Según se quejan de forma constante algunos hosteleros, parece que no les resulta fácil últimamente encontrar camareros y cocineros que quieran trabajar. Habrá que ver también cuáles son las condiciones de esas ofertas de empleo, ya que muchas de las que se comparten en las redes sociales rozan el esclavismo y son, por supuesto, ilegales, con jornadas que superan las máximas horas semanales, descansos insuficientes, horas extras que no se abonan, pagos en negro… Aunque por suerte no es siempre así.
Se busca cocinero
Muchas de esas propuestas indecentes las comparte la popular cuenta Soy Camarero, que gestiona el profesional de la hostelería Jesús Soriano y que publica todo tipo de situaciones (buenas, malas y curiosas) que suceden en su sector. Con uno de los últimos post que ha subido ha sorprendido a bastantes internautas. “Cuando la delicadeza no es tu punto fuerte”, ha titulado esa publicación.
Y lo que incluye es una foto de un folio escrito a ordenador que han pegado en el cristal de la puerta de un bar o restaurante del que no da más datos. La foto parece ser real, ya que hoy en día todo lo inusual nos hace pensar que pueda haber sido creado a través de inteligencia artificial. El cartel, pegado con cinta adhesiva dice, en letras de gran tamaño: “Se busca cocinero porque el que tenemos es una mierda”. Así, literal.
¿Qué pretende?
En los comentarios al post queda claro que los usuarios de la red social X no entienden muy bien el objetivo de ese cartel, ya que puede resultar muy perjudicial tanto para que los clientes acudan como para encontrar a un nuevo profesional para la cocina. “Es como decir: ‘Hasta que encuentre cocinero nuevo, no vengáis”, dice un tuitero. “La verdad es que el cartel invita a probar el menú”, añade otro con ironía. “Los cocineros haciendo cola, viendo cómo tratan al personal”, reflexiona otro. “Sinceridad tiene”, escribe una más.
Asumiendo que la nota pegada es real, hay quienes la ven inadmisible. “Si ese cartel es cierto, es acoso laboral”; “Muy heavy”; o “Les ha faltado poner al final: ‘Sin acritud”, son algunos de los comentarios. Y algunos incluso se preguntan si ese particular anuncio en la puerta no puede ser objeto de denuncia por parte del supuesto empleado del restaurante, que no tiene por qué aguantar que se le insulte públicamente por parte de su jefe y en el propio local en el que todavía trabaja.