129 pacientes de cáncer finalizan su proceso de prontoterapia en la CUN

Es el modelo de radioterapia más seguro y preciso que hay al tratar la zona tumoral sin irradiar tejido sano

21.03.2021 | 00:52
Laura, la paciente número 100 de la Unidad de Prontoterapia.

Laura se ha convertido en la paciente número 100 de la Unidad de Protonterapia y ha tocado la Campana de los Valientes en la Clínica Universidad de Navarra, un gesto que simboliza el fin del tratamiento con radioterapia. De origen mexicano, Laura llegó a España en febrero para una reirradiación con protones. Esta semana, después de 25 sesiones, Laura terminó su tratamiento y puede regresar a su país.

Desde que la Unidad de Protonterapia comenzó a tratar pacientes el pasado 17 de abril, en plena pandemia, un total de 129 pacientes han recibido este tratamiento (94 adultos y 35 pediátricos). Proceden de 14 comunidades autónomas, y de una decena de países.

La protonterapia es la modalidad de radioterapia más segura y precisa que existe, ya que permite tratar exclusivamente la zona tumoral sin irradiar el tejido sano. Del total de los pacientes, el equipo médico ha tratado 45 reirradiaciones y 17 tipos de tumores: oligometástasis, craneofaringiomas, ependimomas, nasofaríngeos, meduloblastomas, sarcoma cerebral, condrosarcoma, cordomas, sarcomas de Ewing, sarcomas, rabdomiosarcoma, cáncer de órbita, de esófago, de pulmón, de próstata, de recto y de mama.

inauguración en plena pandemia La Clínica inauguró su Unidad de Protonterapia en su sede de Madrid el 2 de abril, 17 días después del inicio del estado de alarma y solo con una semana de retraso sobre el plan previsto. Ya entonces, su director científico, el doctor Felipe Calvo comentó que "solo con el tiempo, se podrá valorar la hazaña de iniciar un proyecto como este en medio de una pandemia". Hoy, once meses después, y con 129 pacientes que han recibido o están en tratamiento, "vemos el sentido que tuvo seguir adelante. A comienzos de marzo, cuando el mundo se desplomó, nosotros nos encontrábamos en la fase más crítica del proyecto y ya habíamos empezado a ver pacientes que venían demandando este tratamiento".

La Clínica se encontró en la coyuntura de suspender o seguir adelante con un proyecto que, en aquel momento, era único en Europa. "Aprendíamos a convivir con la nueva realidad sanitaria y protegíamos a los profesionales, reorganizamos turnos de trabajo, combinados con teletrabajo, ampliamos los horarios de tratamiento y establecimos circuitos seguros para los pacientes oncológicos", destacó Felipe Calvo.