Tres empresas navarras desarrollan un prototipo que permite monitorizar cómo se está haciendo una RCP

27.04.2022 | 20:16
Momento de la demostración del funcionamiento del prototipo, durante la presentación.

Entre 150 y 160 personas sufren una parada cardiaca cada año en Navarra, entre un 15 y un 20% de las cuales sobrevive sin secuelas a nivel neuronal. Para que sea así hay dos factores absolutamente vitales. El primero de ellos es el tiempo. Se estima que, tras una parada cardiaca, cada minuto que pase sin practicarse una reanimación cardiopulmonar (RCP) reduce en un 10% la probabilidad de supervivencia de la víctima. Es decir, tras 10 minutos las opciones son prácticamente nulas. Por otro lado, está la calidad de la reanimación cardiopulmonar. No basta con aporrear el pecho del paciente sin control ni técnica. Una RCP bien hecha tiene que cumplir unos parámetros determinados de frecuencia (entre 100 y 120 compresiones por minuto) y profundidad (el tórax debe bajar 5 o 6 centímetros).

Respecto al tiempo, es de vital importancia que quienes asistan a una parada cardiaca llamen inmediatamente a emergencias –además de los servicios médicos, los cuerpos policiales disponen de desfibriladores externos automáticos y en Pamplona hay más de ellos repartidos en centros deportivos y culturales–. Por otro lado, el tiempo de respuesta de los servicios de emergencia habitualmente es muy bajo, pero, aun así, también es muy importante que alguien de entre quienes presencian una parada sepa realizar una RCP de manera correcta hasta que lleguen. Cada minuto es oro.

Todo esto lleva al segundo punto. Es muy difícil que, si quienes presencian una parada cardiaca no saben cómo actuar ante una, la víctima disponga de ese tiempo necesario para aumentar enormemente sus opciones de supervivencia. Hay situaciones –si la parada se produce en el domicilio, y no digamos si se produce a solas–, en las que esas opciones se reducen drásticamente, pero, en las que se produzca con gente alrededor, es fundamental que haya quien sepa cómo actuar. Por lo tanto, la formación cobra una importancia capital.

Partiendo de esa premisa, la asociación El ABC que salva vidas lleva años tratando de llevar la formación en RCP a cada vez más personas, así como de mejorar esa formación. Eso le hizo ponerse en contacto con las empresas navarras Cistec, Movalsys e IED, que han terminado desarrollando un prototipo de pulsera-reloj para mejorar la realización de la reanimación cardiopulmonar a través fundamentalmente del control y monitorización de la profundidad y la frecuencia con la que se está llevando a cabo el masaje, de manera que es posible conocer en tiempo real si se está haciendo de forma correcta.

Mejoría instantánea

El prototipo fue presentado este miércoles en la sede de IED, en un acto en el que se hizo una demostración de su funcionamiento. En ella, dos personas –una que nunca había hecho una reanimación cardiopulmonar y otra que estaba habituada a realizarlas– practicaron al mismo tiempo una RCP a dos maniquíes llevando la pulsera. Como era de esperar, la persona primeriza no lo hizo bien en un primer momento, pero, al poder acceder a los parámetros en tiempo real a través de un monitor, su desempeño mejoró rápidamente.


Detalle de la pulsera. Foto: Patxi Cascante

Esa es la principal función del prototipo, la de aportar un feedback en tiempo real, lo que es especialmente útil en la formación, pero no es la única. A los servicios de emergencia –cuerpos policiales, bomberos o incluso servicios sanitarios– se les dan cursos de refuerzo cada cierto tiempo sobre RCP y los datos recogidos por estas pulseras permitirán conocer, por ejemplo, en qué medida la técnica va perdiendo calidad con el paso del tiempo y si, en consecuencia, es necesario realizar esos cursos más a menudo.

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