Fallece Francisco Oyarzun Celaya, filántropo de Aoiz

Implicado en la vida de la Villa, con su donación se rehabilitó el puente y su entorno Impulsó también la restauración de la escuela de música y becas para jóvenes

18.01.2021 | 13:53
Francisco Javier Oyarzun Celaya

Francisco Javier Oyarzun Celaya, filántropo de Aoiz, falleció este sábado a los 85 años de edad en Pamplona. Dedicó años de su vida a apoyar el patrimonio local y a respaldar a jóvenes.

Comenzó a implicarse hace una década en base a un deseo que le nació muy adentro: aportar su grano de arena para preservar el patrimonio agoizko, mejorar su urbanismo y contribuir a la formación de sus vecinos.

En 2010, gracias a su donación, se rehabilitó el puente medieval, uno de los tesoros arquitectónicos de la localidad.  Para Oyarzun, representaba un monumento emblemático también por la cantidad de recuerdos que le suscitaba: "Todos hemos bajado al puente para bañarnos en La Losa (zona de baño del río Irati)", comentó entonces Oyarzun, "por eso he decidido apoyar esta obra, porque beneficia a todos los vecinos", dijo.

También ese año abonó 135.000 euros al Ayuntamiento para renovar la escuela de música, donde su difunta esposa, Encarni Carrasco, realizó numerosas actividades. Dotó de uniformes a la banda de música Bilaketa (2008) y creó las Becas Artísticas que llevan su nombre (2009). También figura en su haber la restauración del muro del cementerio (2017).

SU BIOGRAFÍA

De ese Aoiz donde nació un 19 de enero de 1935, se marchó pronto por el trabajo de su padre, inspector de montes. Y vivió, entre otros, en el Señorío de Bértiz. De allí el joven salió a Oronoz-Mugaire para estudiar Comercio en los Maristas.

Finalizados los estudios y la mili voluntaria en aviación (Agoncillo de Recajo) se instaló en Madrid como administrador de obras.

De allí, a la siderurgia de Avilés y a Linares (Jaén) como jefe de administración de una empresa metalúrgica. En Linares conocería a Encarni Carrasco, con la que tuvo cinco hijas.

Se instalaron en Madrid, donde Oyarzun construyó su patrimonio. Tras su jubilación a los 58 años, fijó su residencia en Aoiz, a donde volvía con toda su familia siempre que podía. Supo el hombre transmitir bien esa pasión a los suyos y cuando le llegó el momento de intervenir en el pueblo, lo hizo contando con su respaldo.

La noticia de su fallecimiento se hizo sentir en la Villa. El Consistorio expresó sus condolencias a la familia y el alcalde, Ángel Martín Unzué, adelantó el deseo de la Corporación de participar en una futura despedida, ya que por las circunstancias hoy tendrá lugar en la intimidad. "Fue un hombre generoso que hizo muchas cosas por el pueblo y debemos ponerlo en valor", declaró el primer edil. "Nunca perdió el vínculo con Aoiz y ha demostrado que ha sido un agoizko, porque pudo hacer y eligió hacerlo por el pueblo, en unos años difíciles para las arcas municipales guiado siempre por su inquietud y el deseo de mejora y de dignificar sus espacios queridos", dijo el anterior alcalde, Unai Lako, al tiempo que significaba que no reparó en quién gobernaba; lo hizo generosamente cuando sintió la necesidad. Goian bego!