incertidumbre total tendremos que analizarlos con muchísimo cuidado ahora a posteriori.

Entiendo que todos los puestos UCI se han destinado al COVID-19. ¿Los pacientes con patologías no covid dónde se han atendido?

AM– Hemos llegado a tener 34 puestos de críticos disponibles para atender a pacientes no COVID.

¿Qué valoración hacen de la coordinación que ha habido entre la red sanitaria pública y privada?

JPT–Ha sido fundamental el haber podido cada mañana hablar con cada uno de los responsables de las UCI de la red pública y privada, redistribuir el trabajo, los ingresos, saber exactamente cómo estaban de altas... creo que ha ayudado a que esto no se haya desbordado exactamente.

AM–Nos ha dado una fortaleza que nos ha permitido con una mayor solvencia que en otros territorios el poder ni siquiera acercarnos al punto de desbordamiento. Ha habido una coordinación y una disposición por parte de todos a que los recursos se dedicaran a las necesidades en el momento en que hacían falta.

"La pandemia ha sido dura, muchísimos ingresos en poco tiempo, estamos hablando de días de siete ingresos y el personal al 200% "

Juan Pedro Tirapu

"En tres semanas el hospital tenía prácticamente todas sus camas de UCI dedicadas al COVID y cuatro de cada cinco camas convencionales"

Alfredo Martínez

"Hemos tenido pacientes mayores de 80 años y el criterio de ingreso ha sido exactamente el mismo que hemos tenido durante los últimos 30 años"

Juan pedro tirapu

"Ni siquiera nos hemos acercado al punto del desbordamiento gracias a la coordinación de la red pública y privada"

alfredo martínez