La mala fortuna se intercaló en la pretemporada de Jonas Vingegaard, que se afila para el comienzo de curso, que le aguarda en el UAE Tour. Llegará a la carrera árabe con el recuerdo del cuerpo magullado y la memoria tocada después de la caída que sufrió este lunes.
El ciclista danés, dos veces campeón del Tour y último vencedor de la Vuelta, se cayó, sin graves consecuencias, en un descenso mientras entrenaba en Málaga.
Ocurrió que en el accidente estuvo presente el comportamiento de un ciclista amateur que, de algún modo, pudo interferir en la concentración del ciclista danés y su posterior caída.
El citado corredor coincidió con Vingegaard en la carretera mientras este entrenaba y narró en un mensaje a través de las redes sociales que el danés apretó en el descenso de La fuente la Reina para dejarle atrás y a consecuencia de ello se fue al suelo. El ciclista, que colgó en Strava una captura del danés entrenando, contó que Vingegaard se fue al suelo al tratar de dejarle de rueda.
“Jonas se cae al intentar dejarme bajando La fuente la Reina y me paro para comentarle cómo está y se enfada conmigo por seguirle la rueda bajando. Iba bajando rápido por tal de dejarme y acaba en el suelo”.
El detalle de tratar de seguir la trazada y la rueda de Vingegaard pudo motivar el accidente del danés, según expuso otro cicloturista que coincidió en el descenso con ambos.
Testigos del accidente
“Me pasasteis ambos bajando y al llegar casi a la última curva me encuentro a Jonas junto al quitamiedos, con la cara ensangrentada por dos sitios. Se tuvo que dar un buen golpe para arrastrar la cara por el suelo… yo también me paré y le pregunté si necesitaba ayuda y me dijo que no, que me fuera, muy cabreado, ahora lo entiendo”.
Este testigo hace una reflexión sobre lo ocurrido en la carretera. “Está claro que él es el profesional y que es el responsable de cómo suba o baje, pero creo también que a gente como él que son profesionales de esto y se juegan mucho hay que dejarles su espacio y respetarles, se juegan la vida, su sueldo y el de mucha gente que les rodea, me parece que se sintió un poco atosigado y bajó más rápido de los que debía por una carretera que no conoce bien”.
Su equipo, el Visma, confirmó el accidente mediante un comunicado en las redes sociales. En él indicaba que las lesiones del danés son menores, sin mayor trascendencia. Sin embargo, recordaba que se ha de respetar a los profesionales durante sus entrenamientos.
Varios puntos de vista
"Con el tema de la caída de Vingegaard hay diferentes puntos que habría que ver. El primero y más importante es que la Costa Blanca, aunque la caída se ha producido en Málaga, empieza a tener un problema, está muriendo de éxito, no admite más cicloturistas y profesionales entrenando", describe David Etxebarria, director del Eulen-Amenabar y seleccionador vasco de ciclismo, sobre un incidente que ha abierto un debate sobre la convivencia en la carretera.
Aclara Etxebarria que en la caída del danés confluyen varios aspectos que se han de analizar con calma. La presencia en redes sociales, que sirve como escaparate vital para muchos, es uno de los factores que no se pueden menospreciar, pero no el único que tenido incidencia en el accidente del danés.
"En cuanto a esta caída, cada vez hay más gente andando en bici, la tecnología está permitiendo que muchos ciclistas vayan con cámaras y que les guste grabar a los profesionales, que les pasan y a ver cuánto tiempo aguantan a su rueda, y esto genera un peligro que se hagan cosas que no se pueden hacer".
Sin embargo, David Etxebarria establece que el ciclista que seguía a Vingegaard también compite y, en ese caso, entrenaba como lo hacía el danés. Recuerda que "antes de ser profesionales, hemos pasado por otras categorías. En el caso de Vingegaard ha sido con un ciclista amateur, y no es profesional, pero también compite, no es un cicloturista".
En ese contexto, cree el seleccionador vasco que "Vingegaard no se puede enfadar porque vaya a su rueda, si lo ve así, que piense cuando era él juvenil qué hubiera hecho. Si eres ciclista profesional no tienes más derechos en la carretera. Si quieres privacidad, tendrás que buscar un lugar con poca gente". Subraya David Etxebarria que "tienen razón todos, pero no la tienen ninguno".
Ante las circunstancias que confluyeron en la caída, Etxebarria considera que entrenando no se puede arriesgar en un descenso, donde se multiplica el riesgo debido al tráfico abierto.
No tomar riesgos
"Una norma que se pone, al menos yo en todos los equipos en los que he estado, es que un ciclista bajando no se puede caer entrenando, tiene que poner una precaución extra. Cuando se cae bajando es que ha cometido un error, ya sea porque ha ido con cicloturistas y si tiene que parar, que pare. O porque ha querido bajar un poco más rápido de lo que debe. Para bajar rápido están las carreras y para la técnica hay otras muchas maneras de mejorarla que bajar rápido los puertos con circulación abierta".
Las imprudencias en la carretera no solo atañan a los cicloturistas, muchas veces señalados por esa querencia de querer tener protagonismo, sobre todo en la esfera digital. Los profesionales también han protagonizado capítulos poco edificantes.
"Yo he visto hacer cosas a ciclistas profesionales que no se podían hacer por las normas de circulación y eso también lo deberían tener en cuenta. Por suerte cada vez estamos viendo cada vez menos ciclistas sacando fotos con el móvil, hace años lo hacía mucha gente, me incluyo entre ellos, pero ya es de otra manera", expone David Etxebarria sobre los usos y costumbres en las carreteras.
Para completar la radiografía, el seleccionador vasco sugiere que los profesionales deberán explorar otros lugares para entrenar con más calma y sin tanta presencia de cicloturistas.
"Lo que más debería ocupar a los profesionales es que en algunos lugares hay cada vez más cicloturistas y hay épocas en las que no se puede ir. No hay carretera para todos, es lo que hay", argumenta David Etxebarria sobre la caída polémica de Vingegaard.