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Pogacar alcanza la gloria en la Amstel con una histórica exhibición

El esloveno se impuso en la 57 edición de la carrera, disputada entre Maastricht y Berg en Terblijt con un recorrido de 253,6 km

Pogacar alcanza la gloria en la Amstel con una histórica exhibiciónVINCENT JANNINK / EFE

El eslovenoTadej Pogacar (UAE Emirates) hizo honor a su condición de favorito con una enorme exhibición en solitario que le condujo a la gloria en la 57 edición de la Amstel Gold Race, disputada entre Maastricht y Berg en Terblijt con un recorrido de 253,6 km.

Pogacar (Komenda, 24 años) brilló hace dos semanas como rey de Flandes y en la primera prueba del tríptico de las Ardenas ofreció una demostración inolvidable que le permitió alcanzar la gloria en la clásica de la cerveza. Entró en meta con tiempo para el deleite, sonriendo, tocado con enormes gafas.

Una jornada muy dura de más de 6 horas, en las que Pogacar anduvo escapado dos, ya fuese en compañía o en solitario. En la recta de meta se presentó bajo sus enormes gafas, sonriendo y abriendo los brazos como suele hacerlo, como queriendo abarcar el mundo entero en su pecho, donde pone UAE, el equipo al que da gloria.

A partir de Pogacar, máxima agonía. Aguantó como un valiente el irlandés Ben Healy, pero llegó a 38 segundos del campeón. De ahí fueron cayendo las diferencias en minutos. El británico Tom Pidcock, ganador de la Strade Bianche, cruzó la línea a 2.14. El primer español fue Alex Aranburu, en el puesto 31 a 4.06.

"Ha sido una victoria increíble, no esperaba estar tan pronto en la escapada, luego he rodado muchos km pinchado, pero pude cambiar la bicicleta y luego llegar a meta. Dí lo máximo hasta el final, estoy muy feliz", dijo Pogacar tras lograr la undécima victoria de la temporada.

La Amstel de las 33 cotas en el recorrido la fueron calentando siete corredores que se apuntaron a la primera fuga: Vacek (Trek), Heinschke (DSM), Vercher (TotalEnergies), Vanhoof (Flanders-Baloise), Ludvigsson y Fedeli (Q36.5) y Urianstad (Uno-X).

Llegaron a tener 5 minutos de renta, pero pasando junto al monumental cementerio americano de los Países Bajos, en una ruta construida en época romana y más tarde utilizada por Carlomagno, Carlos V, Napoleón, y más recientemente punto clave en la II Guerra Mundial, el UAE ya había decidido acabar con la aventura.

POGACAR DONDE QUIERE Y COMO QUIERE

Pogacar apareció cuando las cotas ya iban a aparecer salpicadas sin tregua hasta meta. El esloveno aplicó la "ley del latigazo" desde lejos. El gran favorito seleccionó, golpeó y cabalgó en solitario a lomos de su bicicleta.

Pura confianza del ganador del Tour de Flandes. A 80 de meta el doble ganador del Tour tensó el ritmo en el Cauberg para reducir la lista de aspirantes a 11 hombres, entre ellos uno muy peligroso, el británico Tom Pidcock, desaconsejable compañero de aventura.

Además se metieron el la 'pomada' Sheffield, Vermeersch, Ben Healy, Van Tricht, van den Berg, Geniets, Zingle, Lutsenko y Kron, un grupo solvente como para evitar que enlazara el pelotón perseguidor, que se mantuvo mucho tiempo a menos de 30 segundos.

Pogacar luchó contra los elementos en aquella zona otrora bélica. Tuvo una rueda averiada durante algunos km, pero el esloveno cambió de bici y asunto arreglado. Se puso a lo suyo, o sea, a aplicar la ley del latigazo. Primero atacó en el Cauberg, a 36 km de meta, llevándose a rueda a Pidcock y a Healey. Ya no eran 11, quedaron 3.

Como queriendo dejar claro quién llevaba los galones, Pogacar metió la directa en el Kautenberg, a 29 km del objetivo. Golpe decisivo. El esloveno dejó seco a Pidcock, impotente para seguir la rueda del enemigo, condenado a perseguir, poco después en compañía de Healey, viendo cómo la brecha iba en aumento, y todavía con un buen trecho hasta meta.

Pidcock, tocado y hundido, dejó solo en la persecución al irlandés Ben Healey, joven rebelde de 22 años, que mantuvo el tipo con Pogacar a 20-25 segundos, sin perder la fe en una improbable sorpresa. La carrera estaba resuelta para el actual rey del ciclismo, quien abrió hueco y fue capaz de mantenerlo con un ritmo suficiente como para degustar el trago más dulce en la carrera cervecera.

Otro golpe encima de la mesa de Pogacar y un aviso a una semana de la Lieja-Bastoña-Lieja, donde volverá a coincidir con sus enemigos íntimos, Van der Poel y Van Aert. Será otra historia, pero la forma y el poderío del esloveno asusta al más valiente. La "Decana" será el no va más.

Pogacar sucedió en el palmarés al polaco Michal Kwiatkowski, ganador en 2022.