Cirujanos navarros en Dakar

06.11.2021 | 12:33
Los miembros de Hope and Progress posan durante su encuentro en el Bar Central de Pamplona. De arriba a abajo y de izda a dcha: Marta Martiarena, Miriam Erroz, Arkaitz Flores, Chema Gracia, Joana Irigaray, Itsaso Guinea y Carlos Bardají.

Los siete miembros de la ONG navarra Hope and Progress cuentan su experiencia realizando operaciones de cirugía pediátrica a niños necesitados en Senegal y Gambia, países a los que han viajado en octubre

Una pasión en común, la de ayudar a los más desfavorecidos, es la que une a los integrantes, en su mayoría navarros, de la ONG Hope and Progress, especializada en cirugía pediátrica, quienes acuden desde hace varios años a Senegal y Gambia. Con ese propósito han ido en octubre de este año. Este mes han regresado a Navarra y, tras un tiempo separados, se han vuelto a encontrar esta semana en el Bar Central de Pamplona para compartir y rememorar viejas experiencias.

El grupo está formado por Arkaitz Flores, de Altsasu; Itsaso Guinea, de Arbizu; Chema Gracia, Marta Martiarena y Miriam Erroz, de Pamplona; Joana Irigaray, de Peralta; y Carlos Bardají, de Barcelona. Muchos de los miembros de la ONG son "compañeros de trabajo en el Hospital Virgen del Camino", explica Flores.

Originalmente, según Bardají, iban a África "de una manera menos organizada, bajo el manto de una organización de dentistas barcelonesa llamada Dentalcoop, porque tenían buena infraestructura". Aunque una vez en el destino, "los dos grupos se separaban". Con el tiempo decidieron crear su propia ONG. La llamaron ADGN, porque un amigo dentista de Bardají, Gabriel Navarro, falleció en Navidades de 2013, por lo que optaron por añadirle las siglas de su nombre, a modo de homenaje. De esta entidad nació Hope and Progress unos años después.

Ellos realizan una media de tres expediciones al año desde 2010. Cada uno se especializa en funciones distintas pero mutuamente complementarias. Así, por ejemplo, Bardají se suele ocupar "de las labores de supervisión", mientras que otros actúan como cirujanos. Por su parte, Irigaray es escritora: trabaja junto con el resto de la exposición pero al mismo tiempo redacta sobre su andadura, contada en un libro que está terminando y cuyo título será Expedición 28, en referencia a que el viaje del que acaban de volver ha sido el número 28.

Este modus operandi se ha ido puliendo a través de años de experiencia y ha ido mejorando sobre todo en el ámbito logístico, incluyendo, según dice Bardají, los vehículos que les transportan, las cocineras que les preparan la cena o la compra de comida.


Durante su estancia en África los integrantes de la organización han estado atendiendo de manera quirúrgica a numerosos menores provenientes de familias con escasos recursos.

El motivo por el que van a Senegal y Gambia lo explica Bardají: "Hay que elegir muy bien y estratégicamente el país africano al que se viaja". "Hay que buscar estabilidad, seguridad y una contraparte receptiva de interés en un proyecto", continúa. Esas condiciones se dan en muy pocos países del continente negro; muchos son dictaduras, estados fallidos o inseguros, sobre todo considerando que, de siete miembros del grupo, cuatro son mujeres.

Senegal y Gambia son países "verdaderamente seguros y democracias bastante consolidadas" en los que nunca han tenido "ninguna desagradable sorpresa".

Guinea habla sobre cómo lo primero que hacen al llegar es "ver la infraestructura" con la que cuentan y "adaptarla" para operar, mientras los cirujanos pasan consulta "para rellenar la agenda" de los niños que vayan a operar. Aunque se centran en la pediatría, la arbizuarra explica que a veces operan tembién a familiares de los niños, y si ven a algún adulto cuya salud esté comprometida, no le niegan la ayuda. Los que no se han podido apuntar para esa expedición se apuntan para la siguiente.

Siempre hacen dos operaciones a la vez, ocupándose de dolencias tales como hernias, tumores y fimosis, pero se abstienen de intervenir problemas traumatológicos, que dejan en manos de otras instituciones.

Además reciben el apoyo de amigos y familiares y se ayudan entre ONGs. En palabras de Bardají, algunas instalan placas solares, hacen pozos, llevan libros, les transportan equipaje o detectan enfermos a quienes ellos atienden. Entre todas ellas hay "una gran solidaridad".
Hope and Progress ha ido a África en el contexto de la pandemia Covid-19, pero Gracia afirma que esto no ha afectado a sus labores sanitarias porque "no es algo que se perciba en el ambiente".

No obstante, Bardají revela que "sí ha influido en el plano administrativo", ya que "en algunos países exigen permisos a europeos", por lo que estuvieron "seis meses sin pasar la frontera". Pudieron ir en abril de este año, cuando se empezó a dejar entrar "con una autorización especial de la embajada senegalesa para subirse al avión".

Otro requisito era "hacerse una PCR a la ida y a la vuelta". Hacerlo a la ida era muy fácil; hacerlo a la vuelta era mucho más complicado porque "ahí no hay laboratorios como los que puede haber en España". En consecuencia tuvieron que pagarle el coche y los tests a "un equipo móvil de un laboratorio de Dakar, capital de Senegal, para que vinieran con los escobillones".

Cuando regresaron en octubre sólo se les exigió PCR a la ida, mientras que "a la vuelta bastaba con presentar el pasaporte Covid". Por lo demás no tuvieron mayores complicaciones. Los vuelos, por ejemplo, "fueron bien".

futuro Guinea espera repetir la expedición en 2022 como han hecho desde hace más de una década. Ella percibe que "con el tiempo se están creando nuevos proyectos para solventar problemas económicos e y empezar otras actividades".

Según Gracia, ellos piden "mayor ayuda institucional o de personas que puedan colaborar financieramente", porque al final todos los gratos de la expedición las sufragan los propios voluntarios.

En concreto, Bardají percibe que "las autoridades deben ser más rápidas" a la hora de responderles, puesto que "lo que en Europa se resuelve en 48 horas lleva dos meses en África". "La administración es muy lenta ahí; los trámites son los mismos pero llevan más tiempo, porque hay una falta de aprendizaje sobre cómo llevarlos a cabo", detalla. Él da el ejemplo de "un colaborador colombiano que tuvo que pedir un visado a la embajada de Senegal en junio y aún no ha recibido respuesta en noviembre".

Pese a todo, Gracia indica que al estar ahí "las sensaciones son muy buenas". "Si te lo cuenta otro te haces una idea, pero cuando llegas al sitio es algo que te anima a volver y a repetir", añade. Esto es así porque "se crean unas sensaciones internas especiales" por todo lo que se ve, por cómo se involucra todo el mundo por ayudar al proyecto y al operar a los niños.

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