Los valles de Roncal y Salazar esperan la demanda de última hora

Con cancelaciones de otras provincias y de grandes grupos, no pierden la confianza en la reserva final

17.03.2021 | 00:24
Pueblos de Roncal y Salazar, como Urzainqui, esperan. Foto:Oskar Montero

isaba/Izaba – Las nuevas medidas que regirán durante las próximas vacaciones de Semana Santa han hecho que los valles pirenaicos de Roncal y Salazar registren estos días anulaciones de reservas de familias y grupos, principalmente en las casas rurales con mayor número de plazas. El hecho de que esté permitida solo una unidad convivencial limita y las restricciones de movilidad con el cierre perimetral de las Comunidades Autónomas lleva a pensar que las reservas se están retrasando a última hora, pendientes también de las previsiones meteorológicas para esas fechas. Lo mantiene desde Isaba la presidenta de la Federación de Casas Rurales de Navarra, María Ángeles Ezquer.

"Sentimos la misma inseguridad que venimos arrastrando con variaciones en función de las normas. El cierre perimetral que se extiende a Semana Santa deja reducida la demanda a Navarra. Sabiendo que no podrán venir, ya se han dado las primeras anulaciones, pero esperamos que nuestra gente se anime con reservas de última hora". Es la opinión de Jesús Mari Barace, presidente de la Asociación de Servicios y Actividades de Turismo Rural del Valle de Roncal.

Añade Barace que la Semana Santa ya no es lo que era para el sector. "Hace una década se hacían las reservas con tres meses de antelación, pero hoy la gente se mueve mucho más y con mucha más regularidad fines de semana y puentes".

Asegura que la pandemia ha traído un comportamiento "que ha venido para quedarse" y lo argumenta con el hecho constatado durante estos meses de que "la gente ha descubierto un destino desconocido, con senderos homologados y muchas posibilidades cercanas. Nos hemos conocido y nos queremos", declara con satisfacción.

La misma mirada esperanzadora mantiene María Adot, presidenta de la Asociación Turística del Pirineo Navarro Iratialdea, quien asegura estar aún encajando las nuevas normas que afectan, de momento, a un bajo nivel de ocupación con esperadas reservas de última hora en las que, intuye, que el tiempo también influirá, igual que en el próximo puente de San José.

"Hemos cambiado el chip y aprendido a trabajar casi sobre la marcha. Creemos que este tiempo de pandemia y de cierres perimetrales han servido par dar a conocer la diversidad y riqueza de Navarra, y en este sentido, vemos las nuevas restricciones como una oportunidad grande para conocer lo que tenemos cerca de casa", sugiere convencida.